Tres rutas imprescindibles para descubrir el Valle de Incles en Andorra
Lagos de alta montaña, senderos bien señalizados y paisajes que cortan la respiración: así es la Vall d’Incles, uno de los rincones más bellos del Pirineo andorrano. Situado entre las localidades de Soldeu y El Tarter, este valle de origen glaciar es un tesoro natural para los amantes del senderismo y del turismo de naturaleza.

Vall d’Incles está en la parroquia de Canillo, Andorra.
Su vegetación alpina, la pureza de sus aguas, la presencia de fauna silvestre y una red de caminos bien acondicionados lo convierten en un destino ideal para disfrutar del verano a pie.
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Hacia los lagos de Juclar: una ruta de postal
Una de las rutas más espectaculares del valle es la que lleva hasta los lagos de Juclar, considerados los más grandes de Andorra. El recorrido comienza al final de la carretera del valle, cruzando el río de Incles y adentrándose por una pista forestal entre pinos negros y rododendros.
Tras una bifurcación en la zona conocida como Travenc, el valle se abre en todo su esplendor ofreciendo vistas panorámicas impresionantes. Desde ahí, el camino gana altura por la izquierda hasta llegar a la pleta de Juclar, donde aparece el primer lago: un espejo de agua turquesa rodeado de crestas rocosas y silencio. Este es el hábitat del tritón pirenaico, un anfibio endémico que solo sobrevive en aguas extremadamente limpias.
Para quienes quieran prolongar la excursión, la ruta continúa hasta un segundo lago y un pequeño refugio guardado, ideal para descansar o pernoctar. Esta ruta tiene una distancia de 4,57 kilómetros, un desnivel acumulado de 465 metros y una dificultad moderada.
Lago de Siscaró: naturaleza salvaje y vida silvestre
Otra propuesta igualmente atractiva es la subida al lago de Siscaró. Esta ruta también parte de la bifurcación de Travenc, pero toma el camino de la derecha y remonta el río por su margen, ganando altura entre cascadas, pastos frescos y pequeños estanques.
El sendero pasa por las balsas de Siscaró y continúa hasta alcanzar el primer lago, situado en un entorno salvaje y rocoso de gran belleza. Durante el recorrido es habitual ver truchas en las corrientes, ardillas jugueteando entre los árboles e incluso corzos cruzando discretamente el camino. Además, es un lugar excelente para el avistamiento de aves alpinas como el colirrojo tizón o el treparriscos.

Lago de Siscaró
Las aguas del lago, teñidas de verde por la caña de siscal, confieren al paisaje un aire casi mágico. Aunque más corto en distancia, este itinerario es más exigente físicamente: tiene 3,58 kilómetros, 500 metros de desnivel y una dificultad alta.
Lago de Cabana Sorda: una joya a 2.290 metros de altitud
La tercera opción es la ruta que lleva al lago de Cabana Sorda, una joya escondida a 2.290 metros de altitud. La caminata comienza en la fuente de Comellassos, a medio camino de la carretera del valle, y se adentra en el bosque de la Pinosa.
Tras cruzar un barranco, el sendero asciende entre prados alpinos salpicados de flores silvestres y marmotas hasta alcanzar los Assaladors de Cabana Sorda, una zona de pastos soleados.
Un pequeño collado marca el inicio del último tramo, que culmina en un lago de aguas claras rodeado de suaves formaciones rocosas. Junto a él se encuentra un refugio que permite hacer un alto en el camino o incluso pasar la noche.
Esta ruta tiene una distancia de 2,76 kilómetros, un desnivel de 470 metros y una dificultad media, lo que la convierte en una excursión de medio día ideal para quienes buscan tranquilidad y recompensa paisajística.
“Busca’ls”: senderismo y diversión para toda la familia
Más allá del senderismo, la Vall d’Incles también propone actividades para familias con niños, como el juego “Busca’ls” (“búscalos”), una divertida iniciativa que convierte el valle en un escenario de aventuras.
Los participantes deben seguir pistas ocultas en el paisaje, recogiendo un folleto gratuito en las oficinas de turismo de Canillo o Incles. Una vez completado el recorrido, los más pequeños reciben un diploma y un pequeño obsequio, en una experiencia diseñada para fomentar la observación y el respeto por la naturaleza.
El acceso al valle es sencillo y apto para todos los públicos. Se puede llegar en coche y aparcar en la entrada del valle, en una zona azul habilitada para ello. Entre los meses de junio y septiembre, de 9:00 a 18:00, funciona un tren eléctrico que recorre el fondo del valle de forma cómoda y ecológica, permitiendo disfrutar del entorno sin necesidad de utilizar vehículo privado.
Además, en la entrada del valle hay una oficina de turismo que ofrece mapas, recomendaciones personalizadas y orientación para elegir la ruta que mejor se adapte al perfil de cada visitante.














