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La que fuera durante siglos capital de civilizaciones es hoy en día una ciudad moderna y cosmopolita, en la que aún se respira por doquier la esencia bizantina y otomana. Con sus doce millones de habitantes, Estambul es la única ciudad del mundo que se ubica sobre dos continentes y quizás este hecho haga de la antigua Constantinopla una urbe singular y llena de historia. El origen de Estambul, como el de muchas otras ciudades, está envuelto de misterio. Cuenta la leyenda que el príncipe griego Byzas, (de ahí el nombre de Bizancio) consultó al oráculo de Delfos dónde tenía que fundar un asentamiento. Los adivinos del templo de Apolo le dijeron que el mejor lugar para erigir una nueva ciudad era justo enfrente del país de los ciegos.

Vista de la Torre Galata

Vista de la Torre Galata

Byzas partió sin entender la respuesta del oráculo, pero al llegar al paraje donde está ubicada la zona europea de Estambul vieron que una población se había establecido en la ribera asiática, sin percatarse del maravilloso emplazamiento que se encontraba al otro lado del Bósforo. Pensaron entonces que esas personas debían estar ciegas porque no se habían dado cuenta de las ventajas de la otra orilla, dotada de un puerto natural como lo era el Cuerno de Oro. Decidieron que era ése el lugar donde debían establecerse, tal y como les había dicho el oráculo.

Calle Kumkapi, uno de los ejes del ocio en Estambul

Calle Kumkapi, uno de los ejes del ocio en Estambul

Una ciudad moderna

Lo que más llama la atención nada más llegar al aeropuerto de Estambul es el hecho de no tener la sensación de haber salido de Europa. Esa misma percepción continúa una vez te vas acercando al centro de la ciudad moderna, la plaza Taksim. Aquí desemboca una de las arterias más importantes de Estambul, la calle Istiklal, una vía de dos kilómetros donde se encuentran toda clase de comercios, bares y restaurantes. Un tranvía como los de antaño recorre esta calle peatonal que es, sin duda, uno de los mayores símbolos de modernidad de la capital turca.

Diferentes escenas en la calle Istiklal, eje comercial de Estambul

Diferentes escenas en la calle Istiklal, eje comercial de Estambul

En la actualidad, la calle Istiklal es un punto de referencia de la vida social y lúdica de los habitantes de Estambul al igual que lo fuera antaño, a mediados del siglo XX, cuando “nadie podía pasear por ella sin corbata”, como se decía por aquel entonces. Éste es un lugar ideal para comer o cenar y probar así las delicias de la gastronomía turca.

Calle Istiklal, eje comercial de Estambul

Calle Istiklal, eje comercial de Estambul

Las cartas de los restaurantes están llenas de platos a base de todo tipo de sabrosas verduras, cocinadas con aceite de oliva, y acompañadas de arroz y del que dicen, medio en broma medio en serio, ha sido el único invento turco de la historia, el yogurt. En lo que se refiere a carnes destaca, por encima de todas, el cordero. Hay que recordar que el 95% de la población de Estambul es musulmana por lo que el cerdo está eliminado de su dieta. Estambul, además, es un buen lugar para comer pescado fresco, que viene directamente del Bósforo.

Espéctaculo típico de danzas turcas

Espéctaculo típico de danzas turcas

Estambul, entre Europa y Asia

Estambul está dividida geográficamente en dos zonas, la europea y la asiática. La parte europea está fragmentada a su vez en dos zonas diferenciadas, la vieja y la nueva (Gálata), separadas por una ría conocida mundialmente como Cuerno de Oro. Justo al otro lado del Bósforo se encuentra la denominada zona asiática. Como hemos dicho anteriormente, el culto mayoritario en Turquía es el musulmán. Prueba de ello es que en Estambul hay más de dos mil mezquitas, de las cuales se considera que unas cien tienen algún aspecto notable para ser visitadas.

Mezquita de Estambul

Mezquita de Estambul

Destaca imponente la de Suleyman (Solimán), una mezquita del siglo XVI que mandó construir el sultán Solimán el Magnífico a Sinan, un arquitecto del que se decía que “trabajaba sin necesidad de utilizar un plano”. Esta edificación resalta por su solidez (Estambul está ubicada en una zona de gran actividad sísmica) y por otros elementos no tan importantes pero sí mencionables como su acústica, entre otros. En este sentido, cabe explicar una curiosa anécdota sobre esta mezquita. Dicen que el sultán se enfadó con Sinan porque estaba tardando demasiado tiempo en la construcción de la mezquita y se presentó por sorpresa en las obras con su séquito. Cuál fue su sorpresa cuando se encontró a Sinan y a sus ayudantes fumando una pipa de narguile, pero éste supo salir airosamente del paso y le dijo a Solimán que el ruido de las burbujas de la pipa de agua le ayudaban a comprobar la acústica del lugar.

