Uno de los símbolos de las Rías Baixas es el Castillo de Soutomaior, una construcción que data del siglo XII y que tuvo varios usos: primero fue una fortaleza, más tarde acogió a nobles (incluso algún que otro fantasma), también fue un sanatorio y, a partir del próximo mes de abril, será un museo. Este edificio es sin duda uno de los más visitados de las Rías Baixas (en 2017 recibió más de 20.000 visitas) por su excelente ubicación en la provincia de Pontevedra, por su excelente estado de conservación y los increíbles jardines atestados de camelias que lo rodean. En estos parterres también hay un par de castaños y plantas de los cinco continentes.

El Castillo de Soutomaior, en las Rías Baixas, será un museo a partir de abril de 2018

El Castillo de Soutomaior, en las Rías Baixas, será un museo a partir de abril de 2018

Muchas de las cosas que se saben del Castillo de Soutomaior es gracias a una de sus habitantes más ilustres, María Vinyals, Marquesa de Ayerbe (conocida como “la Marquesa Roja”), que lo transformó en un espacio de intercambio cultural y creativo, con teatro, pintura, encuentros de escritores… Vinyals fue una mujer sin duda adelantada a su tiempo. Nació en 1875 en Pontevedra pero hablaba 5 idiomas, escribía, pintaba, interpretaba, conducía su propio coche y viajaba por medio mundo aunque adoraba su tierra natal. También fue feudo del caballero pontevedrés Pedro Madruga, referente de la historia de Galicia, cuyo fantasma se dice que merodea por esos lares.

Jardines de camelias en el Castillo de Soutomaior

Jardines de camelias en el Castillo de Soutomaior

El proceso de musealización del castillo ha sido especialmente laborioso por la dificultad en concretar la vida -y especialmente la muerte- de María Vinyals, que abrió la puerta a muchos hombres y mujeres valientes que apostaron por el progreso, la cultura y el conocimiento en aquella época. De esta mujer muy culta y carismática apenas se sabe mucho. Además de Soutomaior, en las Rías Baixas se puede hacer la Ruta de la Camelia que transcurre por los grandes pazos gallegos como el de Oca, el de Rubiáns, el de Quinteiro da Cruz o Quiñones de León y que es visita obligada en otoño e invierno para contemplar su espectacular floración. También merece la pena visitar el laberinto o petroglifo de Mogor, una de las estaciones rupestres más reproducidas y analizadas de toda Galicia y de los más antiguos de Europa, son parte del amplísimo e ineludible patrimonio cultural que ofrecen las Rías Baixas.

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