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Viajar a Estonia en familia y, en concreto, a Tallin, puede ser divertido para los más pequeños. Y es que aparte de conocer uno de los cascos antiguos más impresionantes del Báltico, aunque pueda ser aburrido para algunos niños, yo os recomendaría dos visitas totalmente pensadas para que vuestros hijos se lo pasen en grande.

La primera de ellas es el Museo Rocca al Mare, que permite viajar atrás en el tiempo a la Estonia rural de antaño. Se encuentra a las afueras de la ciudad de Tallin, en el área de Rocca al Mare, en un lugar ideal donde las familias pueden hacer un picnic o, sencillamente, escapar de la ciudad.

Museo Rocca al Mare, en Tallin

Museo Rocca al Mare, en Tallin

Es un museo al aire libre ubicado en un amplio parque forestal que cuenta con granjas de techos de paja de entre los siglos XVIII y XX , molinos, una iglesia de madera y una escuela. Además, su personal muestra cómo se vivía y trabajaba en los tiempos antiguos. Los visitantes, además, pueden comprar artesanía y probar la gastronomía tradicional en la taberna de la aldea.

En el Museo Rocca al Mare tienen lugar ferias en las que las tradiciones pasan de generación en generación a través de juegos, canciones y danzas. Los amplios espacios del museo son geniales para un paseo con niños de cualquier edad.

La visita a este museo está incluida con la Tallinn Card, solo se necesita devolver la audio guía antes de la hora de cierre del museo. La entrada general cuesta cuatro euros durante la temporada otoño-invierno y seis en primavera-verano, mientras que la infantil vale dos euros en los meses de frío y tres en de abril a septiembre. Existe también una entrada familiar que cuesta ocho euros de octubre a marzo y doce de abril a septiembre.

Otra de las visitas que sin duda recomiendo para ir con niños es el antiguo puerto de hidroaviones donde se ubica una de las sedes del Museo Marítimo de Estonia. Aquí los más pequeños pueden ver varias naves como el rompehielos Suur Tõll, el más grande de Europa que se conserva, el buscaminas Kalev o el barco de patrulla Griff.

Exposición Titanic en el Museo Marítimo de Estonia

Exposición Titanic en el Museo Marítimo de Estonia

Pero la gran atracción para los pequeños que entran en el Museo Marítimo de Estonia es el submarino Lembit, ya que se lo pasan fenomenal subiendo y bajando por sus estrechas escotillas y mirando por el periscopio. También disfrutan jugando con los simuladores que hay por todo el museo. Aunque cabe decir que resulta ver raro a un niño disparando una falsa metralleta (eso sí, a tamaño real) como si de un videojuego se tratara.

Simuladores del Museo Marítimo de Estonia

Simuladores del Museo Marítimo de Estonia

El Museo Marítimo de Estonia también acoge exposiciones temporales. En este sentido, hasta el próximo 31 de marzo hay una dedicada al Titanic en la que se puede ver cómo era el barco por dentro (escaleras y camarotes incluidos), conocer algunos de los restos que se rescataron o, incluso, hacerse una foto de recuerdo ataviado con las ropas de aquella época.

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