Leyendas de Bruselas: cuatro lugares para descubrir sus secretos
Un niño que salva la ciudad, una Virgen que viaja en una barca sin remos y un héroe de bronce al que se atribuye buena suerte. Las leyendas de Bruselas añaden otra dimensión a algunos de sus monumentos más conocidos. También invitan a descubrir lo que queda de un antiguo palacio bajo las calles de la capital belga.
Para seguir sus historias basta con enlazar cuatro paradas del centro: la Grand-Place, el Manneken Pis, la iglesia de Notre-Dame du Sablon y el yacimiento de Coudenberg. Un recorrido donde los relatos populares se cruzan con la historia de la ciudad.
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Everard t’Serclaes: el héroe de bronce que promete buena suerte
El paseo puede comenzar junto a la Grand-Place. Muy cerca se encuentra el monumento a Everard t’Serclaes, un héroe medieval vinculado a la defensa de Bruselas en el siglo XIV. Su figura yacente es, además, protagonista de una de las tradiciones más conocidas entre los visitantes.

Monumento a Everard t’Serclaes.
Según la creencia popular, frotar su brazo de bronce atrae la buena suerte y ayuda a cumplir un deseo. Hay quien también lo hace para asegurarse de que volverá a Bruselas. La promesa pertenece al terreno de la leyenda, pero el gesto sigue formando parte de los pequeños rituales turísticos de la ciudad.
Manneken Pis: las leyendas del niño más famoso de Bruselas
A continuación, la ruta conduce hasta el Manneken Pis. Este pequeño niño de bronce se ha convertido en uno de los grandes símbolos de la capital belga. Sin embargo, detrás de la fotografía habitual se esconde un personaje con varias historias a sus espaldas.
Una de las más populares cuenta que Bruselas estaba sitiada cuando sus enemigos encendieron una mecha para provocar un incendio. Un niño descubrió el peligro y la apagó orinando sobre ella. Así habría salvado a la ciudad y merecido una estatua en su honor. Es una leyenda que encaja con el humor irreverente asociado al monumento.

El Manneken Pis es el niño más famoso de Bruselas
Su vestuario también merece una visita. El Manneken Pis dispone de más de mil trajes, vinculados a países, profesiones, celebraciones y asociaciones. A pocos pasos de la fuente, el museo GardeRobe MannekenPis expone una selección de esta colección, que continúa creciendo con nuevas incorporaciones.

Vestuario del Manneken-Pis © visit.brussels – Eric Danhier – 2017
Además, conviene conocer un detalle que muchos viajeros pasan por alto: la figura de la fuente es una reproducción. La escultura original se conserva en el Museo de la Ciudad de Bruselas, situado en la Maison du Roi, en la Grand-Place. Una buena razón para completar la visita más allá de la calle.
Notre-Dame du Sablon: una travesía milagrosa y el origen del Ommegang
La siguiente historia lleva hasta Notre-Dame du Sablon. Según la tradición, en el siglo XIV una mujer de Amberes llamada Beatrijs Soetkens recibió un encargo de la Virgen: trasladar una imagen suya a Bruselas.

Notre-Dame du Sablon
El relato cuenta que tomó la escultura y emprendió el viaje en una barca. La embarcación habría avanzado contracorriente, sin necesidad de remos, impulsada por una fuerza divina. Al llegar, el gremio de los ballesteros recibió la imagen y la llevó a la capilla del Sablon.
Esta tradición se vincula a los orígenes religiosos del Ommegang de Bruselas. Conviene distinguir aquella procesión medieval de la celebración actual. El espectáculo que hoy se representa recrea los festejos ofrecidos a Carlos V en 1549. La UNESCO lo inscribió en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en 2019.
Palacio de Coudenberg: la historia de la Bruselas subterránea
Por último, el recorrido propone cambiar las calles por el subsuelo. Bajo el Barrio Real se conservan los restos del Palacio de Coudenberg, una antigua residencia principesca que Carlos V amplió durante el siglo XVI. Aquí la historia documentada resulta tan sugerente como las leyendas de las paradas anteriores.
Un incendio destruyó buena parte del palacio en 1731. Décadas después, la transformación del barrio dio lugar a la actual Place Royale. Algunos espacios de los edificios anteriores quedaron incorporados como sótanos y cimientos de las nuevas construcciones.

Palacio de Coudenberg
Hoy, el yacimiento arqueológico permite descender hasta esos vestigios y descubrir una Bruselas que permanece oculta desde la superficie. Es una visita que ayuda a imaginar la ciudad antes de sus plazas y edificios actuales.
Estas cuatro paradas ofrecen una forma diferente de recorrer el centro. Entre una fuente célebre, una iglesia, un monumento y un palacio desaparecido, Bruselas conserva historias que invitan a detenerse, mirar de nuevo y seguir caminando.
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