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El AGT (Aysen Glacier Trail) es un circuito de senderismo en la Patagonia chilena, en la frontera oriental de Campo de Hielo Norte, en la Undécima Región de este país suramericano. Medios especializados lo han calificado como uno de los 10 mejores trekkings del mundo.

Texto: Ronny Belmar

La ruta completa consiste en ocho días de caminata por paisajes absolutamente impolutos y mínimamente intervenidos por la mano del hombre. Nos informan que toda el agua que veremos en los siguientes días es potable. El viaje comienza cuando un guía del AGT nos recoge en el aeropuerto de Balmaceda (cercano a Coyhaique) y en un minibús o camioneta comenzamos un viaje de entre cuatro y cinco horas por la Carretera Austral hasta Puerto Bertrand. En el Green Lodge Baker de este pueblo pasaremos nuestra primera noche en la Patagonia y nuestra última en una confortable cama. Las siguientes siete noches dormiremos en fantásticas carpas que no son algo menor en esta exclusiva aventura.

Puente colgante sobre un afluente del río Soler/Fotos Ronny Belmar

Puente colgante sobre un afluente del río Soler/Fotos Ronny Belmar

El primer día de caminata comienza navegando. Es un tramo muy bello, justo en el punto donde el río Baker se transforma en el lago Bertrand y luego en el Plomo. La ruta, de cerca de una hora, culmina donde el lago es alimentado por el río Soler. De este modo empezamos a vivir y a comprender el ciclo hídrico, donde las aguas de un río alimentan un lago, que posteriormente da origen a otro río que desemboca en el mar. Desembarcamos justo en el lugar donde se unen las aguas del Soler y del lago el Plomo. Remontar caminando toda la cuenca del río Soler era nuestra tarea. En ella ocuparíamos los siguientes tres días, jornadas en que la maravilla de introducirnos por senderos pocas veces tocados por el hombre y de exuberante belleza, va minando hasta el espíritu más firme.

Amanecer en el Valle del Soler, en Chile/Foto Ronny Belmar

Amanecer en el Valle del Soler, en Chile/Foto Ronny Belmar

Lentamente, los amaneceres y los atardeceres, el subir y bajar cerros, las extenuantes caminatas sobre arena, los riesgosos cruces por enormes rocas bordeando un caudaloso río, la majestuosidad de cascadas, montañas y bosques, junto con el cansancio que cada jornada se acumula, pero también fortalece, no hacen otra cosa que prepararnos física y emocionalmente para el impacto que significará entrar en el territorio de los glaciares.

Panorámica del Glaciar Neff y la Laguna Espejo: la Patagonia en todo su esplendor/ Foto Ronny Belmar

Panorámica del Glaciar Neff y la Laguna Espejo: la Patagonia en todo su esplendor/ Foto Ronny Belmar

El tercer día de trekking llegamos donde nace el río Soler, que se forma de varios pequeños riachuelos. En este punto comenzamos a ascender por una empinada pendiente rocosa, la que al finalizar en una llanura a mediana altura nos deslumbra con una vista maravillosa frente a nosotros del imponente glaciar Neff. Ciertamente, para llegar a este punto ya hemos divisado un par de glaciares desde la distancia; pero aquí la sensación es muy diferente, debido a la cercanía de la gigantesca masa de hielo y porque este glaciar debemos atravesarlo por completo y caminando.

Panorámica del Glaciar Neff/Foto Ronny Belmar

Panorámica del Glaciar Neff/Foto Ronny Belmar

Al montarnos en el hielo, la emoción que cada uno de los senderistas experimenta es grande. Es justo aquí donde se nos dan las instrucciones de seguridad necesarias para la larga marcha sobre hielo que nos espera. Junto con ponernos los crampones en nuestros zapatos, indispensables para este terreno, se nos indica la necesidad de aplicarnos abundante protector solar, debido a la alta reflectancia del sol en esta superficie.

