La bahía de Kotor es uno de los paisajes más espectaculares de Montenegro. Sus aguas se abren paso entre las montañas de los Alpes Dináricos y forman un litoral abrupto de 105 kilómetros. Por su aspecto, a menudo se la describe como el fiordo más meridional de Europa, aunque su origen geológico es diferente.
Buvda
En este rincón del Adriático, la naturaleza convive con un valioso patrimonio histórico. Venecianos, otomanos y austrohúngaros dejaron su huella en ciudades, iglesias, palacios y fortalezas.
Además, localidades como Kotor, Tivat, Herceg Novi y Perast ofrecen experiencias muy distintas.
Estas son seis propuestas para descubrir la bahía de Kotor y conocer algunos de los lugares más emblemáticos de este rincón de Montenegro.
Recorrer el casco antiguo de Kotor
El casco histórico de Kotor está completamente rodeado por murallas. Solo se puede acceder a pie a través de sus puertas monumentales. La más conocida es la Puerta del Mar, construida en el siglo XVI durante el dominio veneciano.
Una vez dentro, conviene pasear sin prisas por sus estrechas calles empedradas. El recorrido conduce hasta la catedral de San Trifón, los palacios de las familias Buća y Pima y numerosas plazas e iglesias.
Casco antiguo de Kotor
Quienes busquen una experiencia más activa pueden subir hasta la fortaleza de San Juan. El ascenso sigue un camino en zigzag y exige cierto esfuerzo. Sin embargo, las vistas compensan la caminata. Desde lo alto se contempla el casco antiguo, las murallas y buena parte de la bahía.
Entrar en un submarino en Tivat
Tivat alberga uno de los puertos deportivos más exclusivos del Adriático. Porto Montenegro ocupa los terrenos de una antigua base naval y conserva parte de su pasado en el Museo del Patrimonio Naval.
Su pieza más destacada es el submarino Heroj P-821, botado en 1967. Durante más de veinte años navegó por el Adriático. Después, fue restaurado con la participación de trece antiguos miembros de su tripulación.
La visita permite recorrer sus estrechos pasillos, los camarotes y la sala de mando. Por tanto, es una oportunidad para conocer cómo era la vida cotidiana en el interior de uno de estos gigantes de acero.
Explorar las fortalezas de Herceg Novi
Herceg Novi se levanta sobre una ladera situada junto al mar. De hecho, sus más de 100.000 escalones forman parte de la identidad de la ciudad. Además, su posición estratégica explica la presencia de varias fortalezas.
Forte Mare, construida en el siglo XIV, se alza directamente sobre el Adriático. A lo largo de su historia ha sufrido varias reconstrucciones debido a los conflictos que afectaron a la localidad.
Por su parte, Kanli Kula fue levantada durante el periodo otomano. Su nombre significa Torre Sangrienta. Actualmente, el recinto funciona como anfiteatro al aire libre y puede acoger a unas 1.500 personas.
En la parte alta de Herceg Novi se encuentra la fortaleza de Španjola. Su denominación recuerda la breve ocupación española de la ciudad en 1538. Desde sus muros se obtienen amplias vistas de la bahía y del entramado urbano.
Subir en el teleférico de Kotor
El teleférico de Kotor conecta la costa con el monte Lovćen. El trayecto dura alrededor de once minutos y supera más de mil metros de desnivel. Durante el ascenso, las cabinas ofrecen unas vistas privilegiadas de la bahía.
La estación superior de Kuk cuenta con miradores, senderos, rutas ciclistas y restaurantes. También dispone de varias propuestas de ocio para diferentes edades.
Una de las más populares es el Alpine Coaster, un recorrido de montaña en el que cada pasajero puede controlar su velocidad. Asimismo, Falcon Fly añade una dosis extra de adrenalina. Aerobar, en cambio, eleva a los visitantes 35 metros sobre el suelo para contemplar el paisaje desde otra perspectiva. Las familias también disponen de una zona infantil.
Navegar hasta Nuestra Señora de las Rocas
Frente a la localidad barroca de Perast se encuentra Nuestra Señora de las Rocas. Esta pequeña isla artificial se creó mediante el depósito de piedras alrededor de una roca. Según la tradición, en ese lugar se encontró un icono de la Virgen María en 1452.
Nuestra Señora de de las Rocas, en Perast
La iglesia actual fue construida en 1630. Su interior conserva obras del pintor barroco Tripo Kokolja y una valiosa colección de objetos votivos y marítimos.
Entre sus piezas más singulares destaca un tapiz elaborado por Jacinta Kunić entre 1803 y 1828. La mujer lo bordó mientras esperaba el regreso de su marido, que era marinero. Además, incorporó mechones de su propio cabello a la obra.
La isla se alcanza mediante un breve paseo en barco desde Perast. La excursión permite combinar las vistas del litoral con historias, leyendas y tradiciones ligadas al mar.
Perast
Probar la gastronomía de la bahía de Kotor
La cocina local fusiona los productos del Adriático con los sabores de las montañas de Montenegro. Por ello, sentarse en una terraza junto al mar forma parte de cualquier viaje por la bahía de Kotor.
Uno de sus platos más conocidos es la buzara. Se prepara con mejillones cultivados en la bahía y cocinados con vino blanco, ajo y perejil. También son habituales el risotto negro con tinta de sepia y el pescado fresco a la parrilla.
Otra especialidad es el Njeguški pršut, un jamón curado procedente de las montañas cercanas. Para completar la experiencia, se puede acompañar la comida con vinos autóctonos. Entre ellos destacan el vranac, de uva tinta, y el krstač, elaborado con una variedad blanca local.
Patrimonio, paisajes montañosos, navegación y gastronomía se combinan en este enclave del Adriático. La bahía de Kotor invita a recorrer sus ciudades históricas, contemplar el litoral desde las alturas y descubrir la fuerte relación de Montenegro con el mar.