Mientras los grandes iconos de Japón continúan atrayendo a millones de viajeros, Hokkaido se perfila como la alternativa perfecta para quienes buscan descubrir el país desde otra perspectiva. Situada en el extremo norte del archipiélago, esta isla —la segunda más grande del país— combina grandes espacios naturales, estaciones bien definidas, una gastronomía sobresaliente y un ritmo más pausado, alejado de las multitudes. A poco más de una hora de vuelo desde Tokio, Hokkaido ofrece un Japón diferente: más abierto, más natural y con una identidad propia que en 2026 gana protagonismo entre los destinos internacionales emergentes.
Kushiro, el mayor humedal del país y santuario de las grullas de corona roja
El acceso a la isla es cómodo y, además, memorable. El tren bala conecta la capital japonesa con Hakodate atravesando el túnel submarino más profundo del mundo, una obra de ingeniería que convierte el trayecto en una experiencia en sí misma. Para quienes prefieren el mar, el cruce del estrecho de Tsugaru en ferry desde Aomori permite llegar a Hokkaido disfrutando de amplias vistas al océano.
Naturaleza a gran escala
El gran valor diferencial de Hokkaido es su entorno natural. Aquí se encuentran algunos de los espacios protegidos más imponentes de Japón, como Parque Nacional Daisetsuzan, el mayor del país, con paisajes alpinos, volcanes activos y rutas de montaña poco transitadas. En el extremo oriental, Shiretoko, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, reúne bosques boreales, acantilados volcánicos y una fauna salvaje difícil de encontrar en otras regiones japonesas.
Shiretoko
A ello se suma Kushiro, el mayor humedal del país y santuario de las grullas de corona roja, uno de los símbolos naturales de Japón. Todo ello convierte a la isla en un destino ideal para viajeros que priorizan paisajes abiertos y experiencias al aire libre.
Cuatro estaciones, cuatro formas de viajar
Hokkaido es uno de los pocos destinos de Japón que se disfrutan plenamente durante todo el año. El invierno, largo y generoso en nieve, ha situado a estaciones como Niseko y Furano en el mapa internacional del esquí y el snowboard, gracias a su famosa nieve polvo, ligera y seca. A estas propuestas se suman actividades como rutas con raquetas, trineos de perros o descensos en snow rafting.
La primavera llega más tarde que en el resto del país y permite disfrutar del florecimiento del cerezo con mayor tranquilidad. Espacios como Goryokaku o el parque de Matsumae ofrecen una visión distinta del hanami, lejos de las aglomeraciones habituales.
Niseko Annupuri
En verano, Hokkaido se convierte en refugio climático. Las temperaturas suaves y el ambiente seco crean el contexto perfecto para el senderismo, el ciclismo y la exploración rural. Los campos de lavanda de Furano y las colinas floridas de Biei alcanzan su máximo esplendor, mientras que el ascenso al Monte Yotei, conocido como el “Fuji de Hokkaido”, se consolida como uno de los grandes retos para los amantes de la montaña.
El otoño, por su parte, se adelanta varias semanas respecto a otras regiones japonesas. Los bosques de Daisetsuzan se tiñen de rojos y dorados desde septiembre, marcando el inicio de una de las mejores épocas para recorrer la isla con calma y disfrutar de su cocina estacional.
Cultura local y una gastronomía con identidad
Hokkaido también permite profundizar en otras capas culturales del país. El Upopoy National Ainu Museum acerca al visitante a la historia y tradiciones del pueblo ainu, mientras que el museo al aire libre Kaitaku no Mura recrea la vida de los primeros colonos modernos de la isla. En Sapporo, el Museo de la Cerveza repasa la historia de la marca más antigua de Japón.
La cocina es otro de los grandes argumentos para viajar a Hokkaido. El marisco fresco —cangrejo, erizo de mar o huevas de salmón— convive con platos emblemáticos como el miso ramen de Sapporo, la sopa de curry o el Jingisukan, un cordero a la parrilla muy ligado a la identidad local. Además, la isla es líder en producción láctea y agrícola, con productos tan singulares como el melón Yubari King.
Festivales de invierno y fenómenos únicos
El invierno de 2026 estará marcado por algunos de los eventos más espectaculares del país. El Sapporo Snow Festival transformará la ciudad en un museo efímero de hielo y nieve, mientras que el festival invernal de Asahikawa sorprenderá con esculturas de dimensiones colosales. En Otaru, miles de faroles de nieve iluminan el histórico canal creando una atmósfera íntima, y en el lago Shikotsu, las estructuras de hielo iluminadas convierten el paisaje nocturno en un escenario casi irreal.
Entre enero y marzo, además, Hokkaido permite observar uno de sus fenómenos naturales más singulares: el ryūhyō, el hielo marino a la deriva en el mar de Ojotsk, visible desde Abashiri a bordo de barcos rompehielos.
En conjunto, Hokkaido se consolida en 2026 como una de las mejores puertas de entrada para descubrir un Japón menos conocido, más natural y profundamente auténtico.