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El complejo lagunar de Alcázar de San Juan, un oasis en el corazón de La Mancha

Por su gran riqueza y diversidad, los humedales son uno de los ecosistemas más complejos y productivos del planeta. Poseen una gran variedad de biotipos y hábitats intermedios entre los ambientes terrestres y acuáticos, y juegan un importante papel en la conservación de la biodiversidad. El Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan es uno de los más destacados de la región. Sus líneas, relieves y colores forman parte de una Mancha poco conocida, humilde en espíritu pero rica en matices y contrastes.

La Veguilla, Camino de Villafranca y Las Yeguas. Son los nombres de las tres lagunas que componen el Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan, un paraje poco conocido pero de gran belleza paisajística y extraordinaria variedad de especies, que atrae cada vez más visitantes amantes de la naturaleza. Toda la zona donde se encuentran, un total de 695 hectáreas, está protegida por su alto valor ecológico, lo que también ha propiciado la adopción de otras figuras de protección y reconocimiento como Reserva Natural, Refugio de Fauna, Zona Especial de Protección de Aves (ZEPA) o Reserva de la Biosfera de La Mancha Húmeda (UNESCO), además de estar incluidas como Zonas Húmedas de importancia internacional dentro del Convenio RAMSAR.

Del asfalto a la reserva

Sorprende que estas lagunas estén situadas tan cerca de la zona urbana, pues a tan sólo dos kilómetros desde el centro de la ciudad nos hallamos ya en el terreno del humedal. Varios de los antiguos caminos se han convertido en senderos acondicionados para la visita, igualmente aprovechados por los lugareños para realizar actividades deportivas o de ocio, a pie o en bicicleta.

La primera ruta rodea la Laguna de La Veguilla, la más cercana a la población y, por ende, la más castigada por la influencia humana. Su entorno y gran parte de la misma laguna se utilizó durante tiempo como escombrera, aunque todo eso es ya pasado y hoy este lugar está totalmente recuperado gracias a los procesos de intervención y recuperación ambiental llevados a cabo en el año 1999. Cuenta con el aporte de agua de la Estación Depuradora, situada en las medianías, lo que la hace menos salina y permite el desarrollo de una abundante vegetación palustre (enea, carrizo, junco…) y una calidad excelente para la vida acuática.

Los observatorios construidos recientemente son los mejores lugares para observar la muy variada avifauna que elige esta laguna y que la convierte en una de las mejores de toda La Mancha para la observación de aves. Garzas, cigüeñuelas, cercetas, fochas, gansos, ánades reales, bigotudos, rapaces como cernícalos y hasta especies en peligro de extinción como el pato malvasía cabeciblanca o el escribano palustre, un pequeño pájaro del que no quedan más de 400 parejas en toda la Península Ibérica. Esta senda también lleva hasta un Centro de Interpretación que acoge a los grupos y donde se puede profundizar en la comprensión y descripción de la dinámica del humedal.

La otra ruta, de 12 kilómetros en total, conduce al centro de la reserva y bordea las dos lagunas restantes, Camino de Villafranca y Las Yeguas. Una señal nos advierte al principio del sendero de que por aquí también discurre una de las Rutas del Quijote y, a lo lejos, se divisan los molinos sobre el cerro de San Antón.

En la llanura por donde se adentra el camino también sopla el viento, que arrastra los olores salinos de las lagunas y los cantos, algarabía y reclamos de pájaros y anfibios. Los tarayes aparecen formando galerías que siguen el canal que proviene de La Veguilla hasta entrar en la laguna del Camino de Villafranca. La abundancia y el desarrollo de este arbusto que aquí alcanza portes de árbol, dan cuenta de la excelente calidad del entorno. Es el único estrato arbóreo que ha proliferado de forma natural en las lagunas y en sus ramas se puede escuchar a los mosquiteros, ruiseñores, jilgueros, pardillos, etc.

