Los Caminos Dulle bordean prácticamente todo el país a través de cuatro grandes rutas que conectan ciudades, pueblos pesqueros, playas y espacios naturales. Una propuesta para descubrir Corea del Sur a pie, desde una jornada junto al mar en Busan hasta un viaje de varias semanas.
Corea del Sur también se descubre caminando. Más allá de los palacios de Seúl y de sus grandes ciudades, el país cuenta con una red de senderos de unos 4.500 kilómetros que enlaza las costas oriental, meridional y occidental con los territorios próximos a la frontera con Corea del Norte. Es el Korea Dulle Trail, conocido como los Caminos Dulle, cuyo trazado quedó completado en 2024.
Una pasarela entre pinos bordea la costa de Geoje e invita a descubrir la isla a pie
La distancia permite hacerse una idea de la dimensión del proyecto: a una media de 20 kilómetros diarios, recorrerlo entero supondría 225 jornadas de marcha, algo más de siete meses sin contar descansos. Sin embargo, su atractivo para el viajero está precisamente en poder elegir. Basta con incorporar una etapa a unas vacaciones, enlazar varios recorridos costeros o dedicar unos días a conocer pequeñas localidades entre caminata y caminata.
La red se organiza en cuatro grandes itinerarios: Haeparang, en el este; Namparang, en el sur; Seohaerang, en el oeste, y DMZ Peace Trail, cerca de la frontera septentrional. Cada uno ofrece una manera diferente de acercarse al paisaje y a la vida cotidiana del país.
Haeparang: caminar junto al mar sin alejarse de la ciudad
Busan es una de las puertas de entrada más accesibles al Haeparang Trail. Aquí, los senderos costeros se entrelazan con playas urbanas, miradores y barrios en los que resulta fácil detenerse a comer o tomar un café.
Senderistas recorren el litoral de Busan con vistas a los islotes de Oryukdo.
La primera etapa tiene 16,9 kilómetros y comienza en Oryukdo Sunrise Paró. Desde allí, el recorrido avanza hacia Gwangalli y Haeundae, dos de las playas más conocidas de la ciudad. Antes de empezar, el Oryukdo Skywalk permite asomarse al mar desde una pasarela acristalada. Al terminar la jornada, regresar a Gwangalli ofrece otra perspectiva del litoral, con el puente Gwangandaegyo iluminado sobre el agua.
La experiencia puede integrarse en una estancia urbana sin necesidad de organizar unas vacaciones exclusivamente senderistas. Caminar durante el día y disfrutar después de los restaurantes y del ambiente de Busan permite combinar dos ritmos de viaje en una misma jornada.
Más al norte, Gangneung propone otro escenario. Sus recorridos reúnen playas, pinares, enclaves culturales y zonas de cafés junto al mar. Anmok Coffee Street invita a hacer una pausa frente al agua, mientras el entorno del lago Gyeongpoho aporta una perspectiva diferente de esta costa.
Namparang: pueblos pesqueros y paradas para comer
La costa sur tiene un marcado carácter marítimo. El Namparang Trail atraviesa paisajes de vegetación abundante, acantilados y pueblos pesqueros, con oportunidades para acercarse a los puertos y descubrir la relación de las comunidades locales con el mar.
Para quienes organizan parte de sus viajes alrededor de la gastronomía, este itinerario permite alternar las caminatas con visitas a mercados y comidas en las localidades costeras. El pescado y el marisco aportan otro motivo para detenerse y dedicar tiempo a cada lugar.
El molino de Windy Hill domina un paisaje de senderos, colinas y mar en la isla de Geoje.
Yeosu es uno de los destinos en los que se puede combinar senderismo, patrimonio y cocina marinera. El tramo 55 del Namparang tiene un recorrido de referencia de 15,6 kilómetros entre el Expío Ocean Paró y el entorno náutico de Soho. El trazado es mayoritariamente llano y permite aproximarse a puertos y espacios vinculados a la historia naval de la ciudad.
Entre sus puntos de interés figuran el puerto de Gukdong y el antiguo astillero de Seonso, relacionado con los barcos tortuga del almirante Yi Sun-sin. El paseo de Soho Dongdong ofrece, además, una buena ocasión para alargar la visita hasta que se enciende la iluminación junto al mar.
Seohaerang: mareas y atardeceres en la costa occidental
Al llegar al oeste, el paisaje cambia. El Seohaerang Trail sigue una costa de islas, pueblos y extensas llanuras intermareales, donde la subida y la bajada del agua transforman las vistas. Aquí, observar las mareas puede resultar tan interesante como completar una etapa.
Jebudo permite acercarse a este paisaje a través de sus paseos costeros y su playa. La visita también puede combinarse con el teleférico marítimo que conecta el entorno de la isla con el puerto de Jeongok y permite contemplar desde el aire el mar y las superficies que quedan al descubierto con la marea baja.
El faro rojo de Jebudo pone una nota de color en la costa occidental de Corea del Sur.
El atardecer añade otro motivo para quedarse. La luz sobre el agua, los caminos junto a la costa y las pausas en pequeñas localidades favorecen un viaje en el que las distancias pierden protagonismo.
DMZ Peace Trail: un paisaje marcado por la historia
El tramo septentrional introduce una dimensión diferente. La DMZ Peace Trail discurre por territorios próximos a la Zona Desmilitarizada que separa Corea del Sur y Corea del Norte. El paisaje está ligado a la división de la península y a la memoria de un conflicto que sigue condicionando el presente del país.
Las montañas de Geumgangsan y los islotes de Haegeumgang dibujan el paisaje al otro lado de la frontera.
En esta parte del viaje, caminar también significa acercarse a la historia reciente de Corea. Los espacios naturales y los lugares de observación fronteriza invitan a comprender el territorio más allá de sus vistas.
La visita requiere planificación: determinados sectores tienen acceso regulado, por lo que conviene consultar las condiciones de apertura, las reservas y la documentación exigida para el recorrido elegido.
Cómo organizar un viaje por los Caminos Dulle
La principal ventaja de esta red es su flexibilidad. Se puede escoger una caminata dentro de una estancia en Busan, dedicar varias jornadas a la costa sur o enlazar etapas durante un viaje más largo.
Para preparar el recorrido, la plataforma Durunubi, gestionada por la Organización de Turismo de Corea, reúne información sobre itinerarios, dificultad, transportes, alojamientos y restaurantes cercanos. Disponible en coreano e inglés, también ofrece navegación y un sistema de sellos digitales para registrar las etapas realizadas. Antes de salir conviene comprobar el trazado y los avisos del tramo elegido.
Los cafés frente al mar de Gangneung invitan a hacer una pausa durante el recorrido por la costa oriental.
Quienes quieran alternar las caminatas con jornadas sobre dos ruedas pueden incorporar al viaje alguna de las rutas ciclistas del país. Corea del Sur dispone de itinerarios junto a sus principales ríos y en destinos como Jeju, que permiten ampliar el recorrido con una experiencia diferente.
Los 4.500 kilómetros son una invitación a explorar. Entre una playa de Busan, un puerto de Yeosu y un atardecer en la costa occidental, cada viajero puede escoger su propio camino y dedicar tiempo a lugares que suelen quedar fuera de los itinerarios más habituales.