Trekking en el inmenso glaciar Neff/Foto Ronny Belmar

Trekking en el inmenso glaciar Neff/Foto Ronny Belmar

Caminar sobre el hielo es una extraña y deliciosa sensación. Recuerdo el magnífico sonido que generaban nuestras pisadas, algo así como pisar toneladas de galletas de champán. Ciertamente cualquier relato por más extenso y detallado que sea, no logrará transmitir a cabalidad la emoción de estar en un paraje tan extraño a los ambientes cotidianos. La temperatura, el color del cielo y del suelo, la soledad, convierten la experiencia en una suerte de trance místico, más aun cuando a lo largo de este periplo hemos ido tomando conciencia de la importancia del agua, no sólo para nuestra vida, sino para toda la vida en todo el planeta.

Claramente estar parado en medio del lugar donde se forma el agua y donde ésta se encuentra en su estado de máxima pureza, es una vivencia impactante y muy difícil de olvidar. Casi en la mitad del glaciar descubrimos una preciosa laguna de algo más de treinta metros y muy profunda, tanto que atemoriza, de un hipnótico color azul casi imposible de encontrar de forma tan perfecta en la naturaleza.

Laguna azul en el glaciar Neff. Estas lagunas se forman, se agrietan, y desaparecen ya que los glaciares son muy dinámicos/ Foto Ronny Belmar

Laguna azul en el glaciar Neff. Estas lagunas se forman, se agrietan, y desaparecen ya que los glaciares son muy dinámicos/ Foto Ronny Belmar

Obviamente la bautizamos como la “Laguna Azul”. Si llegar al pie del glaciar es una ardua tarea, salir de éste no es un esfuerzo menor. Lleno de trampas naturales, como zonas de tierra aparentemente firme, pero que en realidad es apenas una delgada capa de piedrecilla sobre gigantescas extensiones de hielo, nos obligan a sacarnos los crampones y extremar las medidas de seguridad por lo resbaloso del terreno.

Huemules en la noche

Aunque para algunos de los caminantes, la jornada en que atravesaríamos el glaciar era una de las más espectaculares, el AGT aún nos deparaba sorpresas. Esa noche, acampados en un magnífico bosque con vista a tres lagunas y al glaciar, ya casi vencidos por el cansancio y luego de una reconfortante cena, cuando nos dirigíamos a nuestra carpa, a unos diez metros del fogón, me percaté de un par de ojos brillantes entre los árboles. Al comienzo pensé que se trataba de un conejo, pero al dirigir mi linterna hacia ese lugar, descubrí que era un huemul, que quizás por curiosidad o buscando algún tipo de alimento merodeaba nuestro campamento.

Ejemplar de huemul. Este animal aparece junto al cóndor en el escudo nacional de Chile/ Foto Ronny Belmar

Ejemplar de huemul. Este animal aparece junto al cóndor en el escudo nacional de Chile/ Foto Ronny Belmar

Al día siguiente y muy cerca de una de las lagunas del entorno, volvimos a tener un encuentro con este magnífico animal. Como esta vez iba todo el grupo marchando y la luz del día era óptima para el registro fotográfico, pedí silencio al resto de la columna, temiendo que el animal se asustara y huyera. Pero los guías me explicaron que en esta zona los huemules nunca han sido perseguidos por el hombre y que por lo tanto no le temen a su presencia. Aunque no muy convencido por el argumento, cambié de lente en la cámara fotográfica y me acerqué sigilosamente al huemul que pastaba tranquilamente. Estuvimos mucho rato contemplando pastar a este animal, lo que –según comentamos después- a todos nos transmitió muchísima paz. Finalmente el huemul siguió comiendo durante un largo rato y fuimos nosotros los que nos marchamos.

El 95% de los chilenos no han visto nunca un huemul/Foto Ronny Belmar

El 95% de los chilenos no han visto nunca un huemul/Foto Ronny Belmar

Ya en los últimos días de caminata, los diferentes paisajes se sucedían uno tras otro, pasando de un nuevo glaciar a otro río y de éste a un bosque para llegar nuevamente a otro glaciar. Una de las últimas grandes sorpresas que nos guardaba el Aysen Glacier Trail era la fantástica cuenca del Cachet. Éste es un lago que se hizo conocido mundialmente hace unos años debido a que, de un día para otro, simplemente desapareció. Luego de ese episodio, el lago se ha vuelto a llenar y vaciar unas siete veces. El Cachet es en verdad un sistema hídrico que comienza en el glaciar de ese nombre (que se descuelga del Campo de Hielo Norte), éste a su vez da origen al lago Cachet 1 y luego al río Cachet. Es este afluente el que alimenta varios kilómetros más abajo al lago Cachet 2, que el día de nuestro paso no “existía” y en su lugar no había más que una pequeña quebrada de sedimentos arenosos.