Justo en frente, al otro lado del camino, una pequeña laguna alimenta un ecosistema diferente: las playas de limo. Los limos esconden multitud de invertebrados, base de alimentación de los limícolas, especies con adaptaciones en la forma de su pico que les permiten obtener recursos disponibles sin competir entre ellas. Así, aquí se concentran avocetas, cigüeñuelas, chorlitejos, archibebes, andarríos, etc.

El camino continúa bordeando el flanco sur de la laguna del Camino de Villafranca, la más extensa de las tres con 185 hectáreas de superficie y uno de los humedales más importantes para la invernada en España. La aparición repentina de una rapaz crea un enorme revuelo en La Isla, un promontorio de tierra situado en mitad del lago, y cientos de pagazas, gaviotas y fumareles  forman una escandalosa nube para intentar distraer e intimidar al intruso…todo un espectáculo al que se suma otro proporcionado por el auténtico símbolo de este saladar: los flamencos.

Esta especie utiliza las lagunas como lugar de refugio y alimentación aunque todavía no hay una población asentada y permanente. Al atardecer, muchos de ellos se dirigen a la laguna vecina, Las Yeguas, la más salobre de las tres, con una concentración de sal que llega a superar en diez veces la del mar. Es la más natural y menos alterada por el hombre. Sus condiciones ecológicas extremas han obligado a la naturaleza a desarrollar adaptaciones que marcan una distribución de las plantas en áreas diferentes según su resistencia a las sales y al grado de humedad y encharcamiento del suelo. Así, en sus alrededores crecen plantas como los almajos y las barrillas, y encontramos praderas de albardín y endemismos ibéricos como los limonium.

Hacia el turismo responsable

Por todo ello, el Complejo Lagunar de Alcázar de San Juan debe considerarse como uno de los ecosistemas más destacados de Castilla-La Mancha y uno de los más singulares del país. Además de todas las especies descritas, esta red de lagunas alberga más de cien especies de aves y más de cincuenta especies vegetales y florales, como la Lavatera triloba, una planta que guarda secretos como ser el hábitat de un escarabajo endémico, el Plagionotus marcorum, que se creía extinguido y que, sin embargo, vive en estas lagunas.

El atractivo del Complejo es innegable y a las visitas de grupos escolares (las más habituales) se van sumando las de aquellos interesados en la Naturaleza o la ornitología, unos tipos de turismo cada vez más en auge, o las de quienes completan la visita de la ciudad con recorridos de este tipo. Los pasos se dirigen así hacia una integración de este entorno como espacio turístico protegido, que permita el disfrute del humedal sin alterar lo que la Naturaleza ha forjado durante siglos.

En este sentido, destacan dos proyectos: la creación de un espacio sin solución de continuidad que una el Parque Alces con la Reserva, y la puesta en marcha de un Centro de Intrepretación sobre los asentamientos prehistóricos encontrados en el Complejo.

El primero de ellos será una forma de unir el medio urbano con el medio silvestre. El Parque Alces ocupa un total de 20 hectáreas y en él se pueden contar más de medio centenar de especies vegetales. El proyecto pretende crear un pasillo verde que enlace este parque con el Centro de Interpretación de las lagunas, pasando por la Depuradora de Aguas donde, a través de visitas, se subrayaría la importancia del cuidado del medio ambiente. Con esta iniciativa se podría ir caminando entre arboledas desde el centro de la ciudad hasta la primera de las lagunas de la Reserva.

El segundo proyecto recuperaría parte de los primeros testimonios de asentamiento humano en Alcázar de San Juan. Junto a las lagunas, la Reserva alberga un yacimiento de la Edad del Bronce conocido como Las Saladillas, en el que nuestros antepasados podrían haber explotado las lagunas como generadoras de sal.

Estos planes acercarán al visitante a una de las facetas menos conocidas de La Mancha, una tierra “seca, esteparia y no obstante…con agua”, como decía el historiador Manuel Rubio Herguido, quien añadía que “a La Mancha hay que llamarla Tierra Fuerte, porque fuerte ha de ser quien la pise, fuerte aquel que la labre y fuerte también quien quiera estudiarla y descubrirla para conocer la vida que duerme en sus entrañas”.

Más información en www.turismoalcazar.es

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