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Este año he visitado por primera vez Lituania y he de decir que la más sureña de las Repúblicas Bálticas cuenta con atractivos turísticos muy variados: desde ciudades con un importante patrimonio arquitectónico (Vilnius) o cultural (Kaunas), a las que dedicaré sendos reportajes próximamente, hasta lugares de destacada belleza natural como la provincia de Neringa, en la península de Curonia. Y es en este lugar donde va a empezar mi particular viaje por el oeste de Lituania, una ruta que os invito a recorrer ya que no os va a decepcionar.



Hoy me ha tocado madrugar porque la distancia que separa Kaunas de Klaipeda, la tercera ciudad en importancia de Lituania, es de unas tres horas por carretera. Klaipeda no es mi primer destino, aunque voy a volver en unas horas, sino que es el lugar donde se toma el ferry que, en unos diez minutos aproximadamente, te deja en la península de Curonia. Hace un día soleado y bastante calor para ser mayo en Lituania, aunque días atrás en Kaunas no hacía más que llover.

Ya estoy en el ferry y desde la embarcación se vislumbra la curiosa silueta de la península de Curonia, que lituanos y rusos comparten con total resignación. La naturaleza es a veces caprichosa y este istmo alargado, con sus 100 kilómetros de longitud y sus 2,3 km en su parte más ancha y sus 400 escasos metros en la parte más estrecha, es prueba de ello.

Duna de Parnidis

Duna de Parnidis

Nida, en el corazón de Curonia

La primera parada de mi viaje es la Duna de Parnidis, en la población de Nida. Realmente esta duna es espectacular, parece que se haya parado el tiempo en Lituania cuando contemplas ese paraíso de arena que la Unesco ha clasificado como Patrimonio Natural. Es quizás por este motivo que la duna de Parnidis está coronada por un impresionante reloj de sol que recuerda a los visitantes qué momento del día es. Desde el reloj de sol se tienen unas inmejorables vistas de Nida, que junto a las poblaciones de Juodkrante, Preila y Pervalka integran la provincia lituana de Neringa.

Izquierda, reloj de sol de Nida. Derecha, entrada al Museo del Ámbar en Nida

Izquierda, reloj de sol de Nida. Derecha, entrada al Museo del Ámbar en Nida

Acabo de llegar a Nida, cuya playa dicen que es la más limpia de Europa, y el sol es espectacular. Me dirijo a dar una vuelta por su tranquilo paseo marítimo (un ejercicio que recomiendo ya que es un lugar verdaderamente relajante) y me sorprenden las bellas casas de colores, muchas de ellas adornadas con veletas, que hay por toda la población.

“¿Qué significan las veletas? “, me pregunto. Hasta hace pocos años la pesca era la principal actividad de los habitantes de la península de Curonia. Estas veletas, que ahora se ven en el muelle o en algunas casas de Nida, lucían en las barcas de los antiguos pescadores y eran una especie de DNI del propietario de la barca ya que sus colores o sus formas indicaban dónde vivía el pescador, su estado civil o cuántos hijos tenía, por ejemplo. Y todo esto gracias a una veleta.

Casa de Thomas Mann

Casa de Thomas Mann

En Nida hay dos visitas obligadas: por un lado, la Casa-Museo del escritor alemán Thomas Mann, que encontró en la península de Curonia (al igual que otros autores alemanes) una especie de retiro para inspirarse y donde escribió parte de la tetralogía “José y sus Hermanos” y, por otro lado, el interesante y a su vez diminuto Museo del Ámbar, donde se pueden ver miles de piezas elaboradas a base de esta rara y cara resina, muy común en Neringa y en toda Lituania.

El ámbar es uno de los productos más típicos de Lituania

El ámbar es uno de los productos más típicos de Lituania

La verdad es que no sabía que hubiera tanta variedad de ámbar o que éste pudiera adquirir tonos azulados o negruzcos, siendo además este tipo uno de los más codiciados. Incluso se produce una especie de licor de ámbar. Y es que esta resina da para mucho.

En el Museo del Ámbar de Nida hay una gran exposición de piezas y joyas de ámbar

En el Museo del Ámbar de Nida hay una gran exposición de piezas y joyas de ámbar

El sorbo de licor de ámbar me abre el apetito y me doy cuenta que es hora de comer por lo que me dirijo a un pequeño hotel-restaurante, ubicado en la sosegada población de Pervalka. En Neringa hay un gran número de restaurantes y de pequeños alojamientos donde se puede saborear la gastronomía de la zona. Aunque si hay dos cosas que no van a faltar en una mesa de esta zona son un buen plato de pescado y una Svyturis, una exquisita cerveza lituana.

Amarre en Pervalka

Amarre en Pervalka

Después de un merecido avituallamiento me dirijo a coger el ferry de vuelta a Klaipeda no sin antes hacer una pequeña parada en la llamada duna muerta de Curonia. Aparte del paisaje inerte que se observa en esa duna me sorprende además cómo los cormoranes han anidado en los bosques de Curonia destruyéndolos y poniendo en peligro además el ecosistema de esta zona. Es curioso ver cómo unos pájaros pueden tener en jaque a las autoridades locales.

