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Îles-de-la-Madeleine (Magdalen Island). Fotógrafo: Turgeon, Linda

Disfrutar de las ballenas en la bahía de Saint-Laurent y Saguenay

Cada primavera, las ballenas hacen miles de kilómetros para volver al estuario de Saint-Laurent. Atraídas por la abundancia de pescado y de plancton, remontan el río hasta la desembocadura del fiordo Saguenay. Su alimento preferido es el krill, un pequeño crustáceo parecido a las gambas. La gran ballena azul puede ingerir hasta 4 toneladas al día. Mientras tanto, chapotea en las aguas claras del parque marino en compañía de marsopas y delfines.

El Parque Marino de Saguenay-Saint Laurent es uno de los mejores lugares del planeta para ver este espectáculo: los más pequeños lo adoran y los adultos vuelven a encontrar su alma de niño. A menudo, las ballenas se pueden divisar desde la orilla o desde los diferentes centros de interpretación que se han habilitado para no perderse nada. En barca, zodiac o en velero, una excursión por el gran río es algo que merece la pena hacer. Los más aventureros podrán optar por el kayak de mar, que permite acercarse aún más a estos gigantes marinos.

Seguir la Ruta de las Ballenas o la de los Faros

Tadoussac es la puerta de entrada a la región de Manicouagan. Se trata de uno de los pueblos más hermosos de Quebec, donde es muy recomendable hacer una visita tranquila antes de coger la célebre carretera 138 o “Carretera de las Ballenas”, que se extiende por todo el litoral norte del estuario de Saint-Laurent, a lo largo de casi 900 km. En coche, moto o hasta en bicicleta, recorrerla permite acercarse a paisajes grandiosos.

Si nos salimos del camino marcado, tendremos la oportunidad de admirar, en algunos puntos, los extraños monolitos del archipiélago de Mingan o embarcarnos para descubrir la gran isla de Anticosti, llena de ciervos de Virginia. La carretera termina en Natashquan y, a partir de aquí, la única forma de llegar hasta los pueblos de la península del Labrador es en barco. Y así, junto a las ballenas, encontramos otro de los elementos que mejor definen la identidad del del Quebec marítimo: los faros. Algunos de estos orgullosos centinelas ubicados en lugares de extraordinaria belleza han sido transformados en museos o incluso en hoteles donde pasar una noche se convierte en una experiencia inolvidable.

Comer krill, como las ballenas

En noruego, ‘krill’ significa “comida de ballena”. Debidamente condimentado, este crustáceo acaba siendo exquisito también para los paladares humanos. Pero hay muchas otras sorpresas gourmets que el viajero curioso encontrará en Quebec. ¿Has probado el erizo de mar verde o el alga laminaire ? Fuente infinita de inspiración, el mar dicta aquí las tendencias en cuanto a gastronomía se refiere. Exploramer, una institución con vocación científica, ha puesto en marcha el programa de certificación Fourchette Bleue, que pretende diversificar el consumo de los productos marinos y reducir así la sobreexplotación que sufren algunas especies.

Este programa, que comenzó en Gaspésie en 2009, se ha extendido a pescaderías y restaurantes de todo Quebec desde la primavera de 2012. La lista de los establecimientos que forman parte de este programa, y algunas recetas, pueden encontrarse en: www.exploramer.qc.ca/fourchettebleue

Foto: Ministerio de Turismo de Quebec. Fotógrafo: Turgeon, Linda. Îles-de-la-Madeleine (Magdalen Island)

Más información: www.bonjourquebec.com/es

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