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La riqueza en expresiones culturales milenarias vivas es una de las grandes señas de identidad de Perú. Y uno de sus grandes atractivos para el viajero actual, deseoso de experiencias genuinas, de verdadero intercambio cultural con las comunidades locales, lejos de los clásicos circuitos turísticos convencionales.

El Turismo Vivencial Comunitario en Perú ha de entenderse como una experiencia de intercambio cultural; un descubrimiento de la riqueza cultural y natural del destino mediante la participación personal y directa del visitante en las costumbres cotidianas de las comunidades autóctonas. Estas comunidades comparten con los viajeros sus hogares, sus costumbres, sus conocimientos, sus ritos, en definitiva su vida diaria, basada en creencias y tradiciones ancestrales y en plena armonía con la naturaleza.  El viajero recibe una vivencia única y el comunero encuentra en este tipo de iniciativas una herramienta de desarrollo económico y de mejora de su calidad de vida.

El “Diagnóstico del Turismo Rural Comunitario en Perú” elaborado por el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) identifica en la actualidad 90 proyectos de turismo vivencial en Perú, vinculados a sitios arqueológicos, a áreas naturales protegidas y a otros recursos naturales.  Existen diferentes tipos de proyectos así como modalidades de gestión, si bien uno de los más relevantes, por su buena acogida entre los viajeros y los altos niveles de rentabilidad económica y social que supone para los comuneros, es el de Granja Porcón.

Ubicada en el norte de Perú, en la provincia de Cajamarca, la Granja Porcón es un perfecto ejemplo de proyecto que combina agroturismo, naturaleza e intercambio cultural. En esta hacienda ganadera creada en 1535, con 12.000 hectáreas de extensión, se desarrolla un exitoso plan de manejo medioambiental agrícola, ganadero, forestal y de lácteos, en cuyas tareas el visitante participa como un campesino más.

Turismo vivencial: la forma más auténtica de descubrir Perú

Turismo vivencial: la forma más auténtica de descubrir Perú

Como complemento a las tareas de la granja, la propia comunidad presta buenos servicios turísticos, como paseos por los bosques, visitas a sitios arqueológicos o excursiones por el antiguo Camino Inca de la Sierra. En el centro del país, un proyecto destacable es el Llama Trek, iniciativa de un grupo de campesinos del Callejón de Huaylas (departamento de Ancash), que combina una interesante forma de trekking con el ecoturismo y el descubrimiento de las costumbres tradicionales de las comunidades andinas.

El Llama Trek rescata el antiguo uso de la llama como animal de carga para atravesar la Cordillera Blanca, según los expertos una de las más hermosas del mundo, y alcanzar el antiguo Templo de Chavín, uno de los centros arqueológicos más antiguos de América. Una increíble caminata de 37 kilómetros por un antiguo sendero inca, pernoctando en el recorrido en comunidades andinas. A lo largo de cuatro días de caminata a través de los hermosos paisajes del Parque Nacional de Huascarán, uno de los ecosistemas de montaña más sorprendentes del planeta, los viajeros participan de las costumbres y tradiciones de los pobladores.

En el sur, los campesinos del poblado de Ccotos, frente al Lago Titicaca, ofrecen hospedaje al visitante, así como servicios de guiado por el lago más alto del mundo, de cuyas aguas, según las antiguas culturas andinas, emergieron los fundadores del Imperio Inca. Viajeros y comuneros conviven, compartiendo experiencias, alimento (su gastronomía es deliciosa), faenas agrícolas y ganaderas y técnicas de tejido, un arte ancestral dotado de un lenguaje propio que enseñan al visitante.

Una gran experiencia es adentrarse en el lago en una balsa de totora con un comunero de Ccotos como guía y poner rumbo a alguna de las islas. En la isla de Tikonata, por ejemplo, sus pobladores han desarrollado otro interesante proyecto de turismo rural, construyendo una pequeña aldea de putukos (construcciones de barro) para dar alojamiento a los visitantes. También en el sur, el viajero se puede aventurar al descubrimiento de la selva amazónica de la mano de los propios nativos. En el corazón del Parque Nacional Manu (departamento Madre de Dios), reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, se desarrolla un interesante proyecto eco turístico: Casa Matsiguenka.

Este albergue, administrado por etnias locales, ofrece a los huéspedes servicios de estancia y guiado a través de los bosques. Conviviendo con los autóctonos, los visitantes aprenden las técnicas locales de cultivo, de manufactura textil; y pasajes de su historia o sus prácticas rituales y curativas. La actividad turística contribuye a conservar la identidad cultural de estas comunidades y a la conservación de los recursos naturales del Parque.

Éstos son sólo algunos de ejemplos de turismo vivencial en Perú. La lista de proyectos sostenibles crece ante la demanda del viajero moderno y las experiencias de éxito acumuladas como efectiva herramienta de desarrollo económico y social de las comunidades locales.

Más información sobre turismo vivencial en www.peru.info

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