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Refugios frescos para viajar a Chequia en verano

Viajar a Chequia en verano no significa renunciar al confort cuando suben las temperaturas. Aunque Centroeuropa vive cada vez más episodios de calor intenso, el país ofrece numerosas alternativas para disfrutar de su patrimonio natural, cultural y subterráneo sin sufrir las horas más cálidas del día.

Actividad acuática en lago © Daniel Schulz

La clave está en planificar bien la jornada: reservar las visitas al aire libre para primera hora de la mañana o el atardecer, y aprovechar las horas centrales para descubrir museos, palacios, galerías, cuevas, bodegas o espacios junto al agua. Desde Praga hasta Moravia del Sur, pasando por Pilsen, Brno, Ostrava o Liberec, Chequia propone un verano lleno de planes refrescantes.

El agua como gran aliada del verano checo

Aunque Chequia no tiene salida al mar, el agua está muy presente en sus propuestas estivales. En Praga, dos de los espacios más populares son la piscina Podolí, un gran complejo al aire libre, y Žluté lázně, una amplia zona de ocio junto al río Moldava. Este último combina ambiente de playa urbana, zonas de césped, bares, áreas infantiles, pistas de vóley playa y alquiler de kayaks o tablas de paddle surf.

Bares de Naplavka en Praga ©  Oldřich Hrb

Quienes busquen opciones más naturales pueden acercarse a los biotopos ecológicos, piscinas que funcionan con agua natural y sin productos químicos. Uno de los más conocidos es el de Radotín, cerca de la capital checa. También destaca la piscina Lesní koupaliště de Liberec, rodeada de bosque, perfecta para una pausa fresca en plena naturaleza.

Baño en un lago checo © Jan Kasl

En Pilsen, los estanques de Bolevec son una buena alternativa para relajarse cerca del agua, mientras que en Moravia del Sur el complejo Riviera de Brno figura entre los mayores recintos de baño al aire libre del país.

Mina de Moravia Silesia © Marek Audy – Alena

A estas opciones se suman embalses y lagos naturales como Lipno, el mayor embalse de Chequia; Slapy, situado a unos 30 kilómetros de Praga; o el lago Mácha, a aproximadamente una hora de la capital. En todos ellos es posible disfrutar de actividades acuáticas como vela, paddle surf o windsurf, muy populares entre los checos durante los meses de verano.

Museos, galerías y minas para las horas de más calor

El calor también puede ser una buena excusa para descubrir la riqueza cultural checa bajo techo. En Praga, el Museo Nacional, la Galería Nacional y el Centro de Arte Contemporáneo DOX son tres visitas imprescindibles para quienes quieran combinar cultura y temperaturas agradables.

Centro de Arte Contemporáneo DOX de Praga © Jan Slavík, © DOX

Fuera de la capital también abundan los espacios culturales interesantes. En Brno sobresale la Galería de Moravia, con colecciones que abarcan desde el arte antiguo hasta el contemporáneo. Ostrava cuenta con su propia Galería de Bellas Artes, mientras que Pilsen propone la Galería y el Museo de Bohemia Occidental.

En Český Krumlov, el Centro de Arte Egon Schiele permite descubrir la obra y el universo creativo del artista en una de las ciudades más bellas del país. En Liberec, la Galería Regional, instalada en un antiguo balneario, combina arte y arquitectura en un edificio histórico cuidadosamente restaurado.

Para las familias, una visita especialmente recomendable es el parque Landek de Ostrava, uno de los museos mineros más importantes de Centroeuropa. Sus galerías y pozos conservados permiten descender a espacios auténticos y conocer cómo era la vida de los mineros que trabajaron en esta zona industrial.

Cuevas, bodegas y ciudades subterráneas

El subsuelo checo es otro de los grandes refugios frente al calor. Bajo tierra, las temperaturas se mantienen constantes durante todo el año, lo que convierte cuevas, pasadizos, depósitos de agua y bodegas en planes perfectos para el verano.

Cerca de Praga se encuentran las Cuevas de Koněprusy, conocidas por sus formaciones de piedra caliza. Sin embargo, uno de los grandes referentes subterráneos del país es el Karst de Moravia, donde se ubican las Cuevas de Punkva. Esta visita incluye un río navegable bajo tierra y el espectacular abismo de Macocha.

Ruta por Moravia del Sur © Oldřich Hrb

En Brno, capital de Moravia del Sur, merecen una visita los depósitos de agua de Žlutý Kopec, espacios monumentales que recuerdan a catedrales subterráneas. También resulta muy atractivo recorrer el laberinto histórico bajo el Mercado de Verduras, una red de pasadizos que revela otra cara de la ciudad.

Depósitos de agua de Brno © Gabzdyl

No muy lejos, Znojmo esconde igualmente un extenso entramado subterráneo. Además, Moravia del Sur es una de las regiones vinícolas más importantes de Chequia, y sus bodegas tradicionales conservan de forma natural una temperatura fresca incluso en los días más calurosos.

Ruta en kayak © Kraj blanických rytířů

Mikulov, con su imponente palacio, es una parada perfecta para los amantes del vino y la historia. También merece la pena acercarse a Petrov, donde se encuentran las bodegas de Plže, más de 80 construcciones excavadas en la roca, algunas de ellas con origen en el siglo XV.

Montañas, sombra y buena planificación

Otra forma de disfrutar del verano checo es escoger como destino final sus zonas montañosas, donde las temperaturas suelen ser más suaves. Los montes Krkonoše, conocidos como los Gigantes, el Parque Nacional de Šumava y las montañas de Jeseníky ofrecen bosques, arroyos, aire fresco y rutas de senderismo o cicloturismo pensadas para los meses estivales.

En piragua por los ríos checos © Jan Kasl

En las ciudades, conviene buscar el agua y la sombra. Praga, Brno, Ostrava, Pilsen u Olomouc cuentan con fuentes públicas, parques arbolados, sistemas de nebulización, cafeterías, centros comerciales y espacios culturales climatizados que ayudan a sobrellevar mejor las horas centrales del día.

En Praga, el metro es una opción práctica para desplazarse cuando hace calor, ya que sus estaciones y vagones suelen mantenerse frescos. Además, algunos tranvías modernos disponen de climatización y se identifican con un pequeño distintivo en forma de copo de nieve en los paneles de llegada.

Antes de reservar alojamiento, también conviene comprobar si el hotel dispone de aire acondicionado. Al tratarse de un país tradicionalmente asociado a veranos suaves, no todos los establecimientos lo tienen, especialmente los más pequeños o los ubicados en edificios históricos.

Con un poco de planificación, Chequia se convierte así en un destino perfecto para el verano: ciudades monumentales, lagos, cuevas, bodegas, museos, montañas y espacios naturales donde disfrutar del viaje sin que el calor arruine la experiencia.

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