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La “Toscana portuguesa” está en el Algarve y se esconde a pocos kilómetros de la playa

El Algarve guarda otra cara a pocos kilómetros de sus playas. Entre el litoral y las sierras del interior, el espacio natural del Barrocal despliega un paisaje de colinas suaves, olivares y pueblos blancos. Una estampa que recuerda a la Toscana y permite descubrir el sur de Portugal por sus carreteras secundarias.

São Brás de Alportel. Foto David Santos.

Aquí, los arenales y acantilados dejan paso a almendros, algarrobos, higueras y campos de cultivo. Además, las pequeñas localidades conservan una arquitectura de casas encaladas y chimeneas tradicionales. El atractivo está en recorrerlas con calma, detenerse en sus plazas y observar cómo cambia el paisaje entre una colina y la siguiente.

Alte, Salir y Querença: una ruta por el Algarve rural

El entorno de Loulé es un buen punto de partida para explorar el Barrocal algarvio. Desde esta ciudad se puede continuar hacia Alte, Salir y Querença, enlazando carreteras que atraviesan campos y pequeños núcleos rurales.

Loulé. Foto David Santos.

Alte destaca por sus calles estrechas, sus fachadas blancas y sus características chimeneas. Por su parte, Salir aparece rodeado de cultivos y pequeñas elevaciones. Querença, asentada sobre una colina, completa este recorrido por el interior.

Querença. Foto David Santos.

La ruta puede prolongarse hacia São Brás de Alportel y Santa Catarina da Fonte do Bispo. En sus alrededores, los olivares y alcornoques acompañan el camino. Así, cada parada permite acercarse a un Algarve donde el paisaje agrícola y la vida de los pueblos cobran protagonismo.

São Brás. Foto David Santos.

Viñedos para descubrir otra faceta del Algarve

El vino añade otro motivo para alejarse de la costa. La región cuenta con cuatro denominaciones de origen —Lagoa, Lagos, Portimão y Tavira—, además de la Indicación Geográfica Algarve.

Entre sus variedades destaca la Negra Mole, una uva muy vinculada a la historia vitivinícola algarvia. También se cultivan Crato Branco, conocida como Síria, Arinto, Trincadeira y Castelão.

Vinos del Barrocal. Foto New Light Pictures.

Además, distintas bodegas y fincas ofrecen visitas a los viñedos, catas y experiencias gastronómicas. Estas propuestas permiten conocer el territorio a través de sus vinos y de las personas que los elaboran.

Tres bodegas de Barrocal para completar la escapada

En Estômbar, en el municipio de Lagoa, Quinta dos Vales combina vino y arte. Sus jardines albergan esculturas de gran formato y colores llamativos, que convierten el paseo por la finca en una parte singular de la visita. Después, la experiencia continúa con la degustación de sus vinos.

También en Lagoa, Morgado do Quintão propone acercarse a la tradición agrícola de la región. Esta finca histórica y familiar reúne viñedos antiguos, olivos centenarios y edificios blancos. El conjunto refleja el carácter rural de este rincón del sur de Portugal.

Por su parte, ARVAD Wine, en Estômbar, se encuentra junto al río Arade y ofrece vistas hacia Silves. Su propuesta combina una imagen contemporánea con referencias a la herencia fenicia de la zona.

Las tres permiten completar una escapada entre pueblos, campos y viñedos. Porque, a pocos kilómetros de sus playas más conocidas, el Algarve también se descubre siguiendo una carretera entre colinas y reservando tiempo para la siguiente parada.

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