Santa Sofía de Estambul

Santa Sofía de Estambul

Sinan tuvo en Sedefkar Mehmet Aga su más aventajado discípulo. A este arquitecto le debemos uno de los monumentos más visitados de la ciudad, la Mezquita del Sultán Ahmet, más conocida como Mezquita Azul, por el color del azulejo de Iznik que ornamenta su interior. Empeñado en superar a su maestro, Sedefkar levantó seis minaretes que rodean a esta colosal mezquita. Justo enfrente de la Mezquita Azul se encuentra Santa Sofía, considerada la obra más grande y sagrada de la época bizantina.

Vista de Santa Sofía

Vista de Santa Sofía

El emperador Justiniano la mandó construir en el siglo VI y fue iglesia durante más de 900 años hasta la caída de Constantinopla, en el 1453 (la conquista de Estambul como prefieren decir los turcos), año en el que se le añadieron los minaretes. Desde esa fecha hasta 1934 fue utilizada como mezquita y un año después Mustafa Kemal Atatürk, el padre de la Turquía actual, la reconvirtió en museo.

Interior de la cisterna de Yerebatan

Interior de la cisterna de Yerebatan

All lado de Santa Sofía se alza Yerebatan, la más grande de las sesenta cisternas que se construyeron en Estambul durante la época bizantina como depósitos de agua. En su interior cuenta con más de 300 columnas y su misteriosa iluminación interior hacen de este emplazamiento un lugar lleno de misticismo. Son muy curiosas dos columnas cuyas bases reposan sobre dos extrañas cabezas de Medusa. A tan sólo diez minutos de Santa Sofía y Yerebatan se encuentra el palacio de Topkapi, una de las joyas arquitectónicas de Estambul, desde el que se pueden ver unas impresionantes vistas del Bósforo. Topkapi se empezó a edificar después de la conquista de Estambul y los sultanes habitaron en él hasta mediados del siglo XIX cuando Abdulmecit I, se instaló en Dolmabahçe.

Vista del palacio de Topkapi desde la Torre Galata

Vista del palacio de Topkapi desde la Torre Galata

Topkapi tiene una superficie de 70 hectáreas. Para que se hagan una idea de la importancia de este palacio, cada día los cocineros preparaban comida para más de 5000 personas. Es muy recomendable visitar el tesoro que, como su propio nombre indica, está lleno de joyas y piedras preciosas.

Piezas del impresionante tesoro de Topkapi

Piezas del impresionante tesoro de Topkapi

En una de sus salas se encuentra el segundo diamante más grande del mundo, de 86 kilates. Topkapi cuenta además con una sala de verdadero culto para la religión musulmana ya que en ella se muestran algunas reliquias del profeta Mahoma, como pelos de su barba o un diente.

Tesoro de Topkapi

Tesoro de Topkapi

Un paseo a pie y en barco

Estambul huele a sal y a especias. Pasear por esta ciudad es empaparse constantemente de historia. Pero si hay unos lugares en los que se puede respirar la esencia de la capital turca, éstos son los bazares. Por un lado, el gran bazar de Estambul es una verdadera atracción en sí misma. Cuando entras en él es fácil perderse, ya que parece una ciudad en pequeño.

Bazar de las especias

Bazar de las especias

Los comerciantes son unos verdaderos maestros en el arte de la venta y es recomendable pararse en algunas de las más de 4.400 tiendas para comprar alguna muestra de la artesanía turca y tomarse con toda tranquilidad un delicioso té de manzana o unos genuinos té o café turcos. Por su parte, el bazar egipcio, conocido como bazar de las especias, está situado en el antiguo barrio judío de Estambul. Aunque es mucho más pequeño que el anterior, destacan las tiendas dedicadas a la venta de especias, cuyos colores llaman la atención a todo aquel que lo visita.

Vista del Bósforo

Vista del Bósforo

Otra opción muy recomendable para ver Estambul desde otra perspectiva es recorrer el Bósforo en barco. Este estrecho, de suma importancia estratégica ya que es la única salida del Mar Negro al Mediterráneo, tiene en ambas orillas grandes muestras arquitectónicas como el anteriormente mencionado palacio de Dolmabahçe, donde se funden un gran número de estilos y en el que podemos encontrar unos increíbles techos decorados con pan de oro, piezas únicas hechas de cristal de Bácara o una magnífica colección de alfombras turcas. En las orillas del Bósforo sorprenden unas bellas casitas de madera, material muy utilizado antaño porque aparte de que Estambul se ubicaba en una zona boscosa, la madera soportaba los frecuentes movimientos sísmicos que tenían lugar.

Palacio de Dolmabahçe

Palacio de Dolmabahçe

Después de dos días intensos en esta maravillosa ciudad se puede llegar a entender por qué Estambul fue la capital de dos de los imperios más poderosos de la todos los tiempos. Y es que esta ciudad sigue escribiendo su historia.

Palacio de Dolmabahçe

Palacio de Dolmabahçe

¿Cómo llegar?

Turkish Airlines cuenta con dos vuelos diarios a Estambul desde Madrid y Barcelona. www.turkishairlines.com

Más información en www.turismodeturquia.com

Más información de Turquía en la web: Viaje a Turquía: CAPADOCIA, tesoro natural

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