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Soy de Horta y me encanta presumir de ello. Por eso siempre que puedo me doy una vuelta por mi barrio aunque ahora hace más de 10 años que no resida en él. Muchas cosas han cambiado: sus gentes, sus comercios, sus calles…Añoro aquel Can Gaig, donde las familias comían los domingos su exquisita cocina tradicional mucho antes de que los inspectores de Michelin le concedieran su estrella y se fuera a l’Eixample barcelonés dejándonos a los hortenses huérfanos de sus increíbles canelones de la abuela. Después de años viviendo fuera del barrio, Carles Gaig ha vuelto a residir en Horta. Y es que las raíces tiran, querido Carles.

Pero si hay un establecimiento que se mantiene en el barrio ése es el Quimet d’Horta, uno de los bares tradicionales más famosos de Barcelona y al que, afortunadamente, todavía no llegan los turistas en masa (y que así continúe mucho tiempo). El Quimet, como se le llama popularmente, es de los únicos establecimientos en el que se respira el ambiente de pueblo que ha caracterizado a Horta durante años. Este barrio barcelonés se anexionó a la Ciudad Condal en el año 1904 por lo que la esencia pueblerina, en el mejor sentido de la palabra, todavía está bastante presente.

Interior del Quimet d'Horta, uno de los locales más emblemáticos de este barrio barcelonés

Interior del Quimet d’Horta, uno de los locales más emblemáticos de este barrio barcelonés

Dice mi padre que en el Quimet d’Horta se toma el mejor café del barrio. Y tiene razón. Pero no sólo hacen un delicioso café sino que también son muy famosas sus tapas y sus chapatas. De hecho ellos se vanaglorian de servir las mejores chapatas de Barcelona. Son excelentes, cierto, pero yo no suelo ir al Quimet para comerme un bocadillo. Me gusta sentarme en la terraza de este histórico local, tomarme un café y mirar a las personas que vienen de la Plaza Eivissa y pasan por delante del bar.

Las comparaciones son odiosas pero yo diría que el Quimet es a Horta lo que el Café Zúrich es a las Ramblas de Barcelona. Aparte de ser un punto de encuentro de jóvenes y no tan jóvenes, este establecimiento tiene más de 85 años de historia. Creado en abril del año 1927 por Quimet Carlus y Rosita Not, el Quimet era conocido como el bar del loro porque tenían como mascota a un loro gris de cola roja que hablaba, silbaba y cantaba. Juanito, como así se llamaba el pájaro, imitaba perfectamente el silbido del revisor del tranvía, que tenía parada frente al bar, y confundía continuamente a los conductores que iniciaban la marcha cuando el loro silbaba.

Después de este apunte histórico con anécdota incluida sólo me que queda decir que el personal que trabaja en el Quimet d’Horta es muy agradable y hace que pasar un rato en este local sea una experiencia recomendable. Un must, como dicen ahora los anglófilos.

Pl. d’Eivissa, 10
08032 Barcelona
Tel. 93 358 19 16
info@quimethorta.com

Foto: María Jesús Tomé

1 respuesta en este articulo
  1. Qué ganas tengo de conocer Barcelona! Del próximo puente no pasa. Además con memimo me voy a ir con descuento gracias a Confortel hoteles, que da un 20% 🙂
    Carla

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