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Si hoy es martes, esto es Bélgica. Esta frase fue lo primero que me vino a la mente cuando aterricé en el aeropuerto de Bruselas. No porque fuera martes, que lo era, sino porque me acordé del título de una comedia de los años 50 en la que la eterna secundaria Suzanne Pleshette interpretaba a una guía turística. Mi destino esta vez no era la capital belga. Mi objetivo en este caso estaba escasamente a una hora de Bruselas. Mi destino era Brujas. La verdad es que describirles en un texto la magia de Brujas va a ser muy difícil porque realmente es una ciudad increíble.

Para empezar, Brujas es una ciudad realmente tranquila, bella como ninguna y si tienes el privilegio de recorrerla de la mano del responsable de turismo de la ciudad, el sin igual Jean Pierre Drubbel, todavía parece más increíble porque Drubbel sabe dónde están los más bellos rincones y los más singulares recovecos de la localidad. Conocida como la Venecia del Norte (aunque sus habitantes un tanto ufanos llaman a Venecia la Brujas del Sur), esta ciudad flamenca era, hace 800 años, uno de los principales núcleos comerciales de Europa.  Dentro de las murallas de la ciudad hay un gran número de monumentos, edificios y tesoros artísticos.

Izquierda, Plaza del Ayuntamiento (Burg); centro, Atalaya de Brujas; derecha, la plaza Grote Markt con la escultura dedicada a los héroes nacionales, Jan Breydel y Pieter de Conninck

Izquierda, Plaza del Ayuntamiento (Burg); centro, Atalaya de Brujas; derecha, la plaza Grote Markt con la escultura dedicada a los héroes nacionales, Jan Breydel y Pieter de Conninck

Realmente el centro histórico de Brujas es pequeño (apenas lo habitan unas 22.000 personas) y se puede ver relativamente rápido, pero merece la pena recorrerlo poco a poco y fijándose en todos los detalles. Cualquier esquina, cualquier fachada o cualquier pequeña plaza de esta ciudad flamenca esconden lugares mágicos. Sinceramente, cuando estás en Brujas parece que hayas hecho un salto en el tiempo, hasta la época del Medievo. Las murallas, torres y puertas de acceso a la ciudad medieval se encuentran en perfecto estado de conservación y por este motivo, entre muchos otros, el núcleo antiguo de Brujas fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2000.

Un paseo por Brujas

Una de las mejores maneras de recorrer Brujas es a pie ya que casi todo su casco antiguo es básicamente peatonal (la circulación en coche está bastante restringida). Digo una de las mejores maneras porque también se puede visitar en coche de caballos, que no deja de tener un cierto cariz romántico, o en barco a través de los numerosos canales medievales que la cruzan. Como he dicho anteriormente, el casco antiguo es relativamente pequeño y no son muy largas las distancias que se han de caminar, así que empezaremos esta ruta a pie para luego tomar una embarcación.

Una buena forma de recorrer las calles de Brujas es en coche de caballos

Una buena forma de recorrer las calles de Brujas es en coche de caballos

Un buen lugar para comenzar una ruta peatonal por Brujas es, sin duda, su centro neurálgico, la Grote Markt (o Plaza Mayor). Esta plaza está rodeada por los edificios más bellos de la ciudad. Por un lado, vemos el imponente Palacio Provincial, con una labrada fachada de estilo neogótico, donde se reunía antaño el antiguo Consejo Provincial de Flandes Occidental. Justo en medio de la Grote Markt se alza una escultura dedicada a los héroes nacionales, Jan Breydel y Pieter de Conninck. Y, enfrente de ésta, se levanta imponente la monumental Atalaya, símbolo de la libertad y de la autonomía de Brujas. Desde arriba se ve una vista panorámica inolvidable de la ciudad aunque para llegar hasta lo más alto hay que subir más de 360 escalones. Los menos osados pueden contemplar la inmensidad de este edificio tomando un café sentados en una de las innumerables terrazas de la Grote Markt y escuchar, a su vez, las suaves melodías del carrillón de las 47 campanas de bronce que hay en la Atalaya.

Uno de los numerosos puentes que cruzan los canales de Brujas

Uno de los numerosos puentes que cruzan los canales de Brujas

Desde la Grote Markt  y a través de la calle Breidelstraat se llega a la Plaza del Ayuntamiento, conocida como Burg, donde se puede hacer un repaso de todos los estilos artísticos en cada uno de los edificios que la delimitan, desde el románico pasando por el gótico, el barroco y el renacentista hasta llegar al clasicista. Dos monumentos destacados del Burg son la Basílica de la Santa Sangre, del siglo XII, donde dicen que se guarda la reliquia de la sangre de Jesucristo, o el edificio del Ayuntamiento, el más antiguo de los Países Bajos, construido a caballo entre los siglos XV y XVI.

Dejamos atrás la Plaza del Ayuntamiento y por la calle Blinde Ezelstraat llegaremos a la Vismarkt, o Mercado del Pescado, donde cada mañana, de martes a sábado, tiene lugar un mercado de pescado fresco. Desde aquí llegaremos a la plaza Huidenvettersplein, donde todavía se puede ver el antiguo taller artesanal de los curtidores de piel, los huidenvetters. Más adelante se llega al Rozenhoedkaai, dicen que uno de los lugares más fotografiados de Brujas, y va a ser aquí donde hagamos un pequeño alto en el camino y tomemos un barco.

