Cuatro razones (excelentes) para visitar Recife y sus alrededores
Con sol casi todo el año, playas de ensueño y una mezcla fascinante de culturas, Recife —capital del estado de Pernambuco, en el noreste de Brasil— es uno de esos destinos que lo tiene todo. Desde su carnaval vibrante hasta las piscinas naturales de aguas turquesas, aquí van cuatro motivos que te convencerán de planear tu próximo viaje al corazón cultural del nordeste brasileño.
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Recife: cultura, historia y mucha alegría
Rodeada por arrecifes —de ahí su nombre—, la ciudad de Recife sorprende por su mezcla de tradición y vitalidad. Su historia arranca en el siglo XVI con la llegada de los colonizadores holandeses y portugueses, aunque las influencias africanas, indígenas y judías también han dejado una huella profunda.

Rua da Aurora, Recife
El casco histórico se articula en torno al Marco Zero, punto de partida ideal para descubrir lugares como la Rua do Bom Jesus, el Centro Cultural Judaico, la Capela Dourada o el Forte das Cinco Pontas. Un imprescindible es el Paço do Frevo, un museo interactivo que celebra el frenético baile típico del carnaval local.
Y para los más curiosos, una parada en el restaurante Leite —fundado en 1882 y considerado el más antiguo de Brasil— es una auténtica inmersión en la elegancia de otro tiempo. Solo abre a mediodía y su decoración te transporta directamente a la época colonial.
Olinda: una joya colonial con vistas al mar
A tan solo 10 km de Recife se encuentra Olinda, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Colorida, empedrada y llena de vida, esta ciudad construida sobre una colina ofrece unas panorámicas inmejorables del Atlántico.

Carnavales de Recife
Durante su carnaval, más de tres millones de personas recorren sus calles al ritmo de comparsas y tambores. Pero Olinda tiene vida todo el año: su arquitectura colonial, su vibrante escena artística y una cocina deliciosa hacen de ella un destino perfecto para una excursión de día desde Recife.
Playas de la Costa dos Corais y Fernando de Noronha
La Costa dos Corais, que se extiende desde Pernambuco hasta Alagoas, es una de las zonas de playa más impresionantes de Brasil. Conocida como el «Caribe brasileño», aquí encontrarás aguas cálidas y transparentes, tonos turquesa y vegetación tropical. Algunas de las playas más destacadas son Carneiros, Porto de Galinhas, São Miguel dos Milagres o Japaratinga.

Fernando de Noronha © Ze Paulo Gasparotto
Y si buscas algo aún más exclusivo, Fernando de Noronha es tu sitio. A 550 km de Recife y accesible solo en avionetas, este archipiélago protegido es un paraíso natural reconocido por la UNESCO y certificado como Destino Verde por sus políticas de sostenibilidad. Un santuario marino perfecto para bucear, desconectar y disfrutar de la naturaleza en estado puro.
Piscinas naturales y excursiones entre corales
Uno de los grandes atractivos del litoral pernambucano son las piscinas naturales que se forman entre los arrecifes, conocidas como “galés”. Durante la marea baja, las tradicionales balsas llamadas jangadas transportan a los visitantes hasta estos bancos coralinos donde se puede hacer snorkel y ver peces de colores a pocos metros de la costa.

Recife es perfecto para disfrutar de experiencias en el océano
Estas excursiones se realizan mejor al amanecer, cuando las condiciones son óptimas. No solo son fotogénicas, sino que permiten vivir una experiencia única en un entorno casi virgen.
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