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Sus singulares y bellas formaciones geológicas han hecho de la Capadocia uno de los lugares más peculiares del mundo. Esta turística región turca, situada en Anatolia Central, es un auténtico paraíso natural que la erosión, el paso del tiempo y la mano del hombre han moldeado hasta convertirla en uno de los parajes más insólitos que existen en la faz de la Tierra.

En muchos mapas, el nombre de Capadocia no es mencionado ya que no se trata de una demarcación política como tal, sinode una región histórica que abarca parte del territorio de las provincias de Kayseri, Aksaray, Niğde y Nevşehir. La Capadocia siempre ha estado habitada. Desde hace miles de años hasta hoy en día, muchas civilizaciones como hititas, persas y macedonios, entre otros, se han asentado en ella. Durante la época bizantina se construyeron iglesias y monasterios pero no fue hasta el siglo XI (considerado la Edad de Oro de la Capadocia) cuando se levantaron los más bellos y grandiosos templos.
Izquierda, tres chimeneas de hadas llamadas las tres bellas (cerca de la localidad de Ürgüp); Derecha, una de las muchas ciudades subterráneas de la Capadocia

Izquierda, tres chimeneas de hadas llamadas las tres bellas (cerca de la localidad de Ürgüp); Derecha, una de las muchas ciudades subterráneas de la Capadocia. Pasión Turca y Oficina de Turismo de Turquía (www.turismodeturquia.com)

La geología de la Capadocia hace que sus paisajes sean descritos como “lunares” (en España podemos encontrar un paraje similar en la isla de Tenerife). Además, la roca es lo suficientemente débil para permitir que el ser humano haya construido sus casas escarbando en ella. De este modo, Capadocia está llena de casas-cueva (naturales y artificiales) muchas de las cuales hoy en día siguen habitadas.

Si hay unos culpables de las peculiares formaciones de la Capadocia estos son los volcanes de Anatolia Central cuyas erupciones, junto a la inevitable erosión del paso de los años, han dado lugar a un infinito tesoro histórico y cultural, reconocido como Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde el año 1985. Y es sin duda infinito porque no es sencillo describir todo lo que hay que ver en la Capadocia.

Son muy destacables las Ciudades Subterráneas, construidas por los lugareños para guarecerse de los ataques de los árabes. Y es que la situación geográfica de la Capadocia la hizo encrucijada de rutas comerciales durante siglos y también objeto de continuas invasiones. Las Ciudades Subterráneas más importantes son Kaymaklı y Derinkuyu aunque hay más de diez. Derinkuyu tiene entre dieciocho y veinte plantas y unos cuarenta metros de profundidad.

Estas cuevas, que se cerraban con unas puertas de piedra excavadas en la misma roca, eran en sí mismas unas fortalezas infranqueables.  Además, gracias a las chimeneas de ventilación se podía respirar sin ningún problema, y sus habitantes podían subsistir durante muchos meses sin tener que salir al exterior. Durante el periodo bizantino, algunos espacios fueron adaptados como templos y decorados con frescos en las paredes.

Izquierda, las tres bellas; Centro, albaricoquero; Derecha; icono del museo del aire libre de Göreme.

Izquierda, las tres bellas; Centro, albaricoquero; Derecha; icono del museo del aire libre de Göreme. Pasión Turca y Oficina de Turismo de Turquía (www.turismodeturquia.com)

Uno de los motivos por los que Capadocia es también famosa es por la existencia de iglesias excavadas en la roca, testimonios del culto cristiano más primitivo. Destacan los templos de El Nazar y Santa Bárbara o el Monasterio de Mujeres. El Museo al Aire Libre de Göreme es otra de las visitas indispensables en esta región. Iglesias rupestres, casas, refectorios y viviendas muestran como este espacio fue uno de los principales centros religiosos durante el siglo XI.

Aunque unas de las construcciones más sorprendentes son sin duda las llamadas Chimeneas de las Hadas, formaciones cónicas que acaban en una especie de “sombrero”. Algunas de ellas llegan a los cuarenta metros de altura. Entorno a su existencia hay una leyenda local que dice que tiempo atrás los humanos y las hadas convivían en la región. Un día, un hombre y un hada se enamoraron rompiendo las estrictas reglas de aquel entonces. La reina de las hadas se apiadó de ellos, ya que la pena era de muerte, y convirtió a todas las hadas en palomas. Dicen que por esta razón todavía hoy algunos habitantes cuidan a las palomas que viven en estas chimeneas. Leyendas aparte, estas formaciones son otros de los múltiples tesoros naturales de la Capadocia, una región bella como ninguna y que no deja a nadie indiferente.

Más Información en: www.turismodeturquia.com

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