Brujas desde sus canales

Brujas desde sus canales

La verdad es que recorrer Brujas en barco es todo un placer porque se tiene otra perspectiva de la belleza de esta ciudad. La travesía en barco no tiene precio ya que podrán ver bellos rincones, invisibles si se va a pie ya que quedan escondidos entre los bellos canales medievales. Desde la embarcación, por ejemplo, se puede tener otra perspectiva de los históricos edificios de la calle Djiver, como el Museo Groeninge, que guarda obras maestras de los llamados Primitivos Flamencos (Van Eyck o Memling) o el Museo de Brujas (Gruuthuse), que destaca por sus hermosos tapices. Desde el barco también se puede ver la torre de la Iglesia de Nuestra Señora, en cuyo interior hay una escultura de Miguel Ángel, la única Madonna de este escultor que cruzó las fronteras de Italia.

Los canales de Brujas esconden lugares de gran belleza

Los canales de Brujas esconden lugares de gran belleza

Una vez acabado el recorrido en barco todavía hay varios edificios destacados como la Catedral de San Salvador y el Hospital de San Juan, el más antiguo de Europa (siglo XII) y que ha funcionado hasta el año 1967. Seguro que después de este recorrido tienen hambre y sed así que voy a hacer, a continuación, dos propuestas gastronómicas.

A la rica patata frita

“De patata a frita”. Éste es el eslogan del Friet Museum (www.frietmuseum.be), único en el mundo y que, desde luego, hay que visitar. Creado por la familia Cédric y Eddy Van Belle (quien fundó también el Museo del Chocolate), está ubicado en un edificio del S. XIV y contiene unos 400 objetos antiguos que se utilizaban para manipular las patatas. Lo mejor de la visita es, sinceramente, el final del recorrido porque es allí donde se pueden degustar unas suculentas frietjes. Y es que los belgas saben cocinar muy bien este tubérculo. Hay quien hierve un poco las patatas, aunque no es lo más habitual, pero lo que sí que hacen es freírlas dos veces, la primera con aceite caliente y la segunda con aceite hirviendo. Esta es la fórmula de las frietjes pero es una lástima que las cocinen en casa cuando el lugar más adecuado para probarlas es Flandes.

Las Chocolaterías Dumon son unas de las más conocidas en Brujas

Las Chocolaterías Dumon son unas de las más conocidas en Brujas

Brujas y la cerveza

Y qué mejor que acompañar unas sabrosas patatas fritas con una cerveza. Los belgas no se ponen de acuerdo cuando afirman si tienen 500 o 600 tipos de cerveza, lo que puedo decir de ella es que es realmente exquisita. La cerveza más tradicional de Brujas es la llamada Brugge’s Zot (el loco de Brujas) y el lugar más adecuado para tomarla es la cervecería de Halve Maan en la calle Walplein. Como a mí me gustan bastante las anécdotas curiosas y ésta me lo parece, os contaré por qué recibe este nombre. Se dice que, en el siglo XVI,  el alcalde de Brujas le pidió fondos a Carlos V para construir un hospital psiquiátrico en la ciudad. El emperador, molesto porque le pedían dinero, no dudó en afirmar que tan sólo tenía que cerrar las puertas de Brujas para tener de forma gratuita un frenopático. Cierta o no esta historia, lo que sí que es verdad es que la Brugge’s Zot es una de las mejores cervezas de Flandes. Eso sí, hay que venir a Brujas para probarla. Desde luego, sabe mucho mejor.

Diversas instantáneas de Brujas

Diversas instantáneas de Brujas

Guía práctica

¿Cómo llegar?

La compañía aérea Brussels Airlines (www.brusselsairlines.com) conecta con cuatro vuelos diarios Barcelona y Madrid con Bruselas. También vuela a Bruselas desde Málaga, Bilbao y Palma de Mallorca. Una vez en Bruselas se puede alquilar un coche o bien tomar el tren hasta llegar a Brujas, que dista tan sólo a una hora de la capital belga.

Restaurantes recomendados en Brujas

Malpertuus -´t Voske / Eiermarkt 9 / 8000 Brugge / 003250333038 / www.malpertuus-voske.be
No se pierdan sus croquetas de queso o de gambas. Menús de lunes a viernes. Precio aproximado 16 euros.

Marieke / Maristraat 17 / 8000 Brugge / 003250343366 / www.mvb.be

Alojamiento recomendado en Brujas

Martin’s Relais Oud Huis Amsterdam / Genthof 4a / 8000 Brugge / 003250341810 /http://www.martins-hotels.com/en/hotel/martins-relais-oud-huis-amsterdam

Más información www.brugge.be y www.flandes.net

Más información sobre Flandes en nuestra web: Los mercadillos de Navidad en BRUSELAS y LIEJA/ Turismo en FLANDES: un recorrido por GANTE

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