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La verdad que Historia de una tomatina es un título un tanto tostoiano para un post pero me parece que los tomatazos que he recibido durante la Tomatina  me han alterado el buen criterio. Y es que es un tanto arriesgado llevar una cámara en una fiesta de este tipo y más si te subes a una valla para sacar mejores imágenes. Te conviertes en un blanco fácil. Ahora lo sé. Yo no pronuncié, cual folclórica, la frase “los tomates hacia mi persona”. El resto, os lo podéis imaginar.

Tomatina de Buñol, Valencia

Tomatina de Buñol, Valencia

Hoy me he levantado a las cinco de la mañana para llegar pronto a Buñol (y eso que pernoctaba en Valencia) donde a las once ha empezado a caer, durante algo más de una hora, una granizada de 120 toneladas de tomates (algunos de ellos lanzados con saña). Los tomates hacen daño y más si el que los tira no los chafa un poco antes de lanzarlos. Este dato seguro que no lo saben muchos de los asistentes a la fiesta, en su mayoría extranjeros, que se lanzan a los tomates como los niños pequeños a los caramelos de la cabalgata de los Reyes Magos.

Me gustaría deciros que me lo pasé como un enano pero no ha sido así. Durante algunos momentos he pasado miedo ya que había miles de personas hacinadas como arenques, algunas de ellas beodas, y ansiosas por hacerse con un tomate para lanzar al vecino. La sensación de ahogamiento la he sentido en algunos instantes y he tenido miedo de que se formara una avalancha de enérgumenos del tomate. Si me preguntáis “¿Volverías a la tomatina?”, la respuesta sería “no”.

Tomatina de Buñol, Valencia

Tomatina de Buñol, Valencia

Pero como no me gusta aguarle la fiesta a nadie y para todos aquellos que en próximas ediciones quieran asistir a la segunda fiesta popular más conocida fuera de España os voy a dar una serie de consejos que aquí describo:

-Merece la pena madrugar porque se forman unas caravanas de locos por el tomate entre Valencia capital y Buñol que colapsan la entrada de esta población ché. Además, el aparcamiento está un poco alejado del centro del pueblo, otra razón que justifica el sueño que arrastro a estas horas. No obstante, lo verdaderamente aconsejable es llegar el día de antes a Buñol, visitar esta localidad valenciana (Buñol es mucho más que la Tomatina) y alojarse en algunos de los establecimientos del lugar. La reserva del alojamiento hay que hacerla con tiempo.

-El ambiente que se respira justo antes de la Tomatina es casi mejor que la fiesta en sí misma. Los buñoleros desayunan sobre las 9 de la mañana para coger fuerzas para el lanzamiento de esta fruta-verdura, cuyos ejemplares maduros son verdaderos obuses.

-La ropa que uséis en la Tomatina no os la volveréis a poner jamás a no ser que se ponga de moda el estampado tomatero.

-Son muy recomendables usar gafas de bucear porque, creedme, el tomate es ácido y si os entra en los ojos os picarán. Eso sí, la piel me ha quedado como el culo de mi hijo.

Vídeo de la Tomatina 2012 visto desde dentro.

Vídeo y fotos: Juan Coma

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