Saliendo del glaciar Neff/Foto Ronny Belmar

Saliendo del glaciar Neff/Foto Ronny Belmar

Sin embargo, la desaparición y aparición del lago ha provocado un notable cambio en la morfología del lugar. Al variar la manera de asentarse las aguas, se han abierto profundas quebradas allí donde corría suavemente un río. Al suceder este fenómeno apareció un bosque oculto varios metros por debajo del lecho del río y que, según cálculos aproximados, se mantuvo oculto ahí cerca de 45.000 años.

Cuenca del río Cachet. Los troncos pertenecen a arboles milenarios que estaban sepultados bajo el lecho del río y que aparecieron después del cambio morfológico en el terreno/Foto Ronny Belmar

Cuenca del río Cachet. Los troncos pertenecen a arboles milenarios que estaban sepultados bajo el lecho del río y que aparecieron después del cambio morfológico en el terreno/Foto Ronny Belmar

Junto a esto, y debido a la apertura de una quebrada, todos los cerros que encajonaban el río, han comenzado a derrumbarse lentamente, lo que le aporta grandes cantidades de tierra y rocas al río, provocando verdaderos tacos de material acumulado, que cada tanto se rompen con no poca violencia, generando ruidos aterradores en el fondo del río. Por este motivo debemos variar la ruta original, pues el comportamiento del río se vuelve muy peligroso en este sector.

Final del Glaciar Colonia y nacimiento del río del mismo nombre/Foto Ronny Belmar

Final del Glaciar Colonia y nacimiento del río del mismo nombre/Foto Ronny Belmar

Después de ser testigos de este extraordinario espectáculo, que nos recuerda que aún la Tierra está en evolución, llegamos al final de la cuenca del Cachet, donde otro glaciar, el Colonia, hace las veces de tapón natural que contiene el lago Cachet 2. Exactamente en este punto es donde por debajo de la inmensa masa de hielo se vacía en casi 24 horas todo el agua, dejando solo arena donde antes hubo un lago. En los últimos dos días, las bellezas naturales continúan deslumbrándonos, esta vez en la forma de una gigantesca y preciosa piscina natural de aguas prístinas y profundas, que nos invitaba a lanzarnos desde unas rocas de considerable altura, lo que constituía por una parte un premio a las extenuantes jornadas de marcha, pero también un desafío a vencer nuestro temores. Probablemente la síntesis perfecta del AGT: exuberante belleza, esfuerzo, reto personal y recompensa.

Laguna Espejo/Foto Ronny Belmar

Laguna Espejo/Foto Ronny Belmar

Guía práctica

¿Cómo llegar?

LAN Airlines tiene una frecuencia diaria Madrid – Santiago de Chile. Sale pasadas las 00.00 por lo que se llega por la mañana temprano a Santiago. Desde Santiago se vuela a Balmaceda (cercano a Coyhaique). Desde aquí se conduce entre cuatro y cinco horas por la Carretera Austral hasta llegar a Puerto Bertrand, punto de partida del recorrido.

¿Dónde alojarse?

Green Lodge Baker
Dirección: Km 3. Camino Pto. Bertrand – Cochrane, Carretera Austral
Tel. (56) 2 196 04 09 / Fax: (56) 2 196 04 11
info@greenbakerlodge.cl
www.greenbakerlodge.cl

¿Cuándo viajar?

Desde septiembre a abril.

Más información y agradecimientos: www.adventurepatagonia.com

Más reportajes de Chile en la web:Portillo, nieve y tradición en los Andes chilenos / VALLE DEL ELQUI, en Chile: turismo, astronomía y encanto al natural/ISLA DE PASCUA, viaje a los confines del mundo

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