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Tranquila, menuda y bella a la vez, Tallin es sin duda una de las ciudades medievales mejor conservadas del norte de Europa. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el año 1997, está protegido por una muralla recia que no ha sucumbido ni a ninguna guerra (Tallin sólo sufrió un bombardeo de un mes durante la II Guerra Mundial) ni a ningún incendio. Tallin es bonita por dentro y también desde el mar ya que posee junto a Nápoles y Río de Janeiro de una de las fachadas marítimas más bellas del mundo. ¿Alguna razón más para visitar la capital de Estonia? Durante el año 2011, Tallin será capital europea de la cultura.

Tallin fue antaño (allá por el siglo XV) uno de los núcleos más poderosos del Báltico ya que todas las rutas comerciales entre las urbes pertenecientes a la Liga Hanseática del este de Europa y Rusia pasaban por la capital de Estonia. Hoy en día, los que atracan en esta ciudad son los cruceros por el Báltico que masifican de turistas (sobre todo en verano) el casco histórico de esta ciudad. Tallin tiene en su centro histórico el mayor de sus atractivos. Los edificios del núcleo antiguo están construidos a base de piedra caliza, considerada la piedra nacional de país (al igual que el lino es el tejido nacional), y conserva numerosos edificios de la época medieval. El centro neurálgico de la ciudad es la plaza del Ayuntamiento donde destaca la construcción que acoge el consistorio municipal.

Plaza del Ayuntamiento de Tallin

Plaza del Ayuntamiento de Tallin

En este edificio encontramos uno de los símbolos de Tallin, el Viejo Tomás (Vana Toomas), una veleta  que representa a un mercenario que lleva en una mano una espada, y en la otra una bandera. El Viejo Tomás que se puede ver hoy en día es una reproducción del antiguo que se guarda dentro del Ayuntamiento. Muy cerca encontramos otra construcción simbólica de Tallin, el almacén municipal, que data del siglo XVII.

Izquierda, catedral ortodoxa de Alexander Nevski; centro, Ayuntamiento de Tallin; derecha, iglesia del Domo

Izquierda, catedral ortodoxa de Alexander Nevski; centro, Ayuntamiento de Tallin; derecha, iglesia del Domo

Otros monumentos que merecen la pena visitar son la iglesia de la Virgen María, de origen luterano, o la iglesia de Domo, del llamado estilo gótico desnudo. Cuenta la sabiduría popular que en este edificio está enterrado Otto, un Don Juan estonio de la época medieval. Se dice que su tumba está en la entrada para poder ver por debajo de las faldas a las mujeres que entran en el templo. Otro monumento religioso digno de visita es la catedral ortodoxa de Alexander Nevski, del año 1900, ubicada en la colina de Toompea. Para bajar al puerto desde esta pequeña cima podemos ir por la calle Pierna Larga (Pikk jalg), mientras que si queremos volver  al Ayuntamiento lo haremos por la calle de la Pierna Corta (Lühike jalg). Pero antes de acabar una visita al centro histórico de Tallin no podemos olvidarnos de los diferentes miradores de la ciudad como el de Patkuli desde donde se divisa el mar, el puerto y la iglesia de Oleviste (San Olav), cuya torre es la construcción más alta de la ciudad.

Vista de Tallin desde el mirador de Patkuli desde donde se divisa el mar, y la iglesia de Oleviste (San Olav), cuya torre es la construcción más alta de la ciudad.

Vista de Tallin desde el mirador de Patkuli desde donde se divisa el mar, y la iglesia de Oleviste (San Olav), cuya torre es la construcción más alta de la ciudad.

La muralla que rodea el núcleo antiguo de Tallin es antigua (data del siglo XII), aunque  se conserva relativamente bien. En alguna parte llegó a medir hasta tres metros de grosor. De ésta se conservan dos puertas de entrada y veintisiete torres, entre las que destacan la de la Doncella (durante el periodo soviético fue una conocida cafetería) y dos torres llamadas popularmente “Mira a la cocina” y “Margarita la gorda”. Bajo el dominio sueco se construyó bajo la ciudad medieval un entramado de túneles en forma de pentágono para que los soldados pudieran moverse con seguridad. Estos túneles cayeron en el olvido hasta que en el año 2003 unos trabajadores los encontraron por casualidad.

Un poco de historia de Tallin

La historia de Estonia en general y de Tallin en particular se remonta  a 10.000 años atrás cuando unos nómadas del sur de Europa se establecieron en el Báltico, pero no fue hasta el siglo XII, concretamente en el año 1217, que un geógrafo árabe ubicó Tallin en una mapa. Esta ciudad vivió su gran época de esplendor durante el siglo XV, cuando la capital estonia (entonces conocida con el nombre germánico de Reval)  jugaba un papel de suma importancia dentro de la Liga Hanseática. Prueba de ello es que, en ese tiempo, la ciudad se podía permitir el lujo de tener dos alcaldes y veinticuatro funcionarios municipales que trabajaban años alternos.

