En Palma, la obra de Joan Miró se descubre también a través de los espacios donde tomó forma. Los talleres que utilizó durante su etapa mallorquina conservan lienzos, pinceles, objetos y dibujos en las paredes. Son las huellas de un proceso creativo al que la Fundació Miró Mallorca dedica una exposición que podrá visitarse hasta el 2 de mayo de 2027.
Fundació Miró Mallorca
La propuesta se completa con tres proyectos de arte contemporáneo. Así, la visita permite acercarse al legado del artista y conocer cómo su entorno sigue inspirando a otros creadores.
Dos talleres para descubrir cómo trabajaba Miró
Joan Miró vivió y trabajó en Mallorca durante casi tres décadas. La luz, la arquitectura rural y los objetos que recogía en sus paseos formaron parte de su universo artístico. En sus estudios, estos elementos convivían con obras en curso, bocetos y materiales que podían convertirse en el punto de partida de una nueva creación.
El Taller Sert, diseñado por su amigo Josep Lluís Sert y construido en 1956, respondió a un deseo del pintor: disponer de un espacio amplio y luminoso donde trabajar a gran escala.
Por su parte, Son Boter es una casa mallorquina de la segunda mitad del siglo XVIII que Miró convirtió en su segundo estudio de pintura y escultura. Sus paredes conservan dibujos al carboncillo que permiten seguir el nacimiento de algunas ideas.
Son Boter fue uno de los estudios de Miró en Mallorca
Ambos espacios están declarados Bien de Interés Cultural. Además, mantienen las huellas del trabajo cotidiano del artista, desde las herramientas hasta las manchas del suelo.
El edificio Moneo completa el recorrido
A los talleres se suma el edificio proyectado por Rafael Moneo, inaugurado en 1992 para albergar los fondos de la institución.
Su arquitectura incorpora la luz como parte de la experiencia. Las placas translúcidas de alabastro filtran la iluminación natural y crean una atmósfera cálida en las salas. De este modo, el recorrido enlaza los lugares de trabajo de Miró con los espacios dedicados a mostrar y estudiar su obra.
“Reencontrar a Miró”: una mirada al origen de las obras
La exposición “Reencontrar a Miró. La chispa mágica”, instalada en el Espacio Estrella del edificio Moneo, sitúa el proceso creativo en el centro de la visita.
La muestra parte de una idea expresada por Miró en 1948: crear implica reencontrar aquello que ya existe y observarlo de otra manera. Su pasado, los objetos cotidianos o los materiales descartados podían activar una nueva obra. También regresaba a piezas anteriores para revisarlas y transformarlas.
Fundació Pilar y Joan Miró
En este contexto, Mallorca tuvo un papel decisivo. Durante su última etapa en la isla, el artista cuestionó su producción anterior y exploró nuevas vías de expresión.
El recorrido reúne 65 pinturas y dibujos, 15 esculturas y maquetas, 111 documentos y fotografías, 70 objetos y cuatro vídeos. Incluye préstamos del MNAC, la Fundación Juan March, la Successió Miró, Es Baluard Museu y la Fundació Mas Miró, entre otras instituciones.
Las figuras Oiseau solaire y Oiseau lunaire permiten seguir esa evolución. Surgieron en los años cuarenta como pequeñas piezas y acabaron alcanzando dimensiones monumentales.
Tres propuestas de arte contemporáneo
La programación temporal amplía esta mirada con tres proyectos que podrán visitarse hasta el 11 de abril de 2027.
En el Espai Cúbic, Pedro Torres presenta “Jora”, una instalación concebida a partir de la luz del entorno de la Fundació. Mientras tanto, Isabel Servera recupera la cestería tradicional con palma de Mallorca en “Alenades”, expuesta en el Espai Zero.
Fundació Miro
El auditorio acoge las películas inmersivas de Carlos Casas, Cemetery (2019) y Bestiary (2025). Las tres propuestas mantienen la vocación de la institución como lugar de experimentación artística.
El papel de Pilar Juncosa
La visita también permite conocer el espacio permanente “Pilar Juncosa. La estrella fulgurante”, situado en la biblioteca que lleva su nombre, en la primera planta del edificio Moneo. Esta propuesta reivindica su papel en la vida y la obra de Miró.
Entre talleres, salas y objetos cotidianos, la Fundació Miró Mallorca ofrece una forma de acercarse al artista desde sus preguntas, pruebas y rectificaciones. Una visita cultural en Palma que permite descubrir qué ocurría antes de que una obra estuviera terminada.