Duna muerta

Duna muerta

Y mi primera etapa de mi excursión llega a su fin. Me hubiera gustado visitar la población de Juodkrantè y el Monte de las Brujas pero no ha podido ser (así tengo otra excusa para volver a Lituania), ya que tengo que tomar el ferry de vuelta hacia Klaipeda, justo frente al extremo del istmo de Curonia.

Klaipeda, puerto de Lituania

Llego a la tercera ciudad de Lituania ya al atardecer y me recibe su impresionante puerto, el más nórdico del Mar Báltico que no se congela durante el invierno. Éste hecho fue una de las principales razones por la que Klaipeda fuera un enclave codiciado por numerosas civilizaciones.

Izquierda, puerto de Kláipeda. Derecha, escultura del marinero con su perro en el puerto de esta ciudad de Lituania

Izquierda, puerto de Kláipeda. Derecha, escultura del marinero con su perro en el puerto de esta ciudad de Lituania

En el puerto hay una serie de esculturas curiosas como la del marinero con su perro o la del fantasma que emerge de las profundidades del mar. Aunque sin duda uno de las atracciones de esta ciudad lituana es el Meridianas. Utilizado otrora como embarcación para la formación de navegantes, el velero acoge hoy en día un conocido restaurante.

Izquierda: famoso ratón del centro de Kláipeda al que dicen que hay que susurrarle los deseos. Centro, famosa escultura de un fantasma saliendo del agua en el puerto de Kláipeda. Derecha, detalle del suelo de la ciudad

Izquierda: famoso ratón del centro de Kláipeda al que dicen que hay que susurrarle los deseos. Centro, famosa escultura de un fantasma saliendo del agua en el puerto de Kláipeda. Derecha, detalle del suelo de la ciudad

El mejor lugar para empezar una excursión por esta agradable ciudad es la Plaza del Teatro. En el medio de ésta se encuentra un monumento dedicado al poeta alemán Simon Dach, escritor del siglo XVII, hijo de la localidad cuando Klaipeda, antigua Memel, pertenecía al ducado de Prusia. El monumento a Simon Dach está coronado por una escultura de la que fuera su musa, Anke de Tharan.

Plaza del Teatro de Kláipeda

Plaza del Teatro de Kláipeda

Dicen que Anke de Tharan fue la única que dio la espalda a Hitler cuando en el año 1939 y desde el balcón del Teatro de Klaipeda pronunció el famoso discurso ante una multitud allí reunida en el que reivindicaba la antigua ciudad de Memel.

Plaza del Teatro de Kláipeda desde otra perspectiva

Plaza del Teatro de Kláipeda desde otra perspectiva

La llamada Ciudad Vieja de Klaipeda es muy cómoda de recorrer. Pese a que la ciudad fue destruida parcialmente durante la Segunda Guerra Mundial, todavía existen casas con estructuras de madera de los siglos XVIII y XIX de estilo fachwerk. La verdad es que Klaipeda me pareció una ciudad muy germánica.

Casas del centro histórico de Kláipeda

Casas del centro histórico de Kláipeda

Para acabar la visita a la ciudad bien merece la pena ver el edificio de la oficina de correos, cuyo carrillón toca cada domingo al mediodía durante media hora, o ver los restos del Castillo de Memelburg, del cual sólo queda en pie una torre.

Guía práctica

¿Cómo llegar?

De Klaipeda a Vilnius hay poco más de 300 kilómetros por carretera y a Kaunas algo más de 215 kilómetros. En Palanga hay un aeropuerto al que vuelan algunas compañías Air Baltic y SAS. En Klaipeda se toma el ferry para llegar a la península de Curonia.

¿Dónde comer?

En Neringa
Apartamentos Villa Louise / Pervalkos g. 29E, Pervalka, Lithuania / Tel. 370 612 12111 / info@luize.lt / www.luize.lt

En Klaipeda
Hotel Ararat / Liepu st. 48a / 2107 Klaipeda / Tel. 370 46400880 / info@ararat.lt / www.ararat.lt
Restaurante de cocina armenia

¿Dónde dormir?

En Neringa
Apartamentos Villa Louise / Pervalkos g. 29E, Pervalka, Lithuania / Tel. 370 612 12111 / info@luize.lt / www.luize.lt

En Klaipeda

Hotel Ararat / Liepu st. 48a / 2107 Klaipeda / Tel. 370 46400880 / info@ararat.lt /  www.ararat.lt

En Palanga
Hotel Palanga Spa Luxury / Birutes av. 60 / 00135 Palanga / Tel. 370 460 41414 / info@palangahotel.lt / www.palangahotel.lt

Palanga es una de las localidades más turísticas de Lituania. El hotel, rodeado por un bosque de pinos y en un emplazamiento tranquilo, cuenta con impresionantes vistas al Mar Báltico desde sus plantas superiores. El Hotel Palanga Spa Luxury es un establecimiento cómodo y funcional y cuenta con una decoración minimalista y cálida. Wifi gratuito.

Más información sobre Neringa en www.visitneringa.lt
Más información de Klaipeda en: www.klaipedainfo.lt
Más información sobre Lituania en www.lituaniatur.com
Más reportajes de Lituania en nuestra web: VILNIUS, ruta por la capital de Lituania / KAUNAS, ruta de dos días por la ciudad más lituana de LITUANIA

Agradecimentos: Raimundas Michneviciua

 

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