En la Costa Vasca francesa, entre Hendaya y Anglet, el Atlántico dibuja un escenario donde la naturaleza, el bienestar y las actividades al aire libre conviven en perfecta armonía. Durante tres días, el visitante se deja llevar por un viaje que combina inmersión marina, deporte suave, gastronomía local, paisajes espectaculares y momentos de auténtica desconexión.
Amanecer en las playas de Hendaya
A pocos kilómetros de España, esta escapada invita a descubrir otra manera de viajar: más consciente, más activa y profundamente conectada con el océano.
Día 1. Hendaya: sumergirse en el corazón del Atlántico
La experiencia comienza en Hendaya, la localidad más meridional de la Costa Vasca francesa. A primera hora de la mañana, la luz dorada del amanecer ilumina la inmensa playa de arena fina y los emblemáticos peñones de los Dos Gemelos, mientras las siluetas del monte Jaizkibel se recortan al otro lado de la bahía. Aquí, el océano se convierte desde el primer instante en el auténtico protagonista del viaje.
Descubriendo el fondo marino de Hendaya
La aventura arranca bajo el agua. De la mano de Planet Ocean, los participantes descubren los fondos marinos de Hendaya a través de una iniciación al submarinismo accesible para todos. Entre praderas submarinas, formaciones rocosas y una sorprendente biodiversidad, la experiencia permite contemplar una faceta poco conocida del litoral vasco y conectar con el Atlántico desde una perspectiva completamente diferente.
Por la tarde, el movimiento adopta un ritmo más pausado. La práctica del longe côte invita a caminar dentro del mar siguiendo la línea de costa mientras las olas masajean suavemente el cuerpo. Frente a los Dos Gemelos y con vistas privilegiadas sobre Hondarribia y las montañas del País Vasco, la actividad combina ejercicio físico, bienestar y contemplación en un entorno excepcional.
El longe côte (caminar por el agua) es una actividad muy agradable que se realiza en la costa de Hendaya
La jornada concluye en L’Apostrophe, una dirección imprescindible para descubrir la nueva gastronomía vasca. La chef Émilie Harispe propone una cocina bistronómica basada en productos de temporada y pequeños elaboradores del territorio, reflejando la autenticidad y el carácter gastronómico de esta frontera atlántica.
Día 2. De Hendaya a Anglet: siguiendo la ruta del Atlántico
El segundo día invita a descubrir la Costa Vasca francesa recorriendo uno de los tramos más espectaculares del litoral atlántico.
Amanecer en Hendaya
Apenas unos minutos después de dejar atrás Hondarribia, Hendaya marca la puerta de entrada sur de esta costa donde el océano condiciona la luz, el paisaje y hasta el modo de vida. Desde aquí, el trayecto hacia Anglet —a unos 35 kilómetros al norte— se convierte en una experiencia en sí misma.
La ruta más panorámica discurre por la famosa Corniche Basque, una carretera costera que une Hendaya con Ciboure y Saint-Jean-de-Luz. A un lado, el Atlántico golpea los acantilados; al otro, las colinas verdes del País Vasco dibujan un paisaje de gran belleza. Numerosos miradores permiten detenerse para contemplar las vistas sobre la bahía de Hendaya y la costa guipuzcoana.
Recorrido en bicicleta por Anglet
Uno de los lugares imprescindibles del recorrido es el Domaine d’Abbadia, un espacio natural protegido de 65 hectáreas que se extiende entre senderos costeros, praderas y abruptos acantilados frente al océano. En el corazón de este paraje se alza el singular Château-Observatoire Abbadia, la residencia neogótica construida por el explorador y científico Antoine d’Abbadie en el siglo XIX. Su arquitectura, inspirada en los viajes del propietario, y su privilegiada ubicación sobre el mar convierten la visita en una de las más sorprendentes de la región.
Poco a poco, el paisaje anuncia la llegada a Anglet. Las playas se suceden una tras otra, los pinares se acercan al mar y la atmósfera se vuelve cada vez más deportiva y dinámica. Tras aproximadamente cuarenta minutos de recorrido desde Hendaya, el visitante alcanza una ciudad donde el bienestar, la bicicleta, el surf y el estilo de vida outdoor marcan el ritmo cotidiano.
La llegada merece una primera pausa frente al Atlántico. La playa de Marinella, una de las más emblemáticas de Anglet, ofrece el escenario perfecto para sumergirse en la energía oceánica que define esta parte de la Costa Vasca francesa. Un baño revitalizante, un paseo por la orilla o simplemente contemplar el ir y venir de las olas bastan para entender por qué este litoral se ha convertido en uno de los grandes refugios del turismo atlántico contemporáneo.
Día 3. Anglet: bienestar, naturaleza y espíritu outdoor
La mejor manera de descubrir Anglet es sobre dos ruedas. Entre océano y pinares, la ciudad despliega una extensa red de carriles bici que permite recorrer sus playas, atravesar los bosques de Pignada y Lazaret, bordear el prestigioso golf de Chiberta y descubrir algunos de sus rincones más emblemáticos.
A cada pedalada, el paisaje cambia. El aroma de los pinos se mezcla con la brisa marina y las vistas sobre el Atlántico acompañan constantemente el recorrido. Más que un simple paseo, es una invitación a experimentar la libertad que define el estilo de vida angloy.
Yoga en Anglet
Tras la actividad física llega el momento de desacelerar. Frente al inmenso horizonte atlántico, la terraza panorámica del Espace de l’Océan se transforma durante el verano en un escenario privilegiado para la práctica del yoga. El sonido de las olas marca el ritmo de cada movimiento mientras la mirada se pierde en el infinito azul del océano. Un instante suspendido en el tiempo que permite recuperar el equilibrio, respirar profundamente y reconectar con uno mismo.
Le Byron © Ale Agency
La experiencia continúa alrededor de un almuerzo en Le Byron, una de las direcciones gastronómicas más interesantes de la localidad. Al frente de este acogedor establecimiento, el chef Aurélien Martinoli, distinguido con el título de Maître Restaurateur, apuesta por una cocina sincera y responsable basada en productos locales y de temporada. Cada plato refleja el compromiso con el territorio y el respeto por quienes lo trabajan, ofreciendo una interpretación contemporánea de la gastronomía vasca donde la calidad y la autenticidad son protagonistas.
Love Tower de la Chambre d’Amour
Antes de despedirse de la Costa Vasca francesa, aún queda tiempo para un último momento inolvidable. Desde la Love Tower de la Chambre d’Amour, el Atlántico se extiende hasta el horizonte mientras el sol se sumerge lentamente en el océano. Un espectáculo de luces y colores que resume la esencia de estas 72 horas entre Hendaya y Anglet: naturaleza, bienestar, emoción y una profunda conexión con el mar.