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Más allá de Praga: la región checa que sorprende entre ciudades históricas y laberintos de roca

Chequia tiene mucho que ofrecer después de Praga. En la región de Hradec Králové, las plazas de fachadas pastel conviven con edificios de arquitectura moderna. Además, los paisajes de arenisca, los jardines y los conjuntos barrocos permiten organizar una escapada que combina cultura y naturaleza.

Centro histórico de Hradec Kralove. Foto Amaya Basa – CzechTourism

El otoño añade nuevos colores a este rincón de Chequia. Es una época para recorrer sus ciudades a pie, adentrarse en desfiladeros y descubrir historias que van de las reinas de Bohemia a los antiguos hospitales para veteranos. La capital regional puede servir como base para explorar el territorio durante varios días.

Hradec Králové, una ciudad entre reinas y arquitectura moderna

El nombre de Hradec Králové suele traducirse como «el castillo de la reina». Su historia está vinculada a las ciudades de dote de la corona de Bohemia. Estas propiedades contribuían al sustento de las reinas consortes o viudas. Entre sus residentes destacó Isabel Riquilda, que vivió aquí en el siglo XIV.

Hoy, el casco histórico invita a caminar entre plazas, iglesias y casas de colores. Sin embargo, el interés de la ciudad también se encuentra en su arquitectura del siglo XX. Los trabajos de Jan Kotěra y Josef Gočár contribuyeron a convertirla en un referente del urbanismo checo. De ahí procede su apodo de «Salón de la República».

Fachadas de color pastel en Hradec Kralove. Foto Amaya Basa – CzechTourism

El paseo puede comenzar en la Plaza Grande, o Velké náměstí. En ella destaca la catedral del Espíritu Santo, reconocible por su construcción de ladrillo rojo. En su interior conserva una pila bautismal de estaño de 1406.

Catedral del Espíritu Santo. Foto Amaya Basa – CzechTourism

A su lado se levanta la Torre Blanca. Sus 72 metros de altura ofrecen una panorámica del casco histórico tras superar más de 200 escalones. Después, merece la pena detenerse ante las casas de los Canónigos y buscar las fachadas del Antiguo Ayuntamiento y la casa Špulák.

Otro rincón singular es Bono Publico. Esta escalinata cubierta conecta el centro histórico con la zona del río Orlice. Además, incorpora un acompañamiento musical que permite escoger entre varias melodías.

Jardines junto al agua y una iglesia que viajó en tren

En la confluencia de los ríos Elba y Orlice se extienden los jardines de Jirásek. Sus caminos y su rosaleda ofrecen una pausa entre visitas.

El parque guarda también una construcción inesperada: la iglesia de madera de San Nicolás. Fue levantada en 1605 en la actual Eslovaquia y pasó por distintas ubicaciones antes de llegar aquí.

En 1935 se desmontó y se transportó en tren hasta Hradec Králové. Ese mismo año se inauguró en el parque como monumento a los fallecidos en la Primera Guerra Mundial.

Central hidroeléctrica de Hučák. Foto Amaya Basa – CzechTourism

En las proximidades se encuentra la central hidroeléctrica de Hučák. Diseñada por František Sander a comienzos del siglo XX, combina su función industrial con una cuidada estética art nouveau. También acoge un centro de información dedicado a las energías renovables.

Museos, arte y una historia ligada al piano

La oferta cultural permite dedicar una jornada completa a la capital regional. El Museo de Bohemia del Este, proyectado por Kotěra, reúne colecciones de arqueología, historia y ciencias naturales. El propio edificio forma parte del atractivo de la visita.

Museo de Bohemia del Este. Foto Amaya Basa – CzechTourism

Por su parte, el Museo PETROF acerca al viajero a la tradición de los pianos fabricados en la ciudad desde 1864. Es una oportunidad para descubrir otra faceta de su patrimonio.

Museo PETROF. Foto Amaya Basa – CzechTourism

La ruta puede continuar en la Galería de Arte Moderno, con obras checas de los siglos XX y XXI. También merece atención el Teatro Klicpera. Su nombre recuerda al dramaturgo Václav Kliment Klicpera y al papel de la ciudad en el Renacimiento Nacional Checo.

Museo del arte moderno. Foto Amaya Basa – CzechTourism

Rocas de Prachov: un laberinto en el Paraíso Checo

La naturaleza toma el protagonismo en las Rocas de Prachov, cerca de Jičín. Este conjunto de torres de arenisca, miradores y desfiladeros pertenece al espacio protegido del Paraíso Checo. El recorrido permite pasar de corredores encajados entre paredes de piedra a puntos elevados con vistas al paisaje.

Rocas de Prachov. Foto Amaya Basa – CzechTourism

Entre sus rincones más conocidos figuran el Corredor Imperial y el estrecho paso de Myší díra, cuyo nombre significa «agujero de ratón».

Existen distintas opciones para conocer el paraje. Algunas permiten realizar paseos más sencillos, mientras que otras se adentran entre las formaciones rocosas. Conviene escoger el itinerario según la condición física y el tiempo disponible: los circuitos interiores incluyen escaleras y pasos estrechos. Los recorridos aptos para carritos discurren por sectores concretos y no permiten acceder a todas las gargantas.

Jičín, una parada entre cuentos

Después de caminar entre las rocas, Jičín permite cambiar de ritmo. La localidad está ligada al personaje infantil Rumcajs, creado por el escritor Václav Čtvrtek. Esa relación con la literatura contribuye a su imagen de ciudad de cuento.

Jičín. Foto Amaya Basa – CzechTourism

Su centro histórico invita a prolongar el paseo entre fachadas de colores y soportales. Además, ofrece la posibilidad de hacer una pausa para comer o alojarse cerca de Prachov.

Hospital Kuks, el barroco al servicio de los demás

Otra de las grandes visitas de la región es el Hospital Kuks. Su origen está vinculado al conde František Antonín Špork, que impulsó un ambicioso conjunto junto al Elba. En él convivían un balneario y un hospital destinado a acoger a hombres mayores, especialmente antiguos soldados. El hospital se construyó entre 1707 y 1715 y comenzó su actividad asistencial en 1743.

Hospital Kuks. Foto Amaya Basa – CzechTourism

Hoy, uno de sus principales atractivos es la farmacia barroca, que conserva su mobiliario histórico. También destacan las esculturas de Matyáš Bernard Braun, dedicadas a las virtudes y los vicios. Los originales se protegen en el lapidario, mientras que en el exterior se exhiben reproducciones.

Los jardines y el huerto de plantas medicinales completan la visita. Son espacios que ayudan a entender la relación entre el conjunto, la atención a los enfermos y su entorno.

Arquitectura tradicional en Krňovice

Para acercarse a la vida rural, el itinerario puede incluir el Museo al aire libre de Podorlicko, en Krňovice. Sus construcciones tradicionales de madera muestran técnicas y formas de habitar propias de la zona.

Museo al aire libre de Podorlicko, en Krňovice. Foto Amaya Basa – CzechTourism

Entre ellas destaca un molino. La visita permite descubrir un patrimonio más cotidiano, relacionado con el trabajo y la vida doméstica. Tras las plazas monumentales y las esculturas barrocas, estas casas de madera ofrecen otra mirada a la historia de Chequia.

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