En Galicia los paseos se convierten en poesía y de verso en verso nos atrapan con su intensa atracción emocional. Son caminos que enamoran ya sea contemplando el mar, deambulando por la ribera del río o descubriendo cascadas. Galicia seduce con su armonía de verdes y azules, invitando al visitante a desvelar entre bosques y montañas todo un patrimonio oculto. En realidad hay más 80 paseos para descubrir Galicia pero en este artículo hemos seleccionado tan solo una docena para que el lector se haga una idea de la variedad de caminos que regala esta Comunidad Autónoma al visitante.

Paseos por el mar

Sendero de Pedras Negras, en O Grove

Ubicado en San Vicente do Mar, en la península do Grove, este paseo sale del puerto deportivo y se hace, casi en su totalidad, sobre pasarelas de madera a la orilla del mar que se van adaptando a la orografía del terreno, balizadas por grandes piedras esculpidas por la erosión. Pasa junto a las playas de Pedras Negras, praia Farruco y praia da Barrosa, y por numerosas calas donde viven y anidan algunas aves marinas convirtiendo también la zona en un interesante destino para los aficionados a la ornitología.

Sendero de Pedras Negras, en O Grove

Sendero de Pedras Negras, en O Grove

A lo largo del mismo hay algunos bancos pasa sentarse y disfrutar con calma de las vistas, presididas por las Islas de Ons, que forman parte del Parque Nacional Marítimo-Terrestre das Illas Atlánticas. El paseo termina en la praia de Canelas.

Monte do Facho, en Fisterra 

Una propuesta para conocer mejor el entorno del conocido faro de Fisterra es la que nos acerca al monte do Facho y a la ermita de San Guillerme, relacionada con ritos de fecundidad y con el “ara solis” o “altar del Sol”, construido por los romanos que consideraban esta tierras el fin del mundo. El paseo comienza en una pista forestal que baja con una pendiente pronunciada. Hacia el norte ya se vislumbra el cabo da Nave y el monte Veladoiro que domina este tramo de la costa. El camino ahora es más llano hasta que se llega a un cruce con buenas vistas de la praia do Mar de Fóra. Se atraviesa un pinar y se llega a una encrucijada de caminos que indica cómo ir a San Guillerme. 

Monte do Facho, en Fisterra 

Monte do Facho, en Fisterra

El lugar ofrece una panorámica increíble del litoral con vistas a la villa de Fisterra y a la praia de Langosteira; a la ría de Corcubión y el litoral de Cee; y a O Ézaro, con la masa rocosa inconfundible del monte Pindo, el arenal de Carnota y el monte Louro. De regreso a la pista principal se sigue por ella hasta llegar a la carretera que sube del faro de Fisterra al monte do Facho, finalizando así esta ruta circular.

Descubriendo cascadas

Cascada (fervenza) de Vieiros, un tesoro escondido

En el corazón de la serra do Courel se encuentra la aldea de A Seara, punto de partida de esta ruta. Situada a 1.000 m de altitud es un conjunto singular que conserva prácticamente intactas la estrutura y arquitectura típicas de estas zonas de montaña, con casas de esquinas redondeadas, tejados de pizarra y balcones de madera. Desde ahí se baja hasta el río Selmo y se recorrer el margen derecho entre abedules, castaños y robles para llegar hasta una zona en la que el camino se estrecha y donde el sonido del agua coge fuerza, como preludio de lo que se va a contemplar unos metros más adelante.

Cascada (fervenza) de Vieiros, un tesoro escondido

Cascada (fervenza) de Vieiros, un tesoro escondido

En el tramo final hay que ayudarse por unas cuerdas que están atadas a los árboles para descender una pronunciada pendiente que lleva directamente al pie de esta impresionante catarata de 25 metros de alto. Pero si queremos verla de cerca, un puente de madera permite cruzar a la otra orilla y acercarse más.

Cascada (fervenza) de A Cidadella, en tierras de frontera

Al pasar la aldea de Soutochao hay señalizado el desvío hacia la cascada de A Cidadella. El vehículo se deja al inicio de la ruta de senderismo, junto a un cartel de madera. A continuación se baja una escalera donde se halla una pequeña área recreativa y dos molinos rehabilitados por una escuela taller.

