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Como reza su lema de promoción turística, ‘El riesgo es que te quieras quedar’, Colombia no sólo destaca por la hospitalidad de sus gentes, su gastronomía, la biodiversidad y belleza de sus parajes o por su rico legado patrimonial, sino también por la alegría y el colorido de los numerosos eventos que el país celebra anualmente y que permiten al viajero conocer, a través de músicas y tradiciones, una Colombia multicultural y siempre sonriente.

Recorrer Colombia siguiendo su agenda anual de ferias y fiestas es una de las mejores formas de comprobar que la gente es el mayor activo del país. Todos los meses, en algún rincón, hay motivos para celebrar y manifestar, a través de los más variados actos, el acervo cultural nacional. Numerosos festejos que recogen las tradiciones de los pueblos y el entusiasmo colectivo, donde las gentes se apropian con orgullo de sus valores, los viven y los comparten con todo aquel que quiera descubrir por qué la alegría del colombiano es una virtud innata.

En Colombia se rinde homenaje a la música, a las mujeres, al café, a los santos, a la panela, al arroz, al mar, a la raza y a la historia, y cada homenaje se traslada a una serie de actos y manifestaciones culturales que conforman la fiesta, la feria o el carnaval. De enero a diciembre, el país rebosa entusiasmo.

Carnavales, café y cine para empezar el año

Es precisamente enero uno de los meses más festivos de la temporada, pues además del trajinar continuado de las celebraciones navideñas, en muchas ciudades del país la temporada de vacaciones también coincide con la celebración de sus fiestas tradicionales. Durante los primeros días del mes, la ciudad colombiana de San Juan de Pasto acoge su tradicional Carnaval Andino de Blancos y Negros, cuyo origen se remonta a la época colonial. Fue entonces cuando unos esclavos negros les pidieron a sus amos españoles un día de libertad al año, solicitud que les fue concedida el 5 de enero. Ante tanta alegría, los blancos optaron por pintar sus rostros de negro para participar en la celebración, que duraba hasta el día siguiente.

Este festejo comienza con el Precarnaval del día de los Santos Inocentes, el 28 de diciembre, cuando se rinde homenaje al agua y al medio ambiente, pero son el Desfile de la Familia Castañeda, el Día de los Negros y el Día de los Blancos, los eventos más representativos. Pintura negra, talco blanco y el buen humor propios de los pastusos, tiñen de fiesta la amable ciudad de Pasto, recostada en la montaña del volcán Galeras.

También en enero se celebra la Feria de Manizales, de acentuado arraigo español, caracterizada por la presencia de toreros, trovadores, orquestas y diestros bailarines de tango que se congregan en la capital del departamento de Caldas. En el marco de la feria también se celebra el Reinado Internacional del Café, un certamen que homenajea al grano y la bebida gracias a la presencia de bellísimas reinas que llegan de muchos países y que se convierten en protagonistas permanentes de la programación general, ya que su presencia acapara la atención cuando viajan al Nevado del Ruiz, participan en el desfile de las Carretas del Rocío o asisten a las fiestas populares y la temporada taurina.

A finales de febrero, la ciudad de Cartagena de Indias acoge su Festival Internacional de Cine, uno de los eventos culturales más importantes de Colombia, que se ha consolidado como escenario de excepción en el que confluyen el cine sudamericano con el español y el portugués, lo que ha contribuido positivamente al desarrollo de la cinematografía latinoamericana. El Teatro Heredia, el Museo Naval o el Centro de Convenciones serán algunos de los escenarios elegidos para proyectar las películas, además de otros lugares emblemáticos de la ciudad y espacios al aire libre como la Plaza de Getsemaní o la de Santo Domingo, a lo que se suman varios ciclos como Cine bajo las Estrellas, Cine en la Playa y Cine en los Barrios.

Los cuatro días anteriores al Miércoles de Ceniza son los más importantes dentro del  Carnaval de Barranquilla, cuyos sabores, ritmos y colores se perciben ya desde mediados de Enero y que refleja el mestizaje y la fusión de culturas y razas. Cumbias, fandangos, mapalés y chandés son algunos de los ritmos que suenan por doquier. Al son de tanta riqueza musical danzan cientos de comparsas y grupos que recorren las calles de la ciudad caribeña, desde los precarnavales, hasta los eventos insignia del carnaval: la Noche de Guacherna, la Batalla de Flores y La Gran Parada, a los que se suman las representaciones teatrales, las letanías y el Festival de Orquestas. Finaliza el 16 de febrero, cuando muere Joselito Carnaval y es enterrado hasta el año siguiente. Por su colorido, alegría y valor cultural, la UNESCO declaró este festejo como Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Teatro, vallenato y ‘Yipaos’ en primavera

Entre los meses de marzo y abril de los años pares, se celebra en Colombia la muestra teatral más grande del continente americano: el Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá, inspirado en la actriz y directora Fanny Mickey, en el que convergen más de seiscientos espectáculos de todos los continentes, convirtiendo la ciudad en escenario mundial de las artes escénicas, con cientos de compañías teatrales que escenifican en calles, plazas y recintos de la capital colombiana originales obras.

