La provincia de Girona acoge, tanto en la Costa Brava como en el Pirineo (Pirineu) de Girona, auténticas joyas que parecen detenidas en el tiempo y que conservan casi intacto el patrimonio de épocas pasadas. Estos pequeños pueblos, que han conservado en su mayoría sus orígenes medievales, cuentan con calles estrechas y empedradas, muros y porches imponentes, antiguas torres de defensa y murallas además de castillos, iglesias y ermitas románicas. 

Peralada © Maria Geli / Pilar Planaguma

Peralada © Maria Geli / Pilar Planaguma

Estos 10 pueblos de Costa Brava y Pirineu de Girona, ideales para conocer a lo largo del año, son los siguientes:

Peralada

El Castillo de Peralada, la antigua residencia de los condes de Peralada, es un atractivo turístico en sí mismo; la parte más singular, y también más antigua del castillo, son las dos torres que flanquean la entrada, del siglo XIV. 

En esta villa se respira la esencia medieval en sus calles, edificios y monumentos bien conservados, a los que se unen numerosas experiencias turísticas sobre todo vitivinícolas que permiten conocer bien el pueblo. 

Castelló d’Empúries

El pasado medieval todavía está presente en el pueblo en numerosas calles y en edificios como el Palacio de los Condes o la Lonja. 

El lugar que no te puedes perder en Castelló d’Empúries son la Basílica de Santa María, un majestuoso edifico de estilo gótico construido entre los siglos XII y XV.

Castelló d'Empúries © Òscar Rodbag

Castelló d’Empúries © Òscar Rodbag

Asimismo, el mejor momento para visitar Castelló d’Empúries es durante el Festival Terra de Trobadors, con música de la época, combates de caballeros y mercado medieval. 

Peratallada

Es uno de los núcleos medievales más importantes de Cataluña. Peratallada es una villa fortificada en el municipio de Forallac, protegida por tres murallas y un foso, y custodiada por el castillo y su torre del homenaje. 

Peratallada © Hecktic Travels

Peratallada © Hecktic Travels

No hay que perderse la iglesia de San Esteban, su castillo-palacio o la Plaza de Les Voltes. 

Monells

Este rincón del Baix Empordà, construido en torno a un antiguo castillo del que sólo se conservan las murallas, es conocido por ser escenario de rodaje de la película “Ocho apellidos catalanes”. 

Monells © Jordi Gallego

Monells © Jordi Gallego

En Monells es muy recomendable pasear por sus pintorescas calles que confluyen en la plaza porticada de Jaume I donde en la Edad Media se celebraba un mercado muy importante.

Santa Pau

Es el claro ejemplo de pueblo medieval cuyo núcleo urbano se formó al abrigo del castillo de los barones de Santa Pau. 

Santa Pau © Pep Sau

Santa Pau © Pep Sau

El casco antiguo aún tiene la estructura urbana medieval. De él destaca la Plaza Mayor, sus murallas, el castillo y sus empinadas y angostas calles empedradas.

Asimismo, Santa Pau es la puerta de entrada para visitar volcanes tan emblemáticos como el de Santa Margarida o el Croscat. Esta excusión se puede hacer incluso en globo. 

Besalú

Este municipio de la comarca de La Garrotxa tiene uno de los conjuntos medievales más importantes, singulares y bien conservados de Cataluña. 

Besalú © Jordi Renart

Besalú © Jordi Renart

Del patrimonio cultural e histórico de esta villa medieval destacan el puente viejo, con siete arcos y una torre, además de la iglesia de Sant Julià, la de Sant Vicenç, el monasterio de Sant Pere o los baños judíos.

Castellfollit de la Roca

Sobre un acantilado rocoso de cincuenta metros de altura se asienta Castellfollit de la Roca, una villa medieval de calles estrechas y hermosas vistas a los valles de los ríos Fluvià y Toronell. 

Destacan el campanario de la iglesia de Sant Salvador y el reloj de la torre de Sant Roc, que marca el ritmo de este pueblo al borde de sus abruptos riscos.

Camprodon

El puente nuevo de Camprodon es la icónica postal de este pueblo perfecto para hacer todo tipo de actividades de montaña, incluido el esquí en la vecina estación de Vallter 2000. 

Camprodon © Maria Geli

Camprodon © Maria Geli

Además cuenta con una buena muestra de románico en el monasterio de Sant Pere, en la iglesia de Santa Maria o en Sant Cristòfol de Beget. También es una localidad conocida por la calidad de sus embutidos y la fabricación de galletas.

Llívia

Este pueblo acogedor ubicado en la falda del Carlit es como una isla catalana en territorio francés. Construido a los pies de lo que fue un imponente castillo, hoy en ruinas, conserva la farmacia Esteve, de origen medieval y una de las más antiguas de Europa, así como el único foro romano que se puede ver en todos los Pirineos. 

Llívia © Maria Geli

Llívia © Maria Geli

La torre de Bernat de So, el núcleo histórico y la iglesia son testigos del pasado medieval de Llívia.

Ger

Pasear sin prisas y disfrutar de la belleza y del patrimonio cultural del casco antiguo de Ger es sin duda el mejor plan para conocer esta villa de la Cerdanya. 

Asimismo es perfecto para aquellas personas a las que les gusta percibir los aromas de la montaña y disfrutar al aire libre en cualquier época del año; desde rutas de senderismo, hasta planes en ríos, bosques y cumbres. 

La Cerdanya © Maria Geli

La Cerdanya © Maria Geli

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