Cascada (fervenza) de A Cidadella, en tierras de frontera

Cascada (fervenza) de A Cidadella, en tierras de frontera

El sendero no tiene pérdida y está bien acondicionado, con postes con cuerdas en los tramos que pueden ser más resbaladizos, sobre todo en épocas de lluvias. Las mejores estaciones para disfrutar de las cascadas son en otoño y primavera; en verano el calor puede ser asfixiante, a pesar de que buena parte de la ruta discurre por un bosque mixto de ribera, con robles o madroños, entre otras especies. Saliendo de la zona boscosa aparece, de repente, la primera cascada que ofrece unas vistas amplias de esta zona raiana (fronteriza). El sendero permite salvar el desnivel y y así acercarse al pie mismo de la cascada de A Cidadella, de unos 30 m de altura. Si el nivel del río lo permite se puede continuar por la parte baja del salto y cruzarlo por un puente para después ascender por una escalera hasta el área recreativa que sirve de mirador de la cascada, en la que hay una reconstrucción de una cabaña de piedra. El regreso se puede realizar por el sendero que hay por debajo de la carretera y enlazar con el mismo camino que se ha hecho a la ida.

Paseos por sus ríos

La ínsua de Seivane, una balsa en el río Miño

Esta es una fascinante ruta circular de apenas 2 km de recorrido. Abrazada por el río Miño en todo su perímetro se puede acceder al interior de la ínsua de Seivane a través de una atractiva pasarela colgante que permite caminar milagrosamente sobre las aguas. Nada más cruzar el puente hay un área recreativa, merendero y un refugio de pescadores. El paseo discurre por una senda que rodea toda la ínsula, por lo que no tiene pérdida, caminando siempre por la ribera del río bajo un denso bosque autóctono de robles, fresnos, sauces y acebos.

La ínsua de Seivane, una balsa en el río Miño

La ínsua de Seivane, una balsa en el río Miño

Es un espacio natural protegido de alto valor ecológico y medioambiental, que forma parte de la zona núcleo de Reserva de la Biosfera Terras do Miño y de la Zona Especial de Conservación (ZEC) Parga-Ladra-Támoga.

Del ponte da Cruz al pozo dos Fumes, caminos de O Ribeiro

La propuesta es comenzar en el ponte da Cruz, del que apenas queda un arco sobre el río Avia. Una vez aquí se sigue el curso del río Arenteiro desde su desembocadura en el Avia por un camino que estará lleno de hojas en otoño.

Del ponte da Cruz al pozo dos Fumes, caminos de O Ribeiro

Del ponte da Cruz al pozo dos Fumes, caminos de O Ribeiro

El sonido de sus aguas acompaña durante el recorrido, en el que se encuentran paredes de piedra seca (forma tradicional de levantar muros sin argamasa) cubiertos de vegetación, las ruinas de un molino y el camino que sube a la aldea de Cabanelas. Se cruza el ponte do Sepulcro, en cuya arcada mayor se halla gravada en la clave la Cruz del Santo Sepulcro, antigua orden monástica que pasó a llamarse de San Juan y que tenía una encomienda en la cercana aldea de Pazos de Arenteiro. Se toma un sendero que va por el margen derecho del Arenteiro. Los últimos pasos nos llevan hasta un peñasco con barandilla desde el que se contempla la cascada del pozo dos Fumes y la piscina natural que forma tras su caída.

Paseo entre bosques y montañas

La fraga del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, recorriendo bosques sagrados

En esta ocasión el paseo empieza ya en un marco espectacular, el monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, en el corazón de la Ribeira Sacra. Enseguida se adentra en un castañar siguiendo los caminos utilizados durante siglos por monjes y vecinos. 

La fraga del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, recorriendo bosques sagrados

La fraga del monasterio de Santo Estevo de Ribas de Sil, recorriendo bosques sagrados

Pequeñas cascadas y riachuelos salpican el paseo al caminar. Los árboles dejan huecos a través de los que se puede vislumbrar la majestuosidad del cañón del río Sil, que se ve mejor mejor desde el final de la ruta en la aldea de Paradela.

Ruta al pico Tres Bispos, tras las huellas del oso

Cervantes es un ayuntamiento de la comarca de Os Ancares lucense cuyo topónimo hace referencia a que es tierra de ciervos. Pero además, en toda la comarca podremos encontrar otros mamíferos como el lobo, el jabalí, el zorro e incluso osos procedentes del occidente asturiano. Se parte de las inmediaciones del Albergue Ancares de donde sale una pista que lleva directamente hasta la cima de Tres Bispos (1.793 m), que recibe este nombre porque cuenta la tradición que allí se reunían los obispos de las dióceses de Lugo, León y Astorga.

