Tusdestinos.net / Turismo y viajes


Perú ha presentado en la XXX edición de Fitur una novedosa propuesta turística: el turismo vivencial.  Para ello ha contado en su stand con una muestra fotográfica firmada por el reputado escritor y periodista Rafo León. Estas 16 estampas transmiten la verdadera esencia del turismo vivencial en Perú. Tusdestinos.net ha tenido la oportunidad de mantener una agradable charla con Rafo León quien nos ha explicado en qué consiste el turismo vivencial.

MJ Tomé: La primera pregunta es obligada. ¿Qué es el turismo vivencial?

Rafo León: El turismo vivencial es un concepto de turismo que se aleja de los circuitos convencionales. Es un turismo vivencial porque se trata de una experiencia de intercambio cultural, un descubrimiento de la riqueza en expresiones culturales milenarias del destino y de su  privilegiado entorno natural. También es sostenible porque la implicación directa de las comunidades locales permite su desarrollo económico y la preservación de su identidad cultural. Es un tipo de turismo que permite integrarte con la cultura lugareña y participar en las costumbres cotidianas de las comunidades autóctonas.

Estas comunidades comparten con los viajeros sus hogares, sus costumbres, sus conocimientos, sus ritos… en definitiva su vida diaria, basada en creencias y tradiciones ancestrales y en plena armonía con la naturaleza.  El viajero recibe una vivencia única y el comunero encuentra en este tipo de iniciativas una herramienta de desarrollo económico y de mejora de su calidad de vida. De esta manera, el visitante se implica totalmente con el país que visita.

MJ Tomé: ¿Dónde se están llevando a cabo estos proyectos?

Rafo León: El Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR) ha identificado en la actualidad 90 proyectos de turismo vivencial en Perú, vinculados a sitios arqueológicos, a áreas naturales protegidas y a otros recursos naturales.  Existen diferentes tipos de proyectos así como modalidades de gestión.

Uno de los más relevantes es el de la Granja Porcón. Ubicada en el norte de Perú, en la provincia de Cajamarca, la Granja Porcón es un perfecto ejemplo de proyecto que combina agroturismo, naturaleza e intercambio cultural. En esta hacienda ganadera creada en 1535, con 12.000 hectáreas de extensión, se desarrolla un exitoso plan de manejo medioambiental agrícola, ganadero, forestal y de lácteos, en cuyas tareas el visitante participa como un campesino más.  Como complemento a las tareas de la granja, la propia comunidad presta servicios turísticos, como paseos por los bosques, visitas a sitios arqueológicos o excursiones por el antiguo Camino Inca de la Sierra.

MJ Tomé: ¿En qué otros proyectos se está trabajando?

Rafo León: En el centro del país, un proyecto destacable es el Llama Trek, iniciativa de un grupo de campesinos del Callejón de Huaylas (departamento de Ancash), que combina una interesante forma de trekking con el ecoturismo y el descubrimiento de las costumbres tradicionales de las comunidades andinas. El Llama Trek rescata el antiguo uso de la llama como animal de carga para atravesar la Cordillera Blanca, según los expertos una de las más hermosas del mundo, y alcanzar el antiguo Templo de Chavín, uno de los centros arqueológicos más antiguos de América. Una increíble caminata de 37 kilómetros por un antiguo sendero inca, pernoctando en el recorrido en comunidades andinas. A lo largo de cuatro días de caminata a través de los hermosos paisajes del Parque Nacional de Huascarán, uno de los ecosistemas de montaña más sorprendentes del planeta, los viajeros participan de las costumbres y tradiciones de los pobladores.

Balsa de los Uros en el Lago Titicaca - Gihan Tubbeh - PromPerú

Balsa de los Uros en el Lago Titicaca – Gihan Tubbeh – PromPerú

En el sur, los campesinos del poblado de Ccotos, frente al Lago Titicaca, ofrecen hospedaje al visitante, así como servicios de guiado por el lago más alto del mundo, de cuyas aguas, según las antiguas culturas andinas, emergieron los fundadores del Imperio Inca. Viajeros y comuneros conviven, compartiendo experiencias, alimento, faenas agrícolas y ganaderas y técnicas de tejido, un arte ancestral dotado de un lenguaje propio que enseñan al visitante.

Una gran experiencia es adentrarse en el lago en una balsa de totora con un comunero de Ccotos como guía y poner rumbo a alguna de las islas. En la isla de Tikonata sus pobladores han desarrollado otro interesante proyecto de turismo rural, construyendo una pequeña aldea de putukos (construcciones de barro) para dar alojamiento a los visitantes. También en el sur, el viajero puede aventurarse al descubrimiento de la selva amazónica de la mano de los propios nativos.

En el corazón del Parque Nacional Manu (departamento Madre de Dios), reconocido por la UNESCO como Patrimonio Natural de la Humanidad, se desarrolla un interesante proyecto eco turístico: Casa Matsiguenka.  Este albergue, administrado por etnias locales, ofrece a los huéspedes servicios de estancia y guiado a través de los bosques. Conviviendo con los autóctonos, los visitantes aprenden las técnicas locales de cultivo, de manufactura textil; y pasajes de su historia o sus prácticas rituales y curativas. La actividad turística contribuye a conservar la identidad cultural de estas comunidades y a la conservación de los recursos naturales del Parque.

En este sentido y para acabar, sea en la selva amazónica, en el Lago Titicaca, en la Cordillera Blanca, en el Valle del Colca o en el Valle Sagrado, el viajero podrá disfrutar de experiencias de convivencia directa con los pobladores locales.

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