Izquierda, famosa estatua del Deshollinador Feliz. Derecha, edificio que albergaba el cine soviético.

Izquierda, famosa estatua del Deshollinador Feliz. Derecha, edificio que albergaba el cine soviético.

Estonia ha sido ocupada en muchas ocasiones. Entre los siglos XIV y XVII, daneses, alemanes y suecos invadieron este territorio. A principios del siglo XVIII, el zar Pedro el Grande llegó a Estonia, que no consiguió la independencia de Rusia hasta el año 1918 gracias a la ayuda finesa. Durante la Segunda Guerra Mundial Estonia fue ocupada por los nazis y después estuvo casi cincuenta años bajo el yugo soviético hasta que el 1991, año en que consiguió definitivamente la independencia. Pese a que Estonia ha sido ocupada en numerosas ocasiones, su pueblo siempre ha sido muy pacífico y al que siempre le ha gustado cantar. De hecho a algunas protestas que han realizado se les ha llamado “revoluciones cantadas”. Todos los pueblos que han ocupado Tallin han dejado su huella. De la época soviética, por poner un ejemplo, destaca el edificio del cine (hoy es uno de los centros de ocio más importantes de la ciudad) y la estructura de patios interiores que podemos encontrar por toda la ciudad (en la actualidad se está llevando a cabo un plan para su recuperación).

Tallin: mar, arte y mucho más

Tallin cuenta con bellas playas siendo la más conocida quizás la de Pirita (Brígida), de arena blanca, donde la gente se baña en verano en las desabridas aguas del Báltico (la concentración salina en estas aguas es muy baja). Por este motivo sorprende que se pescan peces típicamente de río como el lucio. En la zona de la playa se construyó la villa olímpica que se edificó para el año 1980, cuando Moscú acogió los Juegos Olímpicos, ya que Tallin fue sede de las pruebas de vela.

Playa de Pirita

Playa de Pirita

Tallin es una ciudad en la que hay infinidad de zonas verdes. Un lugar aconsejable para pasear es el parque de Katriorg donde encontramos el palacio del mismo nombre que mandó construir el zar Pedro I de Rusia en honor de su esposa.  Pedro I era un enamorado de Estonia, país que visitó en más de diez ocasiones.  En uno de sus viajes conoció a la que se convirtió en su zarina, Catalina I, que le sucedió en el trono después de su fallecimiento. Hoy en día el Palacio de Katriorg acoge en su interior el Museo de Arte, donde se exhiben obras de artistas italianos, holandeses, alemanes y  rusos, entre otros, de los siglos XVI al XIX.

Palacio de Katriorg

Palacio de Katriorg

Cerca de Katriorg se encuentra el Museo de Arte Kumu, uno de los edificios más modernos y originales de Tallin, con estructura de piedra caliza y cobre, y terminaciones redondeadas. Inaugurado hace cuatro años, en la actualidad alberga exposiciones de todo tipo ya sean permanentes e itinerantes.

El nuevo Tallin

En los últimos años se está llevando a cabo un proceso de recuperación del histórico barrio de  barrio de Rotermanni, situado entre el puerto, la plaza Viru y el casco antiguo medieval. Hoy en día Rotermanni alberga modernos edificios de viviendas y oficinas, que han lavado la cara a la que fuera en el pasado el área más pobre de la ciudad. Próximo a Rotermanni, encontramos la zona de Kalamaja donde se inaugurará durante 2011, coincidiendo con la capitalidad cultural de Tallin, un importante Museo Marítimo y donde se puede visitar un antiguo submarino estonio del año 1936, el Lembit.

Edificios del barrio de Rotermanni

Edificios del barrio de Rotermanni

La capital de Estonia está demostrando ser una ciudad moderna y que se está adaptando a los nuevos tiempos. Prueba de ello es que hay conexión wifi gratuita por toda la ciudad ya que en Estonia consideran Internet un derecho fundamental. Por último y para todos aquellos que después de leer este reportaje quieran visitar Tallin, les diremos tan sólo dos palabras en estonio para que puedan ir abriendo boca: tere, que significa hola y aita, para dar las gracias.

Algunas de las torres de los monumentos más emblemáticos de Tallin

Algunas de las torres de los monumentos más emblemáticos de Tallin

Guía práctica de Tallin

¿Cómo llegar?

La compañía aérea Air Baltic vuela desde Barcelona y Madrid a Tallín haciendo escala en Riga (Letonia).
www.airbaltic.com

Alojamiento recomendado
Hotel Telegraaf
www.telegraafhotel.com

Restaurante recomendado
Restaurante Olde Hansa
Restaurante Ö

Agradecimientos: Bárbara Montes
Oficina de Turismo de Estonia
www.visitestonia.com  y www.tallinn2011.ee

Más reportajes de Estonia en la web: ESTONIA, ruta turística desde TARTU hasta la aldea de los Viejos Creyentes

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