Costa Rica entra en uno de los momentos más espectaculares del año. Tras varios meses de lluvias, los bosques, ríos, humedales y cascadas muestran toda su fuerza. La vegetación se vuelve más exuberante y los paisajes adquieren una gama de verdes difícil de encontrar durante el resto del año.
Es la llamada temporada verde, el periodo en el que buena parte del país recibe más precipitaciones y la naturaleza alcanza una extraordinaria vitalidad. En septiembre, además, coinciden algunos de los grandes ciclos de fauna de Costa Rica. Las ballenas jorobadas recorren el Pacífico, las tortugas marinas llegan a las playas para desovar y los bosques se llenan de sonidos y movimiento.
Ballena jorobada en Puerto Jiménez, Punta Arenas
Viajar durante estas semanas permite descubrir una Costa Rica más verde, más caudalosa y especialmente viva. La naturaleza no solo se contempla, sino que parece transformarse ante los ojos del viajero.
Septiembre, uno de los mejores meses para ver ballenas
Uno de los grandes espectáculos naturales de la temporada es el paso de las ballenas jorobadas por el Pacífico costarricense. Los ejemplares procedentes del hemisferio sur viajan desde las aguas antárticas hasta las costas de Costa Rica para reproducirse y dar a luz. Se trata de una de las rutas migratorias más largas realizadas por un mamífero.
Aunque su presencia se prolonga durante varios meses, septiembre ofrece muchas posibilidades de contemplar a estos animales acompañados de sus crías.
Septiembre es el mejor del año para ver ballenas en Costa Rica
La península de Osa, Bahía Drake y Golfo Dulce son algunos de los mejores lugares para observarlos. También destaca el Parque Nacional Marino Ballena, situado en Uvita. Además de su estrecha relación con estos cetáceos, el parque cuenta con una formación natural de arena y roca que, vista desde el aire, recuerda la cola de una ballena.
Las excursiones permiten avistar ballenas y delfines en un entorno de manglares, costa tropical y aguas abiertas. Para proteger a los animales, conviene contratar operadores autorizados que respeten las normas de observación responsable.
El desove de las tortugas marinas
Mientras las ballenas recorren el Pacífico, las playas de Costa Rica acogen otro de los grandes ciclos naturales del país. En sus costas anidan cinco especies de tortugas marinas: baula, lora, carey, verde y cabezona. Sus temporadas de desove se suceden a lo largo del año en distintos puntos del litoral.
En septiembre, el Parque Nacional Tortuguero, en la costa caribeña, se encuentra todavía en plena temporada de desove de la tortuga verde, que suele extenderse de julio a octubre. Las visitas nocturnas guiadas permiten conocer este proceso bajo estrictas normas de conservación.
Tortuga lora
En el Pacífico Norte, el Refugio Nacional de Vida Silvestre Ostional es conocido por las arribadas de tortugas lora. Durante este fenómeno, miles de ejemplares llegan de manera sincronizada a la playa para depositar sus huevos.
La comunidad local participa activamente en la protección y gestión del espacio. De esta manera, la conservación de las tortugas se integra en un modelo de turismo responsable que también genera oportunidades para los habitantes de la zona.
Bosques, ríos y cascadas en todo su esplendor
Más allá de las ballenas y las tortugas, el gran atractivo de viajar durante la temporada verde consiste en descubrir cómo el agua transforma el paisaje. Los bosques húmedos y nubosos alcanzan una densidad extraordinaria, mientras que las cascadas y los cursos fluviales recuperan todo su caudal.
En Monteverde, los senderos y puentes colgantes se adentran en un bosque nuboso cubierto por una vegetación exuberante. En regiones como Turrialba o Sarapiquí, el aumento del caudal de los ríos amplía las posibilidades de practicar actividades de aventura como rafting y kayak, además de paseos en barco.
Esta época también resulta especialmente interesante para observar aves, anfibios y pequeños mamíferos. Los recorridos por manglares y humedales permiten descubrir otros ecosistemas y comprobar la enorme biodiversidad de un país que alberga alrededor del 6,5 % de las especies conocidas del planeta.
Senderismo en Monteverde
La experiencia va más allá de contemplar la naturaleza. La humedad del aire, el sonido de los ríos, los colores de la vegetación y la actividad de los animales hacen que el viajero se sienta dentro de un ecosistema en plena transformación.
Costa Rica ha convertido la protección de su patrimonio natural en uno de los pilares de su modelo turístico. Durante la temporada verde, el país invita a acercarse a estos fenómenos con respeto, conciencia y curiosidad. Porque en estos meses Costa Rica no solo está más verde: está especialmente viva.