Desde 1968, durante los últimos días de abril y los primeros de mayo, se abre el fuelle del acordeón en Valledupar para dar inicio al Festival de la Leyenda Vallenata, con cientos de grupos vallenatos que se congregan para competir en los diferentes concursos. Junto con la cumbia, el vallenato es la expresión musical más reconocida de Colombia en el mundo, por lo que cada año es creciente el interés de viajeros internacionales por conocer las raíces de un ritmo terrígeno, que tiene tanto de alegre como de romántico.

En el mes de junio, los habitantes de la pintoresca población Calarcá, ubicada en el Triángulo del Café, decoran las calles, las casas y los balcones con elementos de su cultura. De esta forma, se preparan para los días de celebraciones llenas de aplausos, risas y música cuyo punto culminante es el Desfile y Concurso del Yipao. A través de este evento se brinda el homenaje al icono de la región, el Jeep Willys, un vehículo que ayudó al campesino colombiano en su lucha diaria contra la montaña. Hizo caminos, penetró en la selva, forjó la economía regional, transportó los productos agrícolas y los hombres que los producían y se convirtió en una de las expresiones más auténticas del paisaje y del floclore cafetero.

Las cuatro categorías del Desfile y del Concurso del Yipao son: Transporte de productos agrícolas (se cargan los Willys con los productos agrícolas de la región: café, plátano, banano, yuca, leña y frutas cítricas); Trasteo tradicional (se cargan los Willys con la mayor cantidad de elementos tradicionales de trasteo utilizados en las fincas cafeteras: muebles plantas, cuadros, mascotas, máquinas de coser, colchones, ropa, lámparas, sanitario, retratos de los abuelos y hasta algunos integrantes de la familia); Categoría libre (Los Willys aparecen en ella disfrazados y cargados todo lo que a un participante se le pueda ocurrir: animales, muñecas, el equipo de fútbol, zapatos…) y Concurso “del pique” (se carga el Willys con 1800 kilos de algún producto de la región, generalmente café. El peso debe ser bien distribuido en la parte trasera del Willys para, luego, mantener el carro inclinado sobre dos ruedas, avanzando el mayor número de metros en línea recta.

Verano entre flores, carrozas y bailes de salsa.

A finales de junio es la ciudad de Neiva, en el sur de Colombia, la que se engalana con su tradicional Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco, auténticas fiestas caracterizadas por los desfiles de carrozas, la presentación de orquestas y la elección de la reina nacional del bambuco, evento que califica la gracia y las habilidades en el baile de hermosas mujeres provenientes de todo el país. También conocidas como las Fiestas de San Pedro, estas celebraciones congregan en un solo espacio las tradiciones y hospitalidad de los habitantes de la región con el entusiasmo de miles de visitantes que deciden ‘pegarse la rodadita’, un dicho popular para invitar al mundo a conocer Neiva.

En la segunda mitad del año, durante el mes de agosto, es la ciudad de Medellín la sede de  la Feria de las Flores, homenaje a los llamados silleteros, hombres y mujeres del corregimiento de Santa Elena que suelen llevar a cuestas la carga de su labor agrícola, pero que en época de feria se convierten en originales y bellas creaciones armadas de flores. Es precisamente el Desfile de Silleteros el más importante de una serie de actos que incluye cabalgatas, desfile de carros antiguos, verbenas populares, exposición de orquídeas, la flor de Colombia, y pájaros, así como concursos de trovadores.

El alegre y festivo año colombiano termina con mucha salsa y el desbordante entusiasmo de los caleños durante la Navidad, momento en el que se celebra la Feria de Cali en el occidente del país, cuyo principal atractivo es la salsa, bien por la interpretación de las orquestas invitadas o por el baile impecable y coreográfico de miles de danzarines de esta música antillana que encontró en Cali una fuente inagotable de seguidores. Por esto, y por mucho más, Colombia merece varias visitas en distintas épocas del año, ya que cualquier mes es motivo de fiesta y alegría en todos los rincones del país.

Más información en www.colombia.travel

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