Disfrutar de la verdadera tradición slow food, pasear por playas solitarias, practicar senderismo o trepar por una vía ferrata son algunas de las propuestas que nos ofrece la isla italiana de Cerdeña para hacer en invierno.

Senderismo en Cerdeña

Senderismo en Cerdeña

En esta isla la pandemia de Covid 19 ha tenido uno de los más bajos niveles de incidencia de toda Europa. Y no es de extrañar ya que este lugar tiene una densidad de población de aproximadamente 70 habitantes por km2 (Mallorca llega a los 240). Siguiendo el mismo argumento, Cerdeña cuenta con una extensión equivalente a una vez y media la isla balear, así que el espacio no es un problema. Otro dato más: para recorrerla en coche de norte a sur hay que invertir tres horas.

Villasimius, en el sureste de Cerdeña, es una localidad costera muy atractiva para los visitantes

Villasimius, en el sureste de Cerdeña, es una localidad costera muy atractiva para los visitantes

La isla suele identificarse con el turismo de sol y playa pero tiene mucho más que ofrecer en otras temporadas del año. Por si fuera poco, Cerdeña cuenta con más del 10% del total de zonas verdes de Italia, por lo que los amantes del turismo activo encuentra innumerables rutas de senderismo y ciclismo adaptadas a todos los niveles, incluidas las vías de alta montaña en la región de Tiscali. Entre los senderos más atractivos se encuentran el camino minero de Santa Bárbara, en la región del Sulcis. Durante siglos, diversos caminos de herradura recorrieron el sur de la isla desde el Mar de Teulada a la Costa Verde para transportar el mineral que se extraía en la región.

Cerdeña es un paraíso para la escalada. © Fabio Crobu

Finalizada la explotación, lo que ha quedado es una serie de acantilados sobre un mar turquesa y playas solitarias incluso en verano, 400 kilómetros de recorridos que se recorren andando o en mountain bike entre bosques y dunas, sin olvidar el descenso a minas tan curiosas como la de Porto Flavia, que parece un escenario de fantasía épica. La red cuenta con conventos, refugios y alojamientos privados que acogen al caminante.

Además de la ruta dedicada a la santa de los mineros, la isla también se puede recorrer en un tren muy especial: el Trenino Verde. Por vías que se consideran patrimonio protegido, una antigua locomotora que solo alcanza los 30 km/h de velocidad máxima se desliza pausada entre paisajes cambiantes, que se observan con todo detalle gracias al ritmo relajado. En vagones como los de antes, con sillones de terciopelo rojo y detalles en latón dorado y maderas nobles, el visitante descubre el pueblo medieval de la Trexenta, las ruinas prehistóricas de santa Victoria, o la fortaleza de Palau, puerta de entrada al parque del archipiélago de la Maddalena, entre otras joyas.

¿Fiesta en invierno en Cerdeña? 

Otoño e invierno también son épocas de encuentros culturales y gastronómicos. El más cercano por fechas es el Autunno in Barbagia, festival difuso que desde septiembre a diciembre concentra artesanos de la provincia central del Nuoro en distintas ferias y exhibiciones vinícolas y gastronómicas tradicionales de la región. Casi sin dar tiempo para reponerse, en enero arranca otro de los grandes atractivos de los meses más fríos – templados si hablamos de Cerdeña -.

Máscaras Boes di Ottana © Alessandro Vargiu

Máscara Boes di Ottana © Alessandro Vargiu

Se trata del carnaval de Mamoiada, que se extiende de enero a marzo. Se trata de una celebración laica protagonizada por los Mamuthones, personajes vestidos con piel de oveja que se esconden tras máscaras grotescas de madera mientras bailan danzas ancestrales. Durante estos encuentros, no es extraño toparse con conciertos de cantu á tenores, un canto polifónico único de Cerdeña que se remonta a la noche de los siglos y que ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.

Sabores de siempre en Cerdeña

La cocina sarda ocupa también un lugar muy especial entre los placeres de la isla. Su fusión de sabores mediterráneos se traducen en recetas milenarias como el pan Carasau, una pasta rellena llamada culurgiones, o la bottarga di muggine, hecha con huevas desecadas y perfumadas de pescado. Un buen almuerzo o cena tiene que concluir sin duda con las seadas, un postre delicioso donde el ingrediente principal es el queso. En otras épocas, las seadas eran la cena de agricultores y pastores, que las tomaban como plato único. Originarias de Nuoro, hoy se consideran un manjar.

Pan Carasau © Roberto Murgia

Pan Carasau © Roberto Murgia

Para maridar, Cerdeña también nos ofrece su propio vino. Un clima templado, sol, suelo calcáreo, aire salado y el viento de mistral crean las condiciones idóneas para unos caldos fragantes, fuertes y nobles, algunos con el ligero toque salado del mar. La tradición vinícola de la región, además, tiene sus orígenes en la relación histórica de Cerdeña y la Corona de Aragón. Fueron los aragoneses quienes, bajo las órdenes de Jaime II, llevaron allí las cepas de uva que hoy siguen utilizándose para producir vino sardo.

Más información en www.sardegnaturismo.it

Dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra POLÍTICA DE PRIVACIDAD, haga click en el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies