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Las Filipinas se alojan en el hotel 1898 de Barcelona

Como si de una exposición se tratase, el hotel H1898 de Barcelona exhibe en sus paredes magníficas y sorprendentes imágenes de las islas Filipinas captadas por la fotógrafa sueca, afincada en Barcelona, María Espeus. La artista permaneció un mes y medio en ese país absorbiendo el sentir más profundo de sus gentes, sus costumbres, sus paisajes y todos aquellos pequeños detalles que revelan las raíces coloniales que aún se conservan inalteradas en numerosas ocasiones, y que ahora pueden contemplarse de forma permanente en el establecimiento barcelonés.

Las diferentes estancias del hotel ofrecen instantáneas tan espectaculares como las Terrazas de Arroz de Banaue, que se contemplan en el spa, o la Iglesia de Pavay, realizada en coral y que puede admirarse en el pasillo de la cuarta planta. Las fotografías alimentan la memoria visual del visitante y ayudan a identificar cada espacio del hotel mediante las imágenes que allí se exponen. Las perspectivas que pueden disfrutarse van desde el detalle del pescado seco, de los nudos de saco o de las hebras de paja, a la inmensidad de las nubes colándose entre las montañas.

Destacan también las fotografías dedicadas a la producción de cigarros, capturadas en “La Flor de la Isabela” y las instantáneas que muestran la tradición profundamente artesanal que mantiene Filipinas y que se aprecia en sus mercados y antiguas casas coloniales. Estas islas asiáticas y la época colonial son la esencia del hotel, que nació de la rehabilitación y reconstrucción del que fue el edificio de la Compañía General de Tabacos de Filipinas, ubicado en las emblemáticas y céntricas Ramblas.

Tras dos años de cuidadoso trabajo de transformación, en 2005 las paredes del edificio, marcadas durante los siglos XIX y XX por la actividad comercial entre España y Filipinas, volvieron a recobrar vida. Exteriormente, el hotel muestra un marcado estilo neoclásico, y en su interior reinterpreta el estilo colonial, consiguiendo armonizar su fuerte personalidad histórica y su pasado arquitectónico con la modernidad y necesidades de los tiempos actuales. Entre otros detalles originales, en la fachada de La Rambla, datada de 1880, destacan dos esculturas alegóricas de Hermes -dios del comercio- y la Diosa de la Fortuna, símbolos de los vínculos comerciales de Barcelona con las colonias españolas de ultramar.

En el spa, en los salones coloniales, en la biblioteca o en el lobby, se respira la historia y el arte que transmite cada detalle del hotel. Su pasado arquitectónico, sumado a una esmerada decoración, la perfección de los acabados de su interior y una calidez única, convierten el H1898 en un rincón ideal para los huéspedes con inquietudes artísticas y que saben apreciar los detalles y las sensaciones que evocan a la historia.

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