Pocas localidades de la isla de Tenerife guardan el encanto que tiene la población de La Orotava. La tranquilidad que destilan sus calles y plazas, su patrimonio arquitectónico y su ubicación privilegiada en las faldas del Teide hacen de este lugar una parada ineludible en una ruta, sin prisas por supuesto, por el norte de esta isla de las Canarias.

Pico del Teide © Ayuntamiento de La Orotava

Pico del Teide © Ayuntamiento de La Orotava

Una vida slow

El nombre de La Orotava deriva de la denominación que los aborígenes locales, los guanches, le daban a esta zona “Arautava” o “Arautápala”. Formaba parte del antiguo Menceyato de Taoro, uno de los 9 reinos aborígenes en que se encontraba dividida Tenerife hasta el año 1496, cuando acabó el proceso de conquista de la isla. Algunos la llaman la Florencia de Canarias por la elegancia de su casco histórico, sus jardines y sus museos pero, sobre todo, por esa luz que incide en sus calles de grandes subidas y bajadas. La Orotava destila calma porque su gente sabe que son unos privilegiados: la vida no solo hay que vivirla sino que hay que saborear los momentos.

A La Orotava la llaman la Florencia de Canarias...¿adivináis por qué?

A La Orotava la llaman la Florencia de Canarias…¿adivináis por qué?

Este es uno de los motivos por los que la Villa de La Orotava ha sido reconocida con la distinción Cittaslow Internacional que otorga la asociación Cittaslow Red de Municipios por la Calidad de Vida, un movimiento que está presente en más de 200 ciudades de 30 países entre los que destacan Alemania, Francia, Noruega, Corea del Sur o Australia, entre otros. La Orotava es uno de los diez municipios de España que tienen este sello de calidad, representado por un caracol, y el único de las Islas Canarias. Este gasterópodo recibe a los visitantes en la entrada de la villa y también se distingue en algunas pequeñas placas redondas, sobre el asfalto, y en lugares estratégicos como la entrada del Jardín Victoria.

Villa Arriba y Villa Abajo

La campaña de publicidad de un famoso lavavajillas parece que esté inspirada en La Orotava ya que, en esta localidad, el núcleo fundacional de la misma se divide en una Villa Arriba y en una Villa Abajo. La Villa Arriba, cuna de artesanos y campesinos, era el lugar donde, originalmente, se instalaron las familias más humildes. Aquí se entremezclan centenarias casas terreras con edificaciones más recientes. Por su parte, la Villa Abajo fue la residencia de las familias más poderosas primero, y de la burguesía comercial más tarde, reflejándose tal poderío económico en la edificación de más de un centenar de inmuebles históricos diseñados bajo diferentes lenguajes arquitectónicos.

Iglesia de Santa Domingo y conjunto histórico © Ayuntamiento de La Orotava

Iglesia de Santa Domingo y conjunto histórico © Ayuntamiento de La Orotava

Y es que durante siglos y, auspiciados por los beneficios obtenidos por el desarrollo de una agricultura de exportación vinculada a diferentes ciclos de cultivos, La Orotava alcanzó un gran desarrollo financiero y comercial que le permitieron alcanzar la independencia jurídico administrativa con respecto a San Cristóbal de La Laguna en 1648, siendo declarada Villa Exenta, y, como consecuencia de ello, obtener los recursos económicos suficientes para la construcción de los principales edificios civiles y religiosos. Son ejemplos la archiconocida Casa de los Balcones o Casa Méndez Fonseca, unos de los edificios más famosos y fotografiados de La Orotava, que forma conjunto con el inmueble adyacente, la Casa Ximénez Franchy, sede del Centro de Arte Efímero de las Alfombras de La Orotava, así como de la Cofradía del Vino de Tenerife. Ambas edificaciones destacan por la acentuada horizontalidad que caracteriza la composición de sus fachadas, singularizadas por los dos balcones corredores de madera profusamente tallada que coronan ambos frontis.

Frente a las Casas de los Balcones, hableremos en plural puesto que forman conjunto, se encuentra el Centro de Artesanía Eladia Machado; bajando por la Calle del Colegio se llega hasta la Casa Lercaro o Casa Ponte-Fonte, originaria del siglo XVII, declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento, erigiéndose en todo un representativo ejemplo de arquitectura mudéjar canaria. 