Ruta al pico Tres Bispos, tras las huellas del oso

Ruta al pico Tres Bispos, tras las huellas del oso

Después de caminar algo menos de 2 km se ve, a lo lejos, la meta, pero antes de alcanzarla hay que pasar por la campa de Ortigoso, con su bosque de acebos y por la campa de Tres Bispos, desde donde hay unas vistas espectaculares del Val do Ortigal. A partir de aquí el camino se endurece un poco y discurre por una estrecha senda por la cresta que llevará hasta la cumbre. El esfuerzo del último trecho quedará recompensado una vez en el alto ya que se goza de una visión 360º de Os Ancares.

Patrimonio Escondido

El románico escondido de Santa María de Pesqueiras

Este paseo comienza y finaliza en una de las joyas románicas de la Ribeira Sacra, la iglesia de Santa María de Pesqueiras, escondida en el centro de un castañar. Antiguamente fue monasterio de monjas benedictinas pero de ese conjunto conventual solo se conserva el templo, que alberga una talla del siglo XIII que representa a la Virgen con el Niño, junto con un conjunto de pinturas murales del siglo XVI.

El románico escondido de Santa María de Pesqueiras

El románico escondido de Santa María de Pesqueiras

A partir de aquí, la ruta discurre por pistas de tierra abrazadas por robles y castaños y permite tener en todo momento estupendas vistas sobre el cañón del río Miño y el encoro de Belesar.

Prerrománico en O Ribeiro

El paseo comienza en la villa de Ribadavia, capital de la región vitivinícola de O Ribeiro, de gran importancia histórica y monumental. Con este paseo se descubre el tramo bajo del río Avia desde el ponte do Burgo o de San Francisco, en Ribadavia, hasta su desembocadura en el río Miño. 

Prerrománico en O Ribeiro

Prerrománico en O Ribeiro

A partir de aquí, por la orilla norte, una pista de tierra lleva hasta Francelos entre el río y viñedos de O Ribeiro. En esta aldea se encuentra la iglesia de San Xes, datada en el siglo IX, que destaca por sus ventanas de celosía y capiteles prerrománicos.

Paseos urbanos

Senda fluvial del río Lérez

Esta senda parte desde el puente peatonal sobre el río Lérez, en Pontevedra. Como es circular se puede comenzar por el margen derecho o izquierdo del río siguiendo siempre un camino llano que transcurre junto a la orilla. Si se elige la primera opción se recorre una playa fluvial y una zona de merendero para subir ligeramente para después llegar hasta el antiguo Balneario del Lérez. Este complejo fue construido en el año 1906 por Casimiro Gómez, emigrante retornado de Argentina que hizo de este lugar un gran centro cultural y de referencia termal y que hoy aún conserva parte del edificio principal con la fuente de aguas medicinales en el interior.

Senda fluvial del río Lérez

Senda fluvial del río Lérez

Desde ahí se atraviesa el puente metálico hacia la otra orilla y se toma el camino de vuelta por un sendero de tierra que por momentos se va estrechando y aumentando su dificultad con subidas y bajadas fuertes, lo que representa una dificultad técnica para los recorridos en bicicleta. Después de aproximadamente 1 km se vuelve a un camino llano y bien acondicionado que lleva de regreso hasta el punto de partida.

Paseo da Malata, el remanso de la ría de Ferrol

Muy conocido por los ferrolanos pero no tanto por sus visitantes, el paseo por la enseanda da Malata comienza en el aparcamiento frente al recinto ferial FIMO. Se trata de un recorrido apto también para ciclistas, prácticamente llano, que lleva hasta A Cabana, donde hay una pequeña área recreativa y zona de juegos infantiles.

Paseo da Malata, el remanso de la ría de Ferrol

Paseo da Malata, el remanso de la ría de Ferrol

Durante el recorrido se contemplan las vistas de este remanso de la ría de Ferrol, donde muchas aves buscan refugio. En el horizonte, el barrio de Canido, el puerto comercial y la zona militar de A Graña enmarcan la entrada a esta pequeña ensenada en la que hay una antigua cetárea al lado de la praia da Cabana. Este es el rincón más escondido de la ría que en el siglo XVIII se convirtió en una importante base naval, siendo Ferrol capital del Departamento Marítimo del Norte, gracias a su estratégica posición y a la propia fisonomía de la ría.

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