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Deià, el refugio creativo de la sierra de Tramuntana

Deià aparece con frecuencia en las listas de los pueblos más bonitos de Mallorca. Sus casas de piedra se escalonan sobre la montaña. A su alrededor, los bancales de olivos descienden hacia el Mediterráneo. Sin embargo, su atractivo va mucho más allá de esta conocida estampa.

Deià, Mallorca

Para comprender la esencia de Deià hay que adentrarse en su historia cultural. Durante décadas, escritores, pintores, músicos y artesanos de diferentes nacionalidades eligieron este rincón de la sierra de Tramuntana para vivir y trabajar.

La llegada de viajeros y creadores extranjeros comenzó a finales del siglo XIX. Poco a poco, Deià reunió una comunidad artística poco habitual para una localidad de su tamaño. Algunos artistas pasaron temporadas en este pueblo de las Baleares. Otros decidieron instalarse definitivamente. Todos contribuyeron a crear esa atmósfera cosmopolita y bohemia que todavía caracteriza al municipio.

Robert Graves y su refugio en Deià

Uno de los nombres más ligados a Deià es el del escritor británico Robert Graves. El autor, conocido especialmente por novelas históricas como Yo, Claudio, llegó a Mallorca en 1929.

La Guerra Civil española y la Segunda Guerra Mundial interrumpieron su estancia. No obstante, Graves regresó a Deià en 1946 y permaneció vinculado al pueblo hasta su muerte.

Llucalcari, cala de Deià

Su casa, Ca n’Alluny, permite conocer cómo era la vida cotidiana del escritor. La vivienda conserva su biblioteca, diferentes objetos personales y los espacios en los que escribía. Además, la visita ayuda a imaginar una época en la que Deià comenzaba a consolidar su singular comunidad cultural.

Robert Graves está enterrado en el pequeño cementerio municipal, situado junto a la iglesia de Sant Joan Baptista. Desde allí se contempla uno de los paisajes más impresionantes de esta zona de Mallorca.

Pintores y músicos atraídos por Mallorca

Sin embargo, la historia artística de Deià nunca dependió de un solo nombre. A lo largo del siglo XX, el pueblo se convirtió en lugar de residencia y encuentro para creadores procedentes de disciplinas muy diferentes.

Entre ellos se encontraba el pintor Mati Klarwein. Además de su obra pictórica, el artista fue conocido por diseñar portadas de discos. Una de las más célebres es la de Bitches Brew, de Miles Davis.

Deià también atrajo a músicos relacionados con la escena británica de las décadas de 1960 y 1970. Kevin Ayers y Daevid Allen fueron algunos de los artistas vinculados al ambiente creativo del municipio.

Son Marroig

La tranquilidad, el paisaje y la convivencia con otros creadores favorecieron el desarrollo de esta comunidad. Así, estudios, pequeñas galerías, talleres y colecciones privadas pasaron a formar parte del tejido local.

El arte no quedó limitado a unas décadas concretas. Por el contrario, continúa siendo uno de los rasgos que definen la identidad de Deià.

Nuevas residencias para artistas contemporáneos

Una muestra de esta continuidad se encuentra en La Residencia, A Belmond Hotel, Mallorca. La historia del establecimiento mantiene una estrecha relación con la comunidad artística de la localidad.

El hotel alberga Sa Tafona, su propia galería. También dispone de estudios de pintura y escultura y conserva una colección formada por más de 800 obras originales. Todas ellas pertenecen a artistas vinculados con Deià y el norte de Mallorca.

Asimismo, el establecimiento impulsa el programa Artists in Residencia. Esta iniciativa invita a creadores contemporáneos a desarrollar su trabajo durante estancias de dos meses en el municipio.

En 2026, el proyecto ha iniciado una nueva etapa en colaboración con la Fundación LOEWE. El programa contempla tres residencias anuales para artistas procedentes de diferentes partes del mundo.

Iglesia

Durante su estancia, los participantes disponen de un espacio de trabajo. Allí desarrollan nuevas piezas inspiradas en su experiencia en la isla. Además, comparten parte de su proceso creativo con huéspedes y visitantes.

El formato recupera desde una perspectiva contemporánea algo que lleva décadas sucediendo de manera espontánea en Deià. Los artistas llegan desde otros lugares, trabajan durante un tiempo en el pueblo y establecen una relación con el paisaje y con sus habitantes.

Conservar los lugares de Deià donde nació el arte

La relación de Mallorca con el arte no se limita a la creación contemporánea. También implica conservar los espacios vinculados a los artistas que desarrollaron parte de su trayectoria en la isla.

Uno de los ejemplos más destacados es Son Boter. Esta casa mallorquina del siglo XVIII se encuentra junto a los talleres de Joan Miró. El artista la adquirió en 1959 para ampliar su espacio de trabajo y convertirla en su segundo estudio.

Son Boter conserva los grafitos que Miró realizó directamente sobre sus paredes. También mantiene la huella de los años durante los cuales el creador utilizó sus habitaciones para trabajar y experimentar.

Balancín de Miró

A través del Impuesto de Turismo Sostenible se han destinado fondos a mejorar el edificio, integrado en la Fundació Miró Mallorca. Las actuaciones buscan facilitar las visitas, reforzar su uso cultural y preservar este espacio ligado a la trayectoria del artista.

Así, Mallorca mantiene vivo su legado artístico desde dos perspectivas complementarias. Por una parte, impulsa la llegada de nuevos creadores. Por otra, protege los lugares que explican su historia cultural.

Vista de Deià

Mientras tanto, Deià continúa conservando su capacidad de fascinación. La luz mediterránea, el silencio de la montaña y el paisaje de la Tramuntana siguen atrayendo a quienes buscan un lugar donde detenerse y crear. El mismo espíritu que sedujo a escritores, músicos y pintores hace décadas permanece todavía entre sus calles de piedra.

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