Barranco de los Arcos © Ayuntamiento de La Orotava

Barranco de los Arcos © Ayuntamiento de La Orotava

Calle abajo se encuentra la Casa Monteverde, otro edificio del siglo XVII, que destaca por su fachada tardorenacentista, y por ser la cuna de una de las tradiciones más singulares de la localidad: la confección de las alfombras de flores durante la celebración de la Octava del Corpus Christi, fiesta de la que hablaremos más adelante. Continuando el recorrido nos encontramos con la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción, declarada Monumento Histórico Nacional singularizada por una bella fachada barroca y por una cúpula sobre tambor que puede ser divisada desde cualquier parte de la Villa. En su interior alberga el Museo Sacro, un espacio expositivo dividido en varias salas que custodian y manifiestan un conjunto de objetos litúrgicos de sumo interés artístico y devocional. 

Iglesia de la Concepción © Ayuntamiento de La Orotava

Iglesia de la Concepción © Ayuntamiento de La Orotava

Y es que La Orotava cuenta con un importante patrimonio arquitectónico religioso entre el que destacan, aparte de la mencionada iglesia de la Concepción, la parroquia de San Juan Bautista (siglo XVII), hito religioso de la Villa Arriba, y las antiguas iglesias conventuales de San Francisco, de Santo Domingo de Guzmán y de San Agustín, sin olvidar las ermitas de Santa Catalina, Nuestra Señora del Carmen o Ermita Franchy y la de El Calvario.

Los antiguos conventos religiosos, de suma importancia para la historia de la localidad, han sido reconvertidos en centros culturales de primer orden no solo a nivel local sino también internacional. Destaca, en este sentido, la Escuela de Música y Danza situada en el antiguo convento agustino y, sobre todo, el Museo de Artesanía Iberoamericana de Tenerife (MAIT), que alberga una colección expositiva sin parangón dentro del panorama intercontinental desde el punto de vista de la artesanía, ubicando sus dependencias en el antiguo convento dominico.

Liceo Taoro y Jardines del Marquesado de la Quinta Roja 

Otros dos lugares que merecen la pena visitar en La Orotava son el Liceo de Taoro y los Jardines del Marquesado de la Quinta Roja. El Liceo de Taoro está ubicado en un singular palacete construido en el año 1928 por la familia Ascanio. La Sociedad Cultural Liceo de Taoro, una institución privada dedicada a la difusión cultural y deportiva en la Villa desde el siglo XIX, adquirió el inmueble en 1975 e instaló allí sus dependencias.

Jardines del Marquesado de la Quinta Roja © Ayuntamiento de La Orotava

Jardines del Marquesado de la Quinta Roja © Ayuntamiento de La Orotava

Por su parte, los Jardines del Marquesado de la Quinta Roja, caracterizados por su emblemático mausoleo de mármol diseñado por el arquitecto francés Adolph Coquet, representan uno de los más singulares lugares históricos de la localidad, siendo el escenario y a la vez el resultado de un enconado pleito protagonizado a finales del siglo XIX entre la iglesia y la masonería local.

Los molinos de agua

Otra de las señas de indentidad de La Orotava son sin duda sus molinos de agua que recorren el Conjunto Histórico en dirección de sur a norte formando una singular ruta de ingenios hidráulicos. Se conservan 10 ejemplares de los 12 originales, de los que solo dos de ellos continúan en activo, si bien es cierto que accionados por la energía eléctrica en lugar que por la fuerza del agua como sucedía antaño. Dicha fuerza se empleaba para mover las piedras que trituraban el grano de cereal, previamente tostado, para la obtención del gofio, alimento básico en la dieta local.

Conjunto Histórico de La Orotava. Ayuntamiento de La Orotava

Conjunto Histórico de La Orotava © Ayuntamiento de La Orotava

Y, hablando de alimentación, resulta necesario manifestar que la muestra arquitectónica del Conjunto Histórico queda complementada con una amplia oferta gastronómica caracterizada por su diversidad, en el que los productos locales cobran protagonismo ya bien sea por medio de propuestas apegadas a la tradición culinaria villera, como a través de fórmulas de restauración más contemporáneas o de vanguardia.

