La nueva Guía Michelin de Chequia ilumina el mapa gastronómico del país
Durante años, Chequia ha sido un destino asociado al patrimonio histórico, a las ciudades balneario y a una sólida tradición cervecera. Sin embargo, la nueva Guía Michelin de Chequia marca un punto de inflexión y confirma que el país vive uno de los momentos más interesantes de su historia culinaria. Por primera vez, la selección de la prestigiosa guía abarca todo el territorio, situando a la República Checa como un destino gastronómico de primer orden en Europa.

Este año Chequia cuenta con una nueva Guía Michelin © Ondřej Vala
Presentada recientemente en Mariánské Lázně, la guía reúne 79 restaurantes repartidos por el país, con un balance que habla de diversidad, madurez y proyección internacional: un restaurante con dos Estrellas Michelin, ocho con una Estrella, cuatro Estrellas Verdes, 18 Bib Gourmand y 52 restaurantes recomendados, además de tres premios especiales a profesionales.
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Un hito gastronómico más allá de Praga
Uno de los grandes titulares de esta edición es que el único restaurante con dos Estrellas Michelin no se encuentra en Praga. El reconocimiento ha sido para Papilio Restaurant **, ubicado en las antiguas caballerizas del castillo de Vysoký Újezd, a unos 25 kilómetros de la capital.
En un espacio de gran belleza arquitectónica, con techos abovedados y cocina abierta, el chef Jan Knedla propone menús de hasta diez pasos basados en productos locales, recuerdos personales y una interpretación contemporánea del recetario checo. Una escapada gastronómica perfecta para quienes visitan Praga y quieren ampliar su experiencia culinaria.
Ocho Estrellas Michelin que dibujan un país diverso
La alta cocina checa se despliega en esta edición por distintas regiones, rompiendo definitivamente la centralidad de la capital. Seis de los ocho restaurantes con una Estrella Michelin entran por primera vez en la guía, reflejando la vitalidad del sector.
En Hlohovec, Essens * trabaja con una filosofía muy ligada al producto local y al paisaje del sur del país. Entrée *, en Olomouc, convierte la experiencia gastronómica en un auténtico “escenario culinario”, mientras que La Villa *, en Zlín, revisa la tradición francesa con una ejecución clásica y precisa.

Restaurante La Villa * © Ondřej Vala
Praga mantiene nombres ya consolidados como Field *, reconocido también por la excelencia de su servicio, y La Degustation Bohême Bourgeoise *, y suma nuevas propuestas como Levitate *, donde conviven ingredientes checos, especias asiáticas y toques nórdicos; Casa de Carli *, con un refinado acento italiano; y Štangl *, muy vinculada a pequeños productores y a una cocina de gran delicadeza.

Martin Štangl, chef de Štangl * © AMBI CZ
Bib Gourmand: comer bien y a buen precio
Uno de los grandes atractivos para el viajero gastronómico es el crecimiento de la categoría Bib Gourmand, que reconoce la excelente relación calidad-precio. En esta edición se contabilizan 18 restaurantes, quince de ellos nuevas incorporaciones.
Desde el tratamiento del pescado en Šupina a Šupinka, ubicado en un castillo de Třeboň, hasta la propuesta desenfadada de Bar Atelier & bistro en Brno, o la bistronomía contemporánea de Long Story Short Eatery & Bakery en Olomouc, la guía confirma que Chequia es un país donde se come muy bien sin necesidad de grandes presupuestos. En Praga, el animado Výčep demuestra que la cocina sencilla y honesta sigue siendo uno de los grandes valores locales.
Sostenibilidad y talento emergente
Las cuatro Estrellas Verdes Michelin —Dvůr Perlová voda, LEAF, Štangl y Sůl a Řepa— reflejan un cambio profundo en la manera de entender la gastronomía: huertos propios, vínculos directos con productores y una mirada responsable al entorno que no renuncia al sabor.
A ello se suman los Premios Especiales Michelin, que ponen el foco en el servicio, el talento joven y el mundo del vino, destacando a profesionales que completan la experiencia gastronómica y elevan el nivel global del destino.
La nueva Guía Michelin de Chequia dibuja así un itinerario perfecto para viajeros curiosos y amantes de la buena mesa. Entre castillos, ciudades históricas, bistrós contemporáneos y proyectos sostenibles, este país confirma que su cocina vive un momento brillante y plenamente internacional.












