San Vito de Coto Brus: el rincón de Costa Rica donde la herencia italiana echó raíces tras la guerra
En el sur de Costa Rica, lejos de las rutas más transitadas del país, se esconde un pueblo con alma italiana y origen marcado por una historia personal que terminó dando forma a toda una comunidad. San Vito de Coto Brus nació en la posguerra europea gracias a la llegada de colonos italianos que encontraron en estas montañas un lugar para empezar de nuevo y convertir la selva en hogar.

San Vito de Coto Brus
Lo que comenzó como una colonia agrícola impulsada por inmigrantes europeos es hoy un destino que combina tradición, naturaleza y memoria histórica. Quien lo visita descubre fincas centenarias, cafetales y un entorno verde casi intacto, pero también una identidad cultural que mezcla con naturalidad influencias italianas y costarricenses.
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Un amor que dio origen a un pueblo
El origen de San Vito está ligado a la historia de Vito Sansonetti y Olivia Tinoco Castro. Ambos se conocieron durante un viaje marítimo y su relación quedó interrumpida por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Durante años solo pudieron comunicarse por carta mientras él cumplía servicio militar y Europa atravesaba uno de sus periodos más difíciles.
Al finalizar el conflicto, y con Italia devastada, decidieron comenzar una nueva vida en Costa Rica. Sansonetti, que había soñado con el mar, acabó impulsando proyectos agrícolas e industriales en la región junto a su hermano Ugo, promoviendo la creación de una comunidad agrícola organizada y estable. El nuevo asentamiento fue bautizado como San Vito, en honor al santo italiano San Vito de
Lucania, símbolo de la esperanza que acompañó a los colonos.
Décadas después, ese legado sigue visible. Calles, celebraciones, recetas familiares y hasta la enseñanza del idioma recuerdan el origen europeo del pueblo. Instituciones culturales y monumentos locales mantienen viva la memoria de quienes levantaron viviendas, escuelas y servicios básicos en una zona entonces prácticamente aislada.

San Vito de Coto Brus
Gastronomía y vida rural con acento italiano
La experiencia en San Vito también pasa por la mesa y por el contacto directo con la vida rural. Muchas fincas de la zona permiten conocer el proceso de cultivo y producción del café, además de otros productos tradicionales como caña de azúcar, maíz o plátano. Algunos recorridos incluyen la participación en tareas agrícolas y demostraciones de tostado artesanal.
La cocina local refleja esa doble herencia cultural. Es posible encontrar desde pasta y pizzas elaboradas de forma tradicional hasta platos costarricenses preparados con ingredientes locales. Los talleres culinarios permiten aprender recetas de ambos mundos, en una propuesta que combina historia familiar y tradición gastronómica.
Naturaleza y biodiversidad en estado puro
San Vito también sorprende por su riqueza natural. La Casa de la Cultura alberga una destacada colección entomológica iniciada por el naturalista alemán Carl Heines hace más de tres décadas. El espacio reúne insectos procedentes de numerosos países y ofrece una aproximación didáctica al mundo de mariposas, escarabajos y otros artrópodos, convirtiéndose en una visita singular dentro del recorrido por la zona.

Reserva de la Biosfera La Amistad
Los alrededores del pueblo invitan además a seguir explorando. Bosques húmedos, ríos y altiplanicies mantienen un paisaje verde durante todo el año. Muy cerca se encuentra el Jardín Botánico Wilson, dentro de la Estación Biológica Las Cruces, integrada en la Reserva de la Biosfera La Amistad, uno de los espacios protegidos más importantes de la región. Senderismo, observación de aves y contacto con especies endémicas permiten entender la enorme biodiversidad del sur de Costa Rica.
Entre montañas y selva, San Vito de Coto Brus conserva así la esencia de un proyecto de vida nacido tras la guerra y convertido hoy en un destino donde se cruzan naturaleza, cultura y memoria.