De la costa a las medianías

El municipio de La Orotava comienza en la costa donde se encuentran bellos emplazamientos como las playas de arena negra del Bollullo, la de los Patos y la del Ancón. Desde allí ofrece rutas asociadas a los cultivos de platanera y frutos tropicales bien sea a través de El Rincón, envidiable enclave paisajístico o a través de Los Rechazos, hasta llegar al Camino del Ciprés, ancestral vía de comunicación con la costa, declarada Bien de Interés Cultural. Se trata de uno de los pocos ejemplos de sendero empedrado tradicional que subsisten en Tenerife, una obra de ingeniería viaria y con un extraordinario valor histórico y etnográfico. 

Playa del Bollullo © Ayuntamiento de La Orotava

Playa del Bollullo © Ayuntamiento de La Orotava

Desde las zonas bajas y una vez atravesado el núcleo fundacional ya descrito en párrafos anteriores alcanzamos las medianías de La Orotava, pulmón agrario de la localidad. Aquí el cultivo de la viña, a través de su sistema de conducción denominado cordón trenzado, único en el mundo, convive con otras plantaciones de secano como la papa, el millo (maíz), cereales y hortalizas, generando un paisaje sabiamente adaptado al accidentado relieve del Valle.

Una visita imprescindible para profundizar en los entresijos de la cultura popular canaria la ofrece el Museo Etnográfico de Pinolere, donde se recrean aspectos del paisaje arquitectónico, agrícola, medioambiental y sociocultural característico de las medianías orotavenses, destacando el espacio dedicado a la cestería artesanal.

A la sombra del volcán

El municipio de La Orotava se extiende desde la costa hasta el Pico de Teide, el más alto del país, por lo que es el único municipio de España que se extiende desde cota 0 a los 3.718 metros o lo que viene a ser lo mismo, el que ofrece mayor desnivel, atravesando los diferentes pisos de vegetación que lo singularizan. Cabe destacar que el 80% de la superficie del Parque Nacional de las Cañadas del Teide, el mayor y más antiguo parque nacional de Canarias, pertenece al término municipal de La Orotava. 

Parque de la Corona Foresta © Ayuntamiento de La Orotava

Parque de la Corona Foresta © Ayuntamiento de La Orotava

Sin embargo, no es el único espacio natural de la localidad en el que se encuentra el Paisaje Natural Protegido de La Resbala y el Parque Natural de la Corona Forestal, de sumo interés para el turismo activo.

Tradiciones orotavenses

La tradición centenaria de las alfombras del Corpus Christi, declarada Bien de Interés Cultural y Fiesta de Interés Turístico Nacional, tiene lugar en junio. Las calles que rodean la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción son decoradas con flores por familias que tienen sus espacios asignados desde hace ya varias generaciones. Para saber más de esta tradición es posible visitar el Centro de Interpretación del Arte Efímero de las Alfombras de La Orotava que se encuentra abierto todo el año.

Casa de los balcones y centro de interpretación de arte efímero de La Orotava © Ayuntamiento de La Orotava

Casa de los balcones y centro de interpretación de arte efímero de La Orotava © Ayuntamiento de La Orotava

Durante esta festividad y bajo el mismo fin se realiza un tapiz con arenas del Teide en la plaza del Ayuntamiento, cuya confección dura varios meses y que obtuvo el récord Guinnes en lo que al arte efímero se refiere, por sus extraordinarias dimensiones. Ese mismo fin de semana y, dentro de las fiestas patronales de la localidad, se celebra la romería en honor de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza, una de las más antiguas de las Islas Canarias y, del mismo modo, Fiesta de Interés Turístico Nacional.

Qué comer y beber en La Orotava

La Orotava posee una gran variedad culinaria basada en el recetario tradicional. Algunos platos típicos son el potaje canario, a base de berros, calabaza y demás verduras y hortalizas autóctonas, y cuyo caldo se usa para escaldar el gofio. Cabe destacar que el escaldón de gofio se hace con cualquier puchero, cazuela o guiso. Esta pasta, tan típica de la isla, se sirve generalmente como entrante o guarnición.

El producto gastronómico local de La Orotava es excelente © Aarón S. Ramos

No hay que olvidarse de las papas arrugadas, acompañadas de mojo picón, rojo o verde, y del conejo en salmorejo, un clásico canario que puedes maridar con una gran selección de vinos con Denominación de Origen de la zona como, por ejemplo, los de Valle de la Orotava.

Para poner un punto y final dulce a la comida se puede degustar el frangollo, el bienmesabe elaborado con Miel de Tenerife, producto con D.O.P., o las deliciosas frutas tropicales como los plátanos, los mangos y las papayas del lugar.

Más información: https://www.laorotava.